Reducción de aranceles mejora competitividad y beneficia al consumidor

2 de octubre de 2006

El ministro de la Producción, Rafael Rey, informó que en la reunión que sostendrá el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) con los gremios empresariales el 23 de octubre próximo, para evaluar los cambios que habrá en materia tributaria, se tendrá claro todo lo referido a  la disminución de los aranceles a los bienes de capital. Añadió que la reducción arancelaria no sólo se aplicaría a los bienes de capital sino también a los insumos. (Gestión)

Saludamos la decisión de acelerar la reducción arancelaria por el lado de los bienes de capital para la industria. Ojalá se proponga complementariamente un programa de reducción gradual de tasas para el resto de bienes de capital y para los insumos. Si bien hay restricciones fiscales para hacer una reforma más agresiva, mientras más avancemos, mejor preparados estaremos para integrarnos al mundo. El costo total, en el caso de los bienes de capital, podría rondar los US$200 millones, pero tarde o temprano se tendrá que hacer. Además, nos pone al día con el Acuerdo Nacional, que fijó como meta el 2004 para dicha medida.

La inversión vale la pena porque: abarata la inversión en maquinaria y equipos, brindando mayor acceso a mejoras tecnológicas que aumentarán la productividad, mejorarán la competitividad y ampliarán la frontera productiva de las empresas; reduce la protección arancelaria artificial que tienen algunas empresas, promoviendo en ellas la búsqueda de eficiencia y beneficiando al consumidor, que recibirá más calidad por menor precio; y podría aligerar un poco la presión sobre el tipo de cambio, cuya caída ha afectado –aún marginalmente– al sector exportador de manufactura no primaria. Además, esta medida es más eficiente que la disparatada propuesta legislativa de fraccionar el pago del arancel a los bienes de capital (con un costo mínimo de S/.240 millones, según Reflexión Democrática).

La política arancelaria comenzó a retroceder cuando en 1997 se introdujo sobretasas y, más adelante, se implantaron franjas de precios. El único propósito era proteger a aquellos sectores industriales que 9 años después siguen haciéndose las víctimas para pedir salvaguardias, aranceles altos y reducción del precio del agua. El promedio arancelario se redujo sólo en 7 puntos porcentuales en los últimos 14 años, pero la dispersión aumentó debido a la discrecionalidad aplicada. Por ello, saludamos que esta vez no se discrimine por la nacionalidad del producto importado (lo manda el Plan Nacional Exportador –PENX). Eso reducirá la dispersión arancelaria, eliminará las distorsiones generadas –mala asignación de recursos orientados hacia sectores artificialmente rentables– y emparejará el piso para que todos compitan en iguales condiciones.

Evolución del Promedio* y la Dispersión Arancelaria en el Perú, 1990-2005

Fuente: MEF / Elaboración: Instituto Peruano de Economía

*Promedio simple
**Incluye sobretasas

Idas y vueltas. Así es como se manejó la política arancelaria. Hoy debemos ir hacia la desgravación total. En enero de 2006, una investigación de Stephen Tokarick (FMI) halló que la eliminación de los aranceles en Perú reduciría en casi 7% el costo de los insumos importados para el sector de exportación de manufactura. En la práctica, los aranceles a la importación son un impuesto a las exportaciones.

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