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Columnas de opinión

La reforma tributaria debe procurar simplicidad, estabilidad, mayor base y eficiencia

2. 08. 2006

2 de agosto de 2006

Luego de reunirse con la CONFIEP, el titular del Ministerio de Economía y Finanzas, Luis Carranza, anunció que antes de fin de año terminará el análisis de la situación real de las cuentas fiscales (que incluye la evaluación de todos los impuestos y exoneraciones) y, en función de ello, se hará una propuesta de reforma tributaria con el objetivo de que el cobro de impuestos sea más equitativo y eficiente. (Semanam@il y diarios)

Es positivo que la reforma se produzca al inicio del gobierno. El reciente aumento en los ingresos tributarios –producto principalmente de la coyuntura económica internacional– ha escondido la necesidad de una serie de cambios en materia tributaria. De un lado, la proliferación de beneficios tributarios (entre 1.5% y 2% del PBI) sin justificación técnica han hecho más complejo el sistema y más difícil obtener los ingresos. De otro lado, los sobrecostos por ineficiencia administrativa relacionada con la recaudación alcanzaron los US$263 millones anuales (en tiempo dedicado a pagar impuestos, por ejemplo, se pierden US$120 millones al año). Estos factores han afectado seriamente la eficiencia económica del sistema.

Lo primero y más importante por hacer es garantizar un nuevo marco tributario estable y predecible para los próximos cinco años. Cualquier modificación posterior debiera contar con aprobación calificada del Congreso. Este marco debe nacer de una racionalización de las exoneraciones tributarias (vulnerables y fácilmente susceptibles de filtraciones) y de la eliminación de impuestos antitécnicos, como el ITF. En este sentido, mantener el ITF y dar nuevas exoneraciones tributarias, como ha sugerido el nuevo gobierno, resulta contradictorio –y escaso de imaginación– con la intención de reformar el sistema.

La reforma debe incorporar además un cambio en el enfoque de hacer política tributaria: dejar el aspecto puramente efectista de recaudar por recaudar y buscar aumentar la base tributaria, así como simplificar la administración y el pago de impuestos. El presupuesto de la SUNAT debe dejar de ser un porcentaje fijo (2%), para pasar a fijarse en función de indicadores de desempeño anuales, como el crecimiento de la recaudación debido a la expansión de la base tributaria, la reducción de los costos de cumplimiento, la reducción de la evasión y el grado de concentración de la recaudación, entre otros. Con simplicidad y predictibilidad, es posible tener un sistema tributario más eficiente y equitativo, principios que el ministro ha citado, en línea con la teoría económica. Felizmente, también aseguró que no habrá sorpresas, así que descartamos “genialidades” como aquellas que proponían gravar la televisión por cable y la telefonía móvil.

Recaudación por Medidas Administrativas (Retenciones, Detracciones y Percepciones), en Porcentaje del Total de Recaudación por Tributos Internos

Fuente: SUNAT / Elaboración: Instituto Peruano de Economía

Uno de cada seis soles de impuestos es recaudado por el sector privado para la SUNAT, con un enorme sobrecosto. Los continuos cambios tampoco ayudan. En los últimos cinco años, se cambiaron las tasas del Impuesto a la Renta 5 veces, se eliminaron 2 impuestos, se crearon 3 nuevos y se aumentaron las tasas de IGV e ISC. La inversión necesita un horizonte estable.