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Perú 2021: La institucionalidad es el gran reto pendiente

14 de mayo del 2018
El Comercio

 
“El modelo económico actual es sólido, pero ya no es suficiente. La falta de institucionalidad es lo que nos diferencia de otros países más desarrollados”, comentó Diego Macera, gerente general del IPE.
 
La falta de instituciones fuertes y de visión a largo plazo son dos de los factores que más limitan al crecimiento económico del Perú, afirmó el economista Diego Macera, gerente general del Instituto Peruano de Economía, durante su participación en el 22° Simposio Empresa y Desarrollo Sostenible, organizado por Perú 2021.

Si bien reconoció que el modelo económico llevó a reducir la pobreza en más de 30 puntos porcentuales en los últimos 15 años, recalcó por otro lado que este ya no es suficiente para seguir avanzado, y que sin el acompañamiento de la institucionalidad, será difícil ver un escenario positivo al largo plazo.

Macera recordó que en el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial, el Perú está ubicado en el puesto 116 de 137: en el indicador ‘Sector público’ ocupa la casilla 126 y en ‘Sector privado’ el 91, “por lo que la responsabilidad es compartida”.

“Esto refleja mucho una suerte de autocrítica que debemos hacer en el sector privado sobre lo que no hemos hecho bien y cómo esto va a golpear el crecimiento del país y en nuestros propios negocios”, agregó.

En el caso del sector rural, añadió que 25% de la población está dedicada al agro y que su productividad es de S/500 al mes. Allí, advirtió, recién estarían adquiriendo competencias del siglo XIV.

ECONOMÍA CIRCULAR

Por otro lado, el director académico del Foro de la Economía del Agua, Gonzalo Delacámara, afirmó que en el Perú aún no se utiliza de manera frecuente en las empresas locales conceptos de ‘economía circular’, es decir, reutilizar los residuos para generar nuevos valores financieros.

“En el Perú existen muy buenos incentivos para tomar muy malas decisiones en términos ambientales. Las ganancias pueden superar a las consecuencias. En términos financieros, no se reconoce el valor de los servicios ecosistémicos. El agua, por ejemplo, debería tener un perfil más alto al momento de definir políticas de Estado a largo plazo”, señaló Delacámara.

Además, el académico afirmó que es muy importante la reformulación del sistema productivo nacional, por ejemplo, en cuanto a la adaptación al cambio climático, teniendo medidas proactivas en vez de la visión cortoplacista que permita solo protegerse una vez ocurrido un desastre.

“Siempre en política ambiental se camina bajo un sistema de la vara y la zanahoria. Como economista, prefiero modificar la parte de la zanahoria, que es lo que va a permitir crecer con un sistema de manera armónica. En el sector forestal, por ejemplo, cuando alguien tala de manera insostenible, lo está haciendo porque hay un incentivo de ganancias para hacerlo. Pero debemos entender que esa ganancia es de corto plazo”, concluyó Delacámara.
 
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