Andina/difusión

Gas-tando mal en gas

4 de enero del 2012

 
Petroperú venderá balones de gas S/. 5.00 más baratos desde febrero (Gestión 04/01/2012)

En una desafortunada oferta populista de esas que se hacen en nuestras campañas políticas, Ollanta Humala prometió que el balón de diez kilogramos de Gas Licuado de Petróleo (GLP), que se vende a alrededor de S/. 35 actualmente, bajaría a S/. 12 durante su gobierno (CD 09/06/2011). Luego del triunfo electoral el ex ministro de Energía y Minas Carlos Herrera tuvo las agallas de aclarar que dicha promesa era imposible de cumplir, pero que se podría ofrecer un costo equivalente si se extendía una red de tuberías de gas natural que diera acceso a gas barato a la población más necesitada.  La imposibilidad de cumplir la promesa electoral la acaba de reafirmar Humberto Campodónico, Presidente de Petroperú, al anunciar que la empresa (y otras) venderán los mencionados balones de gas en alrededor de S/. 30 a partir del próximo mes.

En este comentario tocaremos tres puntos centrales que ponen en duda la idoneidad de la medida anunciada por el Presidente de Petroperú. Primero, cabe notar que la campaña de reducir el precio del GLP no está dirigida a los peruanos más pobres sino a todos los que consumen GLP, y que quienes más consuman -en general los de mayores ingresos- más se beneficiarán. Nótese también que la campaña se inicia en Lima, donde ciertamente no se encuentran los más pobres del Perú, pero donde la cobertura mediática y el impacto populista serán elevados. En otras palabras, como casi siempre, se están orientando mal los recursos y esfuerzos del Estado para lograr objetivos políticos que distan mucho de ser inclusivos. Sino que le pregunten qué opina al respecto a la Ministra de Desarrollo e Inclusión Social.

Segundo, entendemos que la intervención de Petroperú se sustenta en un análisis como el siguiente. Repsol -que dominaba el mercado de GLP por ser el único productor abastecido con la materia prima barata proveniente de Camisea- tendría poder sobre el precio en el mercado de GLP, directamente y a través de sus distribuidores, y esto generaría falta de competencia en el mercado de GLP. Adicionalmente, la distribución minorista sería ineficiente ya que está fragmentada en diversas empresas pequeñas que no aprovechan las economías de escala que podría tener un gran operador.

En esta lógica, la petrolera estatal intervendría para corregir los altos costos/márgenes que habría en el mercado. Lo haría adquiriendo hasta 40% de la materia prima barata de Camisea para abastecer el mercado de GLP y estableciendo una cadena de distribución más eficiente y competitiva. De acuerdo con el diario que citamos “la reducción sustancial del precio, añadió Campodónico, se va a dar por la reducción del margen de distribución minorista, con la competencia que les hará Petroperú”. Sin embargo, el gráfico 1 muestra que el margen comercial en la cadena de distribución del GLP en el Perú es de los más bajos entre los países con economías de mercado en Latinoamérica.

El problema con esta medida de política pública -aun cuando fuera cierta la premisa no comprobada que hay falta de competencia e ineficiencia en el mercado privado de GLP- es que lo más eficiente no sería que el Estado establezca un aparato alternativo de distribución sino que se introduzcan elementos de competencia en el mercado. Se debería asegurar que se abastezca de materia prima barata a otros productores además de Repsol (no necesariamente Petroperú) y que éstos creen competencia ofreciendo el GLP más barato a los envasadores/distribuidores que se comprometan a colocarlo al menor precio al público. Resulta un acto de fe de alto riesgo pensar que la solución es encargar la labor a una empresa pública con evidentes incentivos políticos -recordemos que todo esto es político e ineficiente para comenzar- y una muy dudosa capacidad de ser más eficiente que las empresas privadas con las que debería competir.

En tercer lugar, la política escogida ignora y hasta es contradictoria con la estrategia que realmente reduce el costo del gas para los más pobres: apoyar la extensión de una red de ductos de gas natural que de acceso a la población de menores ingresos (por lo menos la urbana). Se desperdician recursos en un programa populachero y muy mