TLC para el Perú es positivo, costos son manejables y agenda de reformas sigue pendiente

1 de diciembre de 2005

La pérdida de bienestar en las familias rurales del país representará US$370 millones debido a la liberalización arancelaria de los productos agrícolas sensibles, luego de la firma del Tratado de Libre Comercio con EE.UU., según un informe preliminar del investigador principal de Grupo de Análisis para el Desarrollo (Grade), Javier Escobal. (La República)

Nuevamente se miran las ramas y no el bosque. ¿Y lo que ganamos como consumidores al acceder a productos de mejor calidad y bajo costo? ¿Y la mayor inversión, la generación de puestos de trabajo, las oportunidades de nuevos negocios en y con el exterior para los peruanos?

Los puestos de trabajo asociados a la producción de arroz que supuestamente se perderían serían apenas el 4% de los que se perderían de no firmar el TLC, dado que no habrá renovación del ATPDEA, Y eso, asumiendo que los arroceros se van a cruzar de brazos. ¿Acaso esas tierras no se pueden emplear en otro tipo de cultivos para dar trabajo a esa misma gente? En este sentido, insistimos en que la compensación ofrecida al sector debería estar condicionada al cumplimiento de metas en relación con mejoras en productividad, la reconversión del agro y la asociatividad para ganar economías de escala y eficiencia.

Los opositores al TLC usan los subsidios agrícolas de los países desarrollados para ocultar la ineficiencia de la agricultura tradicional, generada por el bajo rendimiento, una producción orientada a clientes de bajos recursos, la falta de diversificación productiva, el uso de semillas contaminadas, la falta de rotación de cultivos, la mala gestión logística y comercial y las inversiones ociosas y sobredimensionadas. Y se amparan en una supuesta falta de asistencia, cuando en realidad ésta no sólo es abultada (segundo destino de inversión pública: S/.685 millones anuales en promedio en la última década), sino también ineficiente (las exoneraciones tributarias ascienden a al menos S/.530 millones anuales). Esto sin considerar que los ingresos tributarios del sector equivalen a sólo 1.2% del total de la recaudación por tributos internos, excluyendo devoluciones por S/.150 millones.

 

El salario agrícola urbano ha mostrado un crecimiento más acelerado que el de otros sectores e incluso que el nacional.
Una medida positiva para mantener esta tendencia sería la prórroga de la vigencia de la Ley de Promoción Agraria, acompañada de reformas trascendentales dirigidas a formalizar la propiedad y los derechos del agua, promover la reconversión y la inversión en I&D.

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