Redes para la vejez

18 de febrero del 2019
El Comercio

 

Pensiones ● Desde 1994 el sistema ha tenido seis años de rentabilidades reales negativas ● En cinco de esas seis caídas el valor perdido se recuperó al año siguiente.

 
Durante la última semana se ha reavivado la discusión sobre el sistema pensionario peruano. En esta oportunidad, se critica que las AFP hayan tenido utilidades durante el 2018, a pesar de que la rentabilidad de los fondos de pensiones fue negativa en ese mismo año.

—Rentabilidad a largo plazo—
El objetivo principal de las AFP es maximizar el valor de los aportes de sus afiliados para el momento de su jubilación. Por ello, se debe evaluar su rendimiento en un horizonte largo de tiempo. Enfocarse en los resultados de un año puede, más bien, desviar al sistema de su objetivo, al concentrarse en inversiones de menor retorno.

De hecho, se observa que las rentabilidades negativas obtenidas en un determinado año se recuperan en años posteriores. Por ejemplo, en el 2008, producto de la crisis financiera mundial, la rentabilidad de los fondos de pensiones se redujo 26%; sin embargo, esta contracción fue compensada durante el 2009 por una recuperación del valor de los fondos en 33%. En general, desde 1994 el sistema ha tenido seis años de rentabilidades reales negativas; en cinco de esas seis caídas el valor perdido se recuperó al año siguiente.

—Un sistema incompleto—
Según un estudio sobre estrategias de ahorro para la vejez en el Perú, elaborado por la SBS con el apoyo de la Cooperación Suiza, un 71% de peruanos considera que el ahorro para la vejez es importante. Sin embargo, solo tres de cada diez peruanos toman alguna medida para el futuro. De los otros siete que no toman acciones, tres esperan que el Estado les brinde ingresos a través de Pensión 65 u otros programas sociales, y dos confían en transferencias familiares.

El principal reto del sistema de pensiones es su baja cobertura, lo que ocasiona que en el largo plazo no sea una herramienta efectiva para proteger a la población durante su jubilación. Según la información reportada por la SBS y la ONP, la cantidad de afiliados aportantes o cotizantes asciende a 3,1 millones en las AFP y, aproximadamente, 1,5 millones en la ONP. Así, solo 4,6 millones de un total de 17,2 millones de trabajadores contribuyen a su ahorro para la vejez. Asociar directamente la tenencia de un empleo formal con la cotización deja desprotegidos a más de 12,6 millones de trabajadores.

Como resultado de esta baja cobertura, se pueden formar dos grupos de jubilados. En primer lugar, el 81% de la población mayor de 65 años no recibe pensión de jubilación debido a que no realizó contribuciones durante su vida laboral o no llegó a los 20 años mínimos requeridos de aportes en la ONP. De este grupo, una parte recibe S/125 mensuales de Pensión 65, lo que amortigua los efectos del déficit de cobertura. El segundo grupo incluye a los pensionistas de la ONP y AFP, aunque con grandes diferencias. Según las últimas cifras disponibles para el 2018, la pensión promedio de afiliados a AFP ascendía a S/1.043 mientras que en la ONP era de S/696.

—Retos pendientes—
Adicionalmente a la baja cobertura, el sistema de pensiones posee otros retos por solucionar. Uno de ellos es la fragmentación (AFP/ONP), lo que genera distintos niveles de protección. Una propuesta al respecto es la unificación de un sistema que se componga de un primer segmento que proteja a los jubilados contra el riesgo de pobreza por medio de una pensión mínima, y un segundo segmento que se acumule en cuentas individuales como las que existen en las AFP. La reforma integral de la ONP implicaría reemplazar su sistema de reparto por cuentas de capitalización individual. Con ello, se resolvería eventualmente el problema de la sostenibilidad de la ONP, la cual depende de las transferencias que realiza el Estado para cumplir con el pago de las pensiones de sus jubilados.

En el segmento de cuentas individuales, al igual que en el actual funcionamiento de las AFP, es crucial que la SBS asegure mecanismos efectivos de competencia. Por ejemplo, el sistema de subasta de afiliados, que implica la adjudicación de nuevos afiliados a la AFP que proponga menores comisiones, ha mostrado por el momento resultados positivos. En la última subasta de diciembre del 2018, AFP Integra propuso una comisión sobre el saldo de 0,82% que aplicaría desde junio de este año, bastante menor a la comisión vigente de 1,25%.

Respecto a las comisiones, el debate durante las últimas semanas ha abordado la posibilidad de que parte de las comisiones de las AFP se realice sobre la rentabilidad de los fondos –una comisión variable–. Esto, sin embargo, no implicaría necesariamente un ahorro de comisiones para los afiliados, sino que depende de cómo se estructuren los pagos.

Una reforma integral del sistema de pensiones es, a todas luces, urgente. Sin embargo, no son los últimos resultados sobre la rentabilidad del 2018 los que la motivan, sino varias de sus otras limitaciones.
 
2019-02-18 - Redes para la vejez - Informe IPE - El Comercio

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