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Aprieto Económico

26 de septiembre del 2020
América Económica

El fallo de las medidas para detener los contagios de COVID-19 y la extensa cuarentena lastran a la economía peruana, que se ha convertido en la peor parada de América Latina en la crisis. La coyuntura política y los resultados de las elecciones de abril, jugarán un papel clave en la recuperación en 2021.

El domingo 14 de marzo, con apenas 17 contagios de    COVID-19 y cuando empezaban a llegar los primeros memes sobre la entrada de este virus en el Perú, el gobierno local estableció el

estado de emergencia y pus o en marcha un proceso de inmovilización   social obligatorio, que llevó todos los peruanos a permanecer en sus casas.

La que fue definida como una de las cuarentenas más estrictas a nivel global, sin embargo, no impidió que los contagios y las muertes por COVID-19 aumentaran vertiginosamente los meses siguientes, hasta convertir al Perú en uno de los países más golpeados por la pandemia del mundo. Al cierre de esta edición, según las cifras oficiales, el país había supera do los 30.000 fallecidos, y contaba con la mayor tasa de mortalidad del globo 91 fallecidos por cada 100.000 habitantes.

El ambicioso paquete de medidas económicas puesto en marcha por el gobierno para paliar el impacto del escenario en la economía, con una caída de alrededor del 12% del PIB, destacado en muchos medios internacionales, tampoco ha surtido el efecto esperado y el país se rige como uno de los peor parados también en el ámbito económico. A pesar de que las medidas llevaron a cabo en un escenario de solidez macroeconómica local, traducida en indicadores como una inflación baja, una comedida deuda pública, de alrededor del 26% del PIB y un tipo de cambio estable.

“[Lo sucedido] no ha sido un problema de falta de dinero. El problema es que la estrategia de contención de los contagios simplemente no ha funcionado. Eso ha obligado a que la cuarentena se amplíe. Si una economía está parada 107 días, no hay forma de que crezca”, explica Carlos   Parodi, profesor Universidad del Pacífico (UP), quien asegura que la pandemia ha desnudado lo problemas estructurales del Perú.

Como destacaron BBC mundo y otros medios internacionales en mayo para tratar de explicar la debacle local, factores como la alta informalidad del país (del 70%), que obliga a la mayoría de los peruanos a salir a trabajar diariamente para ganarse la vida, la alta recurrencia en los mercados, y la alta densidad en los hogares han jugado en contra de la inmovilización social y la contención del virus. La entrega de una serie de bonos de emergencia a la población más vulnerable, que en su mayoría no tiene una cuenta corriente, además, obligó a los millones de beneficiario a salir a la calle y hacer largas cola en los · bancos para recibir esta ayuda.

“Hay que reconocer que la administración de Martin Vizcarra ha sido algo increíble. Lo más torpe de una región de torpes. El ABC del manejo de la pandemia implica combatir dos cosas: la curva de la epidemia y la curva de la recesión, y, para ello, tienes que aplicar medidas inteligentes para que esta no se propague y la economía siga caminando. Y la inteligencia en estos tiempos es algo muy escaso”, critica Carlos Adrianzén, decano de la Facultad de Economía   de la UPC.  Para el economista, el gobierno debió redirigir el gasto público   para   el combate de la pandemia de una mejor manera, equipando a médicos y policías, reduciendo el gasto en sectores no prioritarios.

En la esfera económica, Diego Macera, gerente general del Instituto Peruano de Economía, coincide con Parodi y asegura que las medidas de aislamiento, que fueron más estrictas y prolongadas en comparación con otros países de América Latina, limitaron el desarrollo de la mayoría de actividades productivas. “En lo estructural, el Perú tenía limitaciones institucionales   de larga data, como la prevalencia de la informalidad, la baja penetración financiera pobre capacidad de gestión en el Estado”, dice.

Los peores resultados económicos de la historia

Según las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la economía peruana, que se había de acelerado en los últimos años, se contrajo 30,2% entre abril y junio, debido a la caída de la demanda interna (del 27,7%), al mal de empeño de las exportaciones, que retrocedieron 40,3% y al descenso de la inversión bruta fija, del 57,7%.

La pérdida de empleo a nivel local, asimismo, según el INEI alcanzó los 6,7 millones, lo que supone alrededor del 40% del empleo formal. Los peores resultados macroeconómicos, sin embargo, se dieron en mayo, cuando la economía se contrajo 40,5%, la peor cifra del país desde 1922.

“Lo sectores no primarios han sido los más afectados por las medidas de restricción, particularmente el sector turismo, alojamiento y restaurante, y las actividades relacionadas con el rubro entretenimiento y espectáculos. Asimismo, la construcción también se ha visto notablemente afectada. Su producción se contrajo 89,7% en abril”, detalla Diego Macera.

La ministra de Economía y Finanzas, María Antonieta Alva, aseguró durante la parentación del presupuesto público de 2021 ante la comisión de Presupuesto y Cuenta General del Congreso de la República que, a pesar de la caída de la economía entre abril y mayo, ven indicadores muy concretos que muestran que la economía se está recuperando.

De hecho, tras el descalabro de mayo, la caída del PIB local se redujo a un 18,06%. “Luego de caídas que bordeaban el 35% en abril, vemos que ahora en agoto estamos recuperando los niveles de antes del COVID-19. Ahora la caída de la producción está en 3,2%, y estamos observando que próximamente vamos a llegar a los niveles preCOVID-19″, añadió la titular de Economía, quien explicó que la mejora está relacionada con la recuperación del sector construcción y la mejor producción minera metálica.

Para que el país se recupere, de la crisis una de las balas lanzadas por el gobierno local será la inversión pública, que hasta julio había disminuido un 35%, a través de un programa denominado Arranca Perú. Ante su presentación en el Congreso, el primer ministro peruano, Walter Martos, aseguró que el gobierno espera que la ejecución de la inversión pública se incremente 20% en el segundo semestre de este año, a través de una inversión de S/ 20.000 millones, y en un 10% en 2021, con una inversión de S/ 35.000 millones. “La inversión pública, es la principal herramienta para impulsar el cierre de las brechas del país; y, en el corto plazo, cumple un papel importante, en la reactivación económica, ya que genera efectos en cadena, dinamiza múltiples sectores económicos, impulsa el empleo y favorece también a la inversión privada”, comentó.

Para los economistas consultados, sin embargo, la clave para la recuperación estaría en la inversión privada. “Creen que van a noquear al rival soplándole inversión pública; es una   tracción    marginal”, dice al respecto Carlos Adrianzén, quien asegura que lo que ha postrado al Perú es la inversión privada, que apenas ha crecido en los tres últimos años, entre otras cosas por la movida coyuntura política [con renuncia presidencial y cierre del Congreso, entre otras cosas], según los especialistas.

“Si bien la in versión pública es necesaria, no es suficiente para que puedas sostener un crecimiento durante el tiempo. Tiene que engancharse con un aumento de la inversión privada coincide Carlos Parodi. El economista asegura, además, tener dudas sobre si los gobiernos regionales, quienes serán los responsables de una parte de la inversión pública, podrán ejecutar efectivamente el gasto estimado, considerando que mucho de ellos años atrás han destacado por su bajo gasto. “Será un reto muy grande porque las trabas a la ejecución pública son una barrera sustancial que arrastramos desde varios años”, dijo Jaime Reusche, vicepresidente y senior credit officer de Moody’s en una entrevista con el diario El Peruano.

Para que la economía inicie su senda de recuperación y se reactive la inversión pública, los    economistas consultados aseguran que lo primero es detener el número de contagios, pues de ellos depende la continuidad de la cuarentena estricta en cuatro regiones y 46 provincias. Y desde agosto, justamente, la cifras de contagiados y fallecidos al día empezó a descender, lo que para el gobierno local es otra señal de recuperación. “Esto no puede generar ningún triunfalismo. Es un dato esperanzador, pero tenemos que seguir trabajando”, dijo en una reciente rueda de prensa el presidente peruano Martín Vizcarra.

