Apurímac en su laberinto

13 de agosto del 2018
El Comercio

 
Problemática ● La región registró un rápido crecimiento presupuestal, pero sus capacidades de gasto no han ido al mismo ritmo ● Tiene un plan estratégico que nadie conoce.
 
Apurímac experimentó un ritmo de crecimiento del presupuesto público per cápita 2,5 veces mayor que el del promedio nacional durante los últimos 11 años. Con ello, desplazó a Moquegua como la región con el mayor presupuesto público por habitante en el 2018.

Este incremento se explica, en buena medida, por las transferencias de regalías contractuales provenientes de la actividad minera de Las Bambas.

En el contexto de las elecciones regionales y locales de octubre, el buen uso del presupuesto público en gobiernos subnacionales cobra especial importancia. Regiones como Apurímac, que son nuevas en la recepción de recursos provenientes de actividades extractivas, merecen una atención especial.

Además de las regalías, el inicio del pago por canon y sobrecanon está cada vez más próximo (dependiendo del precio del cobre, aproximadamente en dos años), por lo que el flujo de recursos públicos aumentará significativamente en los siguientes años. ¿Cómo se han venido utilizando hasta ahora estos recursos?

—¿Cuánta regalía?—
Entre agosto del 2016 y junio del 2018, la región de Apurímac recibió S/514 millones en regalías contractuales. La responsabilidad del gasto de estos recursos recayó, casi en su totalidad, en los gobiernos subnacionales.

Al respecto, según información del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el 97% de las regalías contractuales se asignó a gobiernos subnacionales y apenas el 3% al gobierno nacional.

Según el MEF, de los S/500 millones que recibieron estas instituciones, solo se ejecutaron S/260 millones; es decir, apenas un poco más de la mitad.

El nivel de ejecución de estos recursos resulta más bajo que la ejecución promedio de la inversión pública en Apurímac durante los años 2016 y 2017 (casi 60%) y que el promedio nacional (68%).

—Atendiendo necesidades—
La situación de Apurímac es delicada. El 36% de los apurimeños son pobres, 14 puntos porcentuales más que el promedio nacional.

De hecho, de cada diez trabajadores, nueve son informales y solo dos tienen educación superior.

La productividad agropecuaria mensual (S/242) resulta casi la mitad del promedio nacional (S/558), a pesar de que cerca del 60% de los trabajadores labora en este sector.

Además, de cada 100 kilómetros de red vial departamental y vecinal, solo un kilómetro está pavimentado.

Únicamente, la mitad de los hogares tiene cobertura de desagüe y en la zona rural el porcentaje se reduce a menos de un tercio.

La inversión pública en la región debería articularse con el objetivo de atender estos desafíos. El uso de los recursos públicos extraordinarios, sin embargo, tiene limitaciones a la fecha.

De los S/260 millones invertidos por los gobiernos subnacionales a través de regalías contractuales provenientes de la actividad en Las Bambas, un poco más de la quinta parte (22,3%) se dedicó a proyectos recreativos.

Estos proyectos incluyen la construcción de losas deportivas y multideportivos, parques, casas culturales, entre otros.

En este sentido, el proyecto de mayor envergadura en este rubro es el mejoramiento y ampliación del estadio municipal de Coyllurqui en Cotabambas con una inversión de S/2,6 millones entre el 2017 y el 2018.

En menos de tres años, Apurímac registró un rápido crecimiento presupuestal, pero sus capacidades de gasto no han ido al mismo ritmo. Con el ingreso de canon minero, la situación podría agravarse.

—Un norte para Apurímac—
Este año, el consejo regional de Apurímac aprobó el Plan Estratégico de Competitividad de Apurímac al 2040, que establece un portafolio de proyectos por S/82 mil millones. Ese plan debería servir como una hoja de ruta para integrar los esfuerzos de las diferentes instituciones en la región y lograr el cierre de brechas de la manera más eficiente.

Sin embargo, en una visita realizada por el Instituto Peruano de Economía (IPE) recientemente a los principales actores públicos, privados y civiles de las provincias de Abancay, Andahuaylas y Cotabambas, de los 17 entrevistados, solo el presidente regional conocía el plan al que se hace referencia.

Cabe resaltar, no obstante, que la Ley de Regalías Mineras indica que se debería priorizar el financiamiento de proyectos que articulan la minería al desarrollo económico de la región.

POR TENER EN CUENTA
Las regalías contractuales

Las regalías mineras son la contraprestación económica que pagan las empresas mineras al Estado por el derecho de explotar recursos minerales.

En el caso particular de Las Bambas, las regalías se fijaron en el contrato de concesión, por lo cual se denominan regalías contractuales. De esta forma, esa empresa paga mensualmente el 3% del valor de las ventas por este concepto.

Las regalías contractuales presentan dos principales características que influyen en el tipo de uso que debería dársele.

Por un lado, resultan recursos poco estables debido a que su cálculo depende significativamente de los precios internacionales, los cuales son volátiles.

Por otro, constituyen recursos públicos de carácter extraordinario porque, dado que dependen de los pagos mensuales realizados por la minera, no forman parte del presupuesto público anual.

Por lo tanto, estos recursos deberían destinarse a gastos extraordinarios, como los proyectos de inversión pública.
 
2018-08-13 - Apurímac en su labertinto - Informe IPE - El Comercio

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