Jugando con fuego

26 de febrero del 2018
SEMANAeconómica

 
Politizar el sueldo mínimo es particularmente grave para la economía peruana por la rigidez del sistema laboral. El alza debilitaría aún más el empleo formal y perjudicaría al Ejecutivo.
 
Por Rafael Aste y Álvaro Ledgard.
 
Aumentar el sueldo mínimo en esta coyuntura será contraproducente. El efecto sería negativo tanto económica como políticamente.

A nivel económico un alza en la remuneración mínima vital (RMV) impone barreras a la formalización e incrementa la vulnerabilidad del empleo formal. A nivel político, afectaría la posibilidad del Ejecutivo de flexibilizar el ya rígido régimen laboral y no apaciguará la crisis política en la que está envuelto.

De la comisión técnica del Consejo Nacional del Trabajo (CNT), que recomendará la próxima semana el monto al que debería elevarse la RMV, dependerá que la informalidad en el Perú no siga creciendo.

Para apagar el incendio
El sueldo mínimo no responde a factores económicos. Es una herramienta política. Los últimos gobiernos han subido la RMV en periodos de baja aprobación. Aunque especialistas coinciden en que esta práctica es común en la región, politizar la RMV tiene consecuencias particularmente negativas en el Perú por la rigidez del sistema laboral.

A largo plazo se hace más probable que el subempleo caiga en la informalidad, lo que incrementaría el desempleo. “El 90% de los contratos laborales en el Perú es temporal y tiene una duración promedio de cinco meses. Si una empresa no puede pagar la nueva RMV simplemente descontinúa los contratos. El día que tengamos un shock de demanda el empleo caerá mucho más rápido” por la predominancia de estos contratos, comenta Miguel Jaramillo, investigador principal de Grade y autor de la investigación Los efectos desprotectores de la protección del empleo. Ante una situación de mayor desempleo los trabajadores pierden capacidad de negociación con sus empleadores. Esto presionaría los salarios a la baja en el sector formal.

Un alza no tendría efectos en el consumo. Se especula que el alza será de S/. 80 hasta S/. 930, “pero los trabajadores beneficiados serían menos del 3% de las PEA”, señala Diego Macera, gerente general del Instituto Peruano de Economía (IPE).

Frágil coyuntura
La situación económica actual no justifica un alza del sueldo mínimo. Los dos componentes de la fórmula usada por el CNT para determinar la RMV —la productividad y la inflación— reflejan que debería mantenerse. La primera ha caído en los últimos años, según el FMI; la segunda está en niveles históricamente bajos.

El alza de la RMV llega en el momento más débil del mercado laboral en los últimos años, por la caída del empleo formal y el alza del subempleo. Un trabajador es subempleado cuando su sueldo es menor a la canasta básica alimentaria para una familia de cuatro personas (S/. 1,500). Los trabajadores con sueldos entre S/.788 y S/. 1,700 son los que más riesgos corren ante un aumento del sueldo mínimo, según Jaramillo. Los subempleados están en este rango. “Las probabilidades de un trabajador formal de bajo ingreso de pasar a la inactividad son de 20%”, coincide el estudio Efectos del salario mínimo en el mercado laboral peruano de Nikita Céspedes, director de investigación macroeconómica del MEF.

Los trabajadores formales subempleados o de ingresos cercanos al salario mínimo que pierdan su trabajo por el aumento de la RMV podrían trasladarse al sector informal. Esto desplazaría a los trabajadores informales menos productivos y generaría desempleo, según Jaramillo. La productividad de un trabajador formal es al menos 50% superior a la de un informal en cualquier sector de la economía, según el FMI.

El aumento de la informalidad agravaría una situación que ya viene deteriorándose en los últimos años. La informalidad subió de 72% de la PEA a 80% entre el 2016 y el 3T17, según la Encuesta Nacional de Hogares del INEI, debido a la desaceleración económica. “Es absurdo que un gobierno con la meta de reducir la informalidad no la incluya como variable al momento de establecer salarios mínimos”, señala Jaramillo. La mayor informalidad continuaría presionando a la baja la recaudación tributaria, que cayó 1.3% en el 2017. Ello es especialmente crítico en un contexto de mayor déficit fiscal (SE 1603).

Impacto sectorial
El aumento de la RMV afectaría principalmente a los sectores intensivos en mano de obra, como la manufactura, el comercio y los servicios, que compiten con el sector informal. El menor crecimiento del empleo formal en estos sectores no afectaría la recuperación esperada del empleo en la segunda mitad de este año. Ésta depende más de la construcción y de la minería. Ante la posible paralización del sector construcción este año (ver Construcción pone en riesgo al PBI en la p.44), la recuperación del mercado laboral dependería de la minería.

En cuanto a tamaño de empresa, aproximadamente un tercio de los trabajadores que se verían afectados por el aumento de la RMV está en pymes, según Diego Macera, del IPE. El empleo en las pymes creció 4.1% al 3T17, 5.7 puntos porcentuales más que en la mediana y gran empresa. El 80% de las pymes es informal, y éstas emplean cerca del 50% de la PEA, según Comex Perú, por lo que el mayor desempleo producto del traslado de trabajadores del sector formal al informal alcanzaría a un número significativo de los trabajadores peruanos.

Para romper el hielo
Elevar la RMV tampoco le dará capital político al gobierno. La experiencia en gobiernos pasados revela que no existe la correlación entre un alza de la RMV y un aumento de la aprobación presidencial. El tema no estaba en agenda hasta este mes, cuando el presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK) convocó al CNT vía twitter para evaluarlo. Éste no sesionaba desde el año pasado por falta de quorum tras el retiro de los sindicatos de trabajadores. Éstos se alejaron del CNT por oposición al gobierno y actualmente apoyan el pedido de vacancia proveniente de partidos de la izquierda, señala Jorge Toyama, socio del estudio Miranda & Amado y experto en derecho laboral. “Aumentar la RMV no va a cambiar su parecer sobre la vacancia”, agrega Toyama.

Negociar la RMV puede ser contraproducente para el interés del Ejecutivo de flexibilizar el régimen laboral. Su debilidad política podría incentivar a los sindicatos a convocar marchas para lograr más que el alza del sueldo mínimo (SE 1606). El secretario general de la Confederación de Trabajadores del Perú, Elías Grijalva, declaró a RPP que convocaría un paro nacional si además no se deroga la ley del servicio civil, llamada Servir, y no se aprueba la negociación colectiva. Ello haría aún más rígido el sistema laboral.

Aumentar el sueldo mínimo en la actual coyuntura económica y laboral tendrá un efecto particularmente dañino en el empleo formal y no necesariamente salvará a PPK.

EN SUMA. Un eventual alza de la RMV será negativa para el empleo formal y puede disparar el desempleo, así como afectar la recaudación tributaria.
 
2018-02-26 – Jugando con fuego – Sobre RMV – Diego Macera – SemanaEconómica

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