Reactivar realmente la economía

Otra de las armas bazas del gobierno local, con la que espera que se reactive efectivamente la inversión privada está puesta en el paquete de progra­mas, encabezado por Reactiva Perú, a través del cual el Estado garantiza créditos del sistema financiero a las empresas, y que ha despertado crítica por algunas secciones del Congreso local, quienes aseguran que solo ha beneficiado a las grandes empresas. De hecho, este programa concentró buena parte de las preguntas durante la interpelación de la ministra de Economía en el Parlamento, a inicios de septiembre.

“En Reactiva Perú se dieron crédito a quienes no lo necesitaban” le espetó la congresista Zenaida Solís, del partido Frepap a la ministra. María Antonieta Alva, sin embargo, recalcó durante su intervención que la gran mayoría de los beneficiarios del programa han sido micro y pequeñas empresas y explicó que los préstamos de Reactiva Perú son créditos otorgados por el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), no dinero del tesoro público.

A inicios de septiembre, casi 440.000 empresas habían recibido crédito de este programa a tasas reducidas el 98% de las cuales son micro y pequeñas empresas, según el BCRP, quien,

como buena parte de los bancos centrales, bajó los tipos de interés locales a su mínimo histórico.

El paquete de medidas del gobierno también incluye fondos específicos para las mypes y micro empresa (FAE Mype) y para las industrias de turismo y agrícola (FAE Turismo y FAE Agro).

”Tanto Reactiva como FAE Mype son correctos, más allá de defectos puntuales que haya que corregir. Lo que no es correcto es el segundo grupo de medidas [que se han tomado en el Perú] y que rompen o dañan los equilibrios económicos”, dice Carlos Parodi.

El economista se refiere a las medidas aprobadas por el Congreso peruano en el marco de la pandemia, como la ley que sanciona el  acaparamiento y la especulación, o la ley que permite el retiro de los aportes de lo afiliado al sistema público de pensiones (ONP), y que la costaría al erario público alrededor  de S/15.000  millones, según declaraciones recientes del presidente Vizcarra en  rueda de prensa, en la que advirtió del peligro  de  seguir  elevando el gasto público en un escenario de menores ingresos.

“Este tipo de medidas son muy populares, pero el problema es que generan un daño enorme a los cimientos de la economía. La economía no está quebrada en este momento, no la quebremos”, dice Carlos Parodi, quien ve riesgos en que la deuda local -hasta ahora bajo control- se dispare.

En el segundo trimestre, el Perú alcanzó un déficit fiscal del 6,9% del PIB y, según el Ministerio de Economía y Finanzas, el país cerraría 2020 con un déficit de 10,7% del PIB, frente al 1,6% de 2019, mientras que en 2021 este sería de 6,2% del PIB. Y hasta la fecha el MEF asegura haber usado S/1.000 millones de los S/ 14.255 millones del Fondo de Estabilización Fiscal.

“Sobre el Congreso, la sensación es de absoluto divorcio entre la parte técnica y los impulsos políticos del momento. Si bien había pocas expectativas sobre, este Congreso, dado el corto tiempo de trabajo que tenían y el contexto de la elección, creo que muy pocos pudieran haber anticipado este nivel de deterioro institucional”, dice Diego Macera, del IPE.

La previsión del instituto de economía local es que este año el PIB caiga 14% y hacia adelante -según Macera- el campo de salud, las políticas de reactivación, pero también el riesgo político marcará la cancha.

Para Carlos Adrianzén, a nivel local se ha despertado una megarrecesión que derrumba el PIB potencial. “El próximo año va a haber una cifra menos mala, pero no me atrevo a decir que positiva” detalla.

Carlos Parodi, por su   parre, asegura que, el PIB este año se reduciría entre 10% y 15% y el próximo año el de empeño dependerá, en buena medida, de quien gane las elecciones presidenciales de abril.  “Si se alteran mucho las reglas de juego, con una persona radical, no se ve bien 2021. En 1985 el Perú escogió por una mayoría abrumadora a Alan García, que prometía cosas parecidas a la que estamos escuchando ahora, y terminamos en el peor desastre económico de la historia”, dice. Del porvenir económico del Perú de aquí en adelante, las medidas que tome el gobierno para frenar el vi­rus, las políticas del Congreso y el próximo presidente tienen mucho que decir.

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