Andina/difusión

Fracaso en legislación laboral reclama una verdadera reforma en el mercado laboral

27 de setiembre de 2006

El secretario general del Sindicato Único de Estibadores Marítimos del puerto del Callao, David Saavedra, informó que hasta este jueves su gremio y los representantes de los empleadores, las empresas portuarias y marítimas, deberán lograr un acuerdo sobre el bono que se les pagará por productividad, adicionalmente a la remuneración básica de S/.40 que se acordara entre las partes. (Gestión)

Si algo nos queda claro es que la legislación laboral en los últimos 35 años ha sido un completo fracaso, porque no ha logrado fomentar la generación de empleo formal. Cada vez que se intentaron reformas, los gobiernos cedieron a la politización de los sindicatos –cuya representatividad es menor al 2% de la PEA– y no lograron cambiar el fondo, sino sólo aspectos menores. Con el tiempo, la misma discusión resulta cada vez menos relevante para una creciente mayoría de trabajadores informales. El proyecto de Ley General de Trabajo (LGT), supuestamente consensuada al 65% entre empleadores y trabajadores, tiene un sesgo hacia la rigidez, encarece el costo de crear trabajo formal e induce más a la informalidad y al subempleo.

Fijar salarios no sólo introduce distorsiones en el mercado, sino que además, pone una valla inalcanzable en un contexto en el que el capital humano está en franco deterioro, debido a los bajísimos niveles de salud y  educación (según el Foro Económico Mundial, el índice de la calidad de salud y educación primaria en el Perú se deterioró en el último año y la calidad del sistema educativo apenas alcanza un puntaje de 2.2 sobre un máximo de 7) y la productividad laboral crece principalmente porque los altos costos de contratación inducen a las empresas a aumentar la productividad en vez de contratar. Además, según Freeman (2005), el ingreso de China, India y Europa del Este a la economía global ha duplicado la fuerza laboral en el mundo, alterando la relación capital/trabajo y presionado a competir a la mano de obra, de lo cual no se salvan los trabajadores poco calificados de nuestro país.

Si el Apra realmente quiere crecer a 7% anual, tiene que hacer cambios radicales en la legislación para flexibilizarla. Esto implica más que sólo cambiar el sistema electoral de los sindicatos para hacerlo universal. Mientras los dirigentes sindicales puedan vivir sin trabajar y los sindicatos sigan siendo propiedad privada de algunos grupos extremistas, no habrá reforma. Limitarnos a contratar más inspectores laborales y controlar salarios (como en el caso de los estibadores), no soluciona el problema de fondo y demuestra una gran falta de imaginación. Al paso que vamos, en 5 años, la legislación que hoy se debate beneficiará cada vez a menos gente todavía. La discusión debe volver a centrarse en promover la generación de empleo formal.

Evolución del Empleo Informal en Lima Metropolitana (En Porcentaje del Empleo Total), 1986-2001

Fuente: Saavedra y Nakasone, 2003 / Elaboración: Instituto Peruano de Economía

*Define el empleo informal como trabajos de calidad inferior, poca productividad y atraso tecnológico.
**Define el empleo informal como el resultado de una productividad marginal menor a los beneficios que otorga la legislación laboral.

El gráfico muestra el incremento del empleo informal desde 1986. Para el 2001, representaba aproximadamente 60% del empleo total. Así vemos que  la legislación laboral no ha logrado fomentar la generación de empleo formal. Se deben de hacer cambios sustanciales para flexibilizarla.

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