Niños (no van) primero contra la desnutrición

7 de marzo del 2012
El Comercio

 
IPE: este indicador debería ser el más seguido por los ciudadanos.

El grupo Inversión en la Infancia presentó la semana pasada el informe “Desnutrición Crónica Infantil del Infobarómetro de la Primera Infancia” (http:// www.inversionenlainfancia. net/web/blog/editorial/ 104/80). En su informe semanal, el Banco Mundial publicó información sobre el tema y la acompañó con datos estadísticos y algunos gráficos. En el IPE pensamos que la desnutrición crónica infantil probablemente debería ser el indicador más seguido por los ciudadanos, la prensa, los especialistas en políticas públicas y los funcionarios públicos. Las autoridades deberían presentarse ante el Congreso una vez al año para exponer si cumplieron las metas a las que se comprometieron, cuál fue el impacto del programa público asociado con la desnutrición infantil que examinaron, cuáles son los resultados de los otros tipos de evaluaciones al resto de programas, qué cambios se adoptarán y cómo se medirá el progreso. Presentaciones trimestrales de la información disponible deberían complementar esta otra. Además de los eventos políticos recién descritos, se debería organizar presentaciones paralelas ante especialistas, difundir en medios los avances y retrocesos, además de socializarlos con ciudadanos. Se debería lograr que aquellos centros de investigación, universidades y organizaciones civiles dedicadas al tema comenten y opinen públicamente, con información veraz, respecto de la evolución de los programas públicos para reducir la desnutrición infantil, incluyendo la experiencia internacional al respecto. Eso sería lo ideal.

La inclusión empieza por los niños desnutridos
Lamentablemente, ya sabemos cuál es nuestra realidad. El tema ni siquiera lidera la agenda política. En la campaña se habló de inclusión. ¿Qué puede ser más inclusivo que eliminar la desnutrición infantil, aumentando notablemente la probabilidad de que la pasmosa cifra de medio millón de niños que no son responsables de su situación tenga un futuro mejor? Que nuestro país, en consecuencia, avance más rápido. Por supuesto que también hay otros indicadores muy importantes de bienestar, pero si hubiera que escoger uno, especialmente tomando en cuenta la relación que existe entre muchos de ellos, nos inclinamos por la desnutrición infantil. Como se puede observar en el, la chocante prevalencia de la desnutrición crónica infantil en las regiones más pobres del Perú es la más clara señal del peligro de arruinar el futuro de toda una generación.

En riesgo el futuro de una generación
Sabemos que la desnutrición infantil es un problema multidimensional. Para empezar, mujeres (e incluso hombres) no tienen siquiera la libertad de elegir cuántos hijos quieren tener y cuándo. Entre (bárbaras) consecuencias del machismo, desconocimiento, dificultad para acceder a métodos de prevención adecuados, la intromisión de instituciones religiosas o hasta violaciones, entre otros factores, muchas madres tienen hijos que no deseaban. Si las madres son pobres y no se nutren adecuadamente, sus hijos las desnutren más y, en muchos casos, se desnutren ellos. Las niñitas y los niñitos toman el agua (sucia) de bidón o el agua con frecuencia inadecuada de alguna empresa prestadora de servicio de saneamiento (EPS) o una empresa comunal, si tienen el privilegio de acceder a la misma algunas horas del día. Su familia no está en capacidad de prever problemas de salud, por lo que se enferman. Las enfermedades estomacales contribuyen a la desnutrición. Jugarán con los animalitos que hay en sus casas, enfermándose más. Su cerebro no se desarrolla como podría y con frecuencia no han tenido estimulación temprana. Van, en el peor de los casos, a un “colegio de miércoles” (escuelas unidocentes multigrado, en las que el profesor dicta el miércoles y, a veces, otro día de la semana, para viajar el resto para cobrar, hacer trámites o ver a su familia). Un profesor que entiende poco lo que lee y tiene dificultades para hacer operaciones matemáticas básicas les transmitirá esas deficiencias. No es un cuento ni una pesadilla. Es la triste realidad de la mayoría del medio millón de niños desnutridos.

Lucha que debería ser prioridad nacional
Nuestro país dispone de los recursos para virtualmente eliminar la desnutrición infantil en unos años. Sin embargo, por increíble que parezca y pese a la famosa inclusión social, esto no parece ser una prioridad política. Lo primero que hay que hacer es convertirla en la prioridad política nacional. Sería ideal que el Ministerio de Desarrollo Social e Inclusión Social (Midis) fuese el responsable de acometer esta tarea, para lo cual tiene que dirigir lo que hagan otros sectores e instancias del gobierno en lo que ataña a este tema. La cultura de evaluación del Midis actual es un ingrediente imprescindible que no ha existido antes en los programas sociales y que hay que saber aprovechar para lo que sería un logro realmente extraordinario y ciertamente posible.
 
2012_03_07 - Niños (no van) primero contra la desnutrición

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