Migración, Desempleo y Desarrollo: Un análisis de dos sectores (Harris & Todaro, 1970)

Por Piero Ortiz  portiz@ipe.org.pe

El modelo de Harris y Todaro intenta proveer una explicación para un fenómeno que se comenzó a observar durante los años 60 en los países del hemisferio sur. El fenómeno parecía contradictorio e irracional: la migración del campo a la ciudad existía aun cuando existe un alto nivel de desempleo en las ciudades. Es decir, ¿por qué las personas siguen migrando a las ciudades cuando observan que es difícil conseguir un trabajo en la ciudad?

H&T proponen que la razón principal detrás de este comportamiento es que los ingresos esperados de las personas son mayores en la ciudad. Para llegar a esta conclusión proponen un modelo de dos sectores con dos funciones de producción y productos diferentes: urbano y rural. La principal diferencia entre los dos sectores es la existencia de un salario mínimo (superior al de equilibrio) en el sector urbano. Este salario mínimo produce desempleo en el mercado laboral urbano, por lo que no es seguro que las personas consigan trabajo. En cambio, en el sector rural el salario es de equilibrio, es decir, iguala las cantidades ofertadas y demandadas de trabajo; por lo tanto, no existe desempleo.

El modelo asume que los agentes del sector rural se comportan como maximizadores de utilidad esperada. Los agentes del sector rural tienen dos opciones: (i) trabajar en el sector agrícola y, con certeza, recibir el salario de equilibrio del sector o (ii) migrar a la ciudad y buscar un trabajo para intentar conseguir el salario mínimo, es decir, arriesgarse a caer en el desempleo pero con la posibilidad de conseguir un trabajo mejor remunerado. Así, existirá migración siempre que el salario urbano esperado sea mayor que el salario rural. Con ello se explica que sin importar los niveles de desempleo urbano, si existe un salario mínimo en la ciudad lo suficientemente alto, la migración puede seguir existiendo.  

Para concluir, H&T proveen recomendaciones de política para tratar el tema de la vertiginosa migración. En primer lugar, sostienen que cierto nivel de subsidio salarial usualmente conlleva a una mejora del bienestar, pues la demanda por trabajo aumenta y se reduce el desempleo. Segundo, analizan el efecto de las restricciones migratorias, sin embargo, los autores llaman la atención sobre las implicancias políticas y éticas de este tipo de medida. Con restricciones migratorias, se llegaría a un punto en el que sector urbano se acercaría al pleno empleo, pero se afectaría al sector urbano porque se elimina su posibilidad de migrar. No obstante, el modelo indica que cierta dosis de ambas medidas puede mejorar el bienestar de la sociedad. Sin embargo, aún existen otros aspectos importantes a tomar que podrían incidir en la política óptima, por ejemplo: la financiación del subsidio o las implicancias políticas de las restricciones migratorias. 

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