Clasificación soberana

3 de julio de 2002.

Una nueva señal de alerta sobre la situación fiscal

Standard & Poor’s redujo la perspectiva de la clasificación soberana del Perú de positiva a estable y confirmó esta última en BB+ y BB- para la deuda pública de largo plazo en moneda local y extranjera, respectivamente. Asimismo, ratificó la clasificación de B para la deuda pública de corto plazo, tanto en moneda nacional como en moneda extranjera.
“El cambio en la perspectiva refleja las menores expectativas de Standard & Poor’s respecto de mejoras en el entorno de política económica del Perú”, sostuvo el director para el área de clasificaciones soberanas de América Latina de la empresa, Bruno Boccara. “La oposición a las reformas y las divergencias entre las expectativas de la población y la realidad económica impedirán la implementación de la agenda de reformas económicas del gobierno. También disipará la confianza que los inversionistas depositaron en el gobierno a inicios del año”, agregó. Desde el punto de vista de Standard & Poor’s, la decisión que adoptó el gobierno del presidente Alejandro Toledo en junio, suspender la privatización de dos compañías generadoras de electricidad debido a la fuerte oposición que ella generó y derivar el asunto a una corte regional, constituye un retroceso importante, independientemente del resultado final. “La administración de Toledo continúa batallando para implementar su agenda de reformas”, dijo Boccara. “Es probable que su efectividad futura se complique aún más debido a la pérdida de credibilidad resultante de los sucesos de junio del 2002”. De acuerdo con Boccara, una desaceleración sostenida del proceso de reformas o el debilitamiento del consenso acerca del modelo económico peruano podría limitar o debilitar la capacidad de pago de la deuda pública. De otro lado, una renovada efectividad del programa de privatización y un progreso significativo en la adopción de la reforma tributaria podría mejorar las perspectivas de la clasificación soberana.
La perspectiva de la clasificación soberana de Standard & Poor’s indica la dirección potencial de revisiones a la clasificación de crédito soberano en el mediano y largo plazo. En la determinación de la perspectiva, se considera cualquier cambio en las condiciones económicas y/o empresariales. Un cambio en la perspectiva no indica, necesariamente, que se revisará la clasificación soberana.
• Comentario IPE: Con el cambio en la perspectiva de la clasificación soberana (outlook), S&P está indicando formalmente al mercado que es poco probable que ocurra una mejora de esta última en los siguientes doce a dieciocho meses. Si la agencia clasificadora de riesgo considerara que la capacidad de pago de la deuda pública se sigue deteriorando en dicho período, podría revisar la perspectiva de la clasificación de estable a negativa o, si el deterioro fuera más pronunciado, podría revisar directamente la clasificación soberana (downgrade). En caso contrario, la perspectiva podría regresar a estable o, si se percibiera que la solvencia del gobierno mejora notablemente, podría mejorar directamente la clasificación soberana (upgrade).
• Tras la revisión efectuada por S&P, la clasificación soberana que otorgan las tres principales agencias al Perú está alineada: la clasificación “Ba3” otorgada por Moody’s equivale al “BB-” de S&P y Fitch. Por ello, el efecto económico de la revisión de la perspectiva debería ser marginal. Habría un efecto mayor, en un escenario negativo, si otra de las agencias revisara la perspectiva a negativa o, en el extremo, la clasificación soberana a una categoría inferior. En tal caso, subiría directamente el costo del financiamiento para el gobierno, los principales bancos y empresas nacionales e, indirectamente, para el resto de la economía.

Clasificación Soberana de Algunos Países de América Latina (Al 2 de julio de 2002)

Fuente: Standard & Poor’s, Fitch, Moody’s e IPE

Escala y Equivalencia de las Clasificaciones Soberanas

Fuente: Standard & Poor’s, Fitch, Moody’s e IPE

• Nuestra opinión sigue siendo más pesimista que la de las clasificadoras de riesgo y el mercado. El “paquetito” tributario, de ser aprobado íntegramente por el Congreso, sólo compensaría parcialmente la recaudación perdida, en vez de contribuir a reducir el elevado déficit en el que ha incurrido el sector público consistentemente desde 1999 y, así, a recuperar la sostenibilidad de la política fiscal. Más aún, no puede descartarse que, si las medidas administrativas destinadas a ampliar la base tributaria tuvieran el éxito que el gobierno estima, se insistiría en aumentar los sueldos públicos en el último trimestre de este año.

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