La compra no es el problema

5 de febrero del 2018
El Comercio

 
Realidad. A mayo del 2017, solo el 1,2% de los hospitales e institutos especializados de salud públicos presentaba un óptimo nivel de disponibilidad de medicamentos.

Recientemente, InRetail (Inkafarma) adquirió Quicorp (Mifarma) y se convirtió en la principal cadena de farmacias del Perú. En ese contexto, la mayor preocupación de parte de los consumidores se centra en que, con la nueva estructura de mercado, los precios de los medicamentos tiendan a subir. Esta preocupación refleja la mayor importancia que han cobrado las farmacias en los últimos años debido, en parte, a un bajo nivel de cobertura efectiva de los seguros de salud. Por otro lado, es importante notar también que la variabilidad de precios y los precios relativamente más altos se hallan en las farmacias independientes.

—Cobertura de papel—

Los establecimientos públicos venden medicamentos más baratos que los establecimientos privados. Esto se debe, principalmente, a que el Ministerio de Salud (Minsa) y el Seguro Social de Salud(Essalud) logran compras corporativas que permiten mejores precios y a los subsidios directos en favor de sus afiliados. En el caso de los afiliados al Seguro Integral de Salud (SIS) y a Essalud, que reúnen al 1% de la población del país, la mayoría de los medicamentos prescritos por los médicos están cubiertos por el seguro y por lo tanto no deberían generar un costo adicional para el afiliado.

Sin embargo, la escasa disponibilidad de medicamentos en el sector público obliga a los usuarios a comprarlos en las boticas privadas. A mayo del 2017, según un informe de la Dirección General de Medicamentos Insumos y Drogas (Digemid), solo el 1,2% de los hospitales e institutos especializados de salud públicos presentaba un óptimo nivel de disponibilidad de medicamentos. Mientras tanto, un 42% y un 48% reportaban niveles de disponibilidad regular y bajo, respectivamente. Ninguno de los 25 hospitales e institutos públicos de Lima Metropolitana cuenta con un óptimo abastecimiento de medicinas. Por lo tanto, la cobertura efectiva, entendida como el acceso real a medicamentos más allá
de lo que se diga en el papel, existe solo para una fracción reducida de la población asegurada.

Ante el desabastecimiento, la población con seguro de salud SIS o de Essalud y que se atiende directamente en las farmacias privadas se ha expandido fuertemente en los últimos 12 años. Desde el 2004, la demanda por atención en farmacias creció en promedio 14 puntos porcentuales (pp.) entre los afiliados de ambos sistemas; mientras que solo aumentó 3 pp. para el sistema privado de aseguramiento.

—Los precios actuales—

Para analizar la estructura de precios, IPE construyó una canasta de los medicamentos con mayor consumo en el Perú. Se utilizó la lista de los medicamentos más usados por los establecimientos públicos de salud y se añadieron los principales medicamentos del Petitorio Nacional Único de Medicamentos Esenciales 2015 del Minsa. Los precios se obtuvieron del Observatorio Peruano de Productos Farmacéuticos del Digemid.

La canasta bajo análisis está compuesta por 22 medicamentos distribuidos en 12 categorías terapéuticas. Entre estos están analgésicos, antibióticos, antiinflamatorios, antihistamínicos, antihipertensivos, antiulcerosos, entre otros.

Del análisis se desprende que los precios de la canasta de medicamentos en presentación genérica, en promedio, son 59% más bajos en establecimientos públicos que en privados. Dicha diferencia se reduce a 27% si se comparan productos de marca. Al respecto, cabe mencionar que, dado que no existe normativa directa que lo impida, las farmacias públicas pueden competir con las farmacias privadas. Sin embargo, a pesar de los bajos precios debido al ahorro en compras y subsidios, las farmacias públicas resultan menos competitivas debido a sus altos niveles de desabastecimiento.

Los precios entre los establecimientos privados muestran notables diferencias. En promedio, para los 22 medicamentos analizados en presentación genérica, por cada S/1 que cobra Inkafarma, Mifarma cobra S/1,2, las otras cadenas (Boticas y Salud, Boticas Perú y Súper Boticas Hollywood) cobran S/1,5, el precio en las boticas independientes es S/2,2 y el de las boticas de las clínicas S/4,9. Al respecto, Rafael Dasso, gerente general de Inkafarma, sostiene que su modelo de negocios se basa en lograr precios competitivos. Dicha estrategia ha sido fundamental para la apertura de casi 700 boticas en los últimos cinco años.

Cuando se analiza la canasta de medicamentos en presentación de marca, los precios se multiplican, en promedio, siete veces. Sin embargo, se mantiene una estructura comparativa de precios similar. Por cada S/1 que cobra Inkafarma, Mifarma y las otras cadenas cobran S/1,1, las boticas independientes cobran S/1,2 y las boticas de las clínicas S/2,5.

Por otra parte, respecto de la muestra analizada, las cadenas de boticas establecerían los precios de sus productos sin discriminar por ubicación geográfica. Es decir, por ejemplo, aplican el mismo precio en distritos de mayor poder adquisitivo, como San Isidro y Miraflores, que en otros distritos de la capital como Villa El Salvador y Comas.

Las boticas independientes, por su parte, ofrecen precios que suelen ser muy heterogéneos, incluso dentro del mismo distrito. Por ejemplo, en las boticas independientes de San Juan de Lurigancho, el naproxeno sódico de 550 mg en tableta, uno de los principales antiinflamatorios, cuesta en promedio S/0,39, con un mínimo de S/0,12 y un máximo de S/2,00. En las cadenas de farmacias para el mismo distrito cuesta en promedio S/0,19, con un mínimo de S/0,11 y un máximo de S/0,31.
 
2018-02-05 – La compra no es el problema – Informe IPE – El Comercio

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