Pongamos fin a la incertidumbre en el mercado laboral para generar más empleo formal

7 de noviembre de 2006

El proyecto de ley que busca incorporar a los trabajadores de services en el reparto de utilidades y establece que todas las empresas, sin importar el número de empleados, paguen utilidades, pese a que el asunto ya había sido consensuado en el proyecto de la Ley General del Trabajo (LGT), ha generado que los empresarios consideren que el Ejecutivo “patea el tablero” en el tema laboral. (Semanam@i y diarios)

El retroceso en el plano laboral no tiene cuándo acabar. Luego de que el Ministerio de Trabajo fracasara, por obra de los sindicatos, en lograr el consenso pleno en el proyecto de la LGT y le dejara los artículos más controvertidos a la Comisión de Trabajo del Congreso (CTC) –que claramente busca el protagonismo y está influenciada por el sindicalismo–, el Ejecutivo propone un proyecto de ley que plantea incluir en el reparto de utilidades a los trabajadores de los services. El tema, aunque ya incluido en el proyecto de LGT que trabajó el Consejo Nacional de Trabajo (CNT), desincentiva el uso de una de las formas de creación de empleo formal, pues le resta el atractivo de la flexibilidad que tenía la intermediación laboral.

Es clara la inconsistencia del gobierno. Por un lado, el presidente García señala que no cree en la rigidez laboral y que es necesario implementar un mecanismo de acceso progresivo de los trabajadores a los derechos laborales –lo cual sugiere la intención de propugnar algún grado de flexibilidad en las normas–, mientras por otro lado el Ejecutivo hizo de árbitro (ciego) en la discusión del proyecto de LGT, y ahora, por la puerta falsa, presenta un proyecto de ley que desincentiva la intermediación laboral como mecanismo de contratación, empujando aún más al mercado laboral a la informalidad. Si bien es probable que la intermediación laboral tenga algunas fallas, también es cierto que es un mecanismo que proporciona flexibilidad a las empresas y que, por ende, debiera ser mejorado, no eliminado ni desincentivado.

Es una pena que, con tanta incertidumbre en el tema laboral, estemos perdiendo la oportunidad de aprovechar el tren de crecimiento de los últimos 5 años para generar empleo formal. Por otorgar demasiada importancia a los sindicalistas, que representan a menos del 2% de la Población Económicamente Activa (PEA), la mayoría de peruanos se está quedando sin acceso a ningún beneficio y, peor aún, al medio legal de ganarse la vida. El objetivo de una buena ley de trabajo debe ser la generación de empleo formal. Es hora de dejar de marginar a la mayoría de peruanos. La LGT y todas las demás iniciativas que aumentan la rigidez deben “congelarse” mientras se estudian mecanismos flexibles que beneficien a las mayorías.

Consultas de Salud Promedio al Día de Médicos, Enfermeros y Obstetrices (En Número), 2004

Fuente: Banco Mundial (Un nuevo contrato social para el Perú, 2006) / Elaboración: Instituto Peruano de Economía

*Comités Locales de Administración en Salud

El gráfico muestra que el personal de salud que cuenta con la “estabilidad laboral” que brinda trabajar en el sector público es menos productivo que el personal que no está en planilla. ¿Aun así seguimos queriendo una ley que en lugar de generar empleo crea más desempleo? Seamos consistentes, el objetivo debe ser beneficiar a aquellos que no cuentan con ningún beneficio.

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