Andina/difusión

Otra vez el síndrome “yo sí soy bueno” condena al fracaso a un servicio público vital

18 de diciembre de 2006

El Ejecutivo envió un proyecto de ley al Congreso para autorizar que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) asuma la deuda tributaria que tiene Sedapal con la Sunat, que, actualizada a octubre del 2006, asciende a S/.3,500 millones por fiscalización de los períodos tributarios entre los años 1996-2003. (Diarios)

Por la manera como se están manejando las cosas, la tarea pendiente de redimensionar el Estado y redefinir su rol en la economía resulta cada vez más lejana. Los casos de Petroperu y Sedapal son el ejemplo más claro. Aunque con Sedapal el tema es más delicado por ser un servicio público estrechamente relacionado con la salud y porque, luego de tanto tiempo en manos del Estado, éste es quizá el servicio público peor brindado. En este contexto, la capitalización de la deuda es una pésima señal para el contribuyente, que es conciente que los servicios brindados por el Estado son malos y que ahora debe asimilar que las empresas públicas no pagarán impuestos, pues los gobiernos premian la irresponsabilidad de sus administradores cargando la cuenta de las deudas y el costo de la mala gestión a los contribuyentes.

Con esta intervención, el gobierno ha caído en el síndrome de “yo sí soy bueno”, en el que cayeron todos los gobiernos desde 1980. Los nuevos burócratas, ebrios de poder, se convencen e intentan convencernos de que son tan buenos que harán una mejor gestión que su antecesor. Algunos se creen la historia y abogan que “las empresas públicas funcionan en otros lados”. Y este gobierno apostó por esa fórmula sin caer en cuenta que hay un problema de naturaleza: en espacios donde la moral y la educación casi no existen, ese esquema no funciona. Además, es un tema en el que el Estado ya no puede darse el lujo de timbear. Hace más de 2,400 años ya se sabía que nadie cuida mejor algo que el propio dueño. Friedman (1912-2006) dijo que entre las posibilidades de gasto (lo propio o lo de otros; para uno mismo o para otros), la que representa el gobierno es la peor: gasta en otros lo que no es de él y por eso no repara en la eficiencia del gasto.

Sedapal ha demostrado ineficiencia en todos estos años y pese a que se ha escuchado mucho del gobierno en relación al sector, nada se ha concretado aún. Capitalizar la deuda para que la empresa siga en manos del Estado es perpetuar el fracaso. Y eso deteriora las perspectivas del sector. Dentro de 5 años tendremos la misma ineficiencia y su privatización seguirá en agenda. Si realmente se quiere tener empresas públicas que compitan y funcionen, con servicios públicos adecuados, al menos se deberían introducir las características mínimas que llevan al éxito a las empresas privadas: directores independientes, transparencia y rendición de cuentas, vínculo de salarios y estabilidad en el empleo de la administración con el logro de metas, pago de dividendos directamente al Tesoro, transparencia en determinación de precios, no injerencia política en nombramientos y decisiones de gestión, autonomía en contratación, presupuesto por resultados, etc. ¿Qué dirá el Ejecutivo? ¿Que con todo eso, cuál es el atractivo de operar una empresa pública?

Estructura Pasiva y Resultado Económico de Sedapal (En Millones de S/.), 2002-2006

Fuente: FONAFE / Elaboración: Instituto Peruano de Economía

El pasivo presentado por Sedapal no incluye la deuda contingente que se le debe a SUNAT, la que elevaría la deuda total hasta S/. 5,000 millones. Por otro lado, si bien en el 2004 se tuvo un resultado económico de casi S/. 280 millones (debido a que no se realizó ningún proyecto por la falta de capacidad de ejecución de la empresa), el año pasado éste fue tan solo de S/. 1.5 millones.

Deja una respuesta

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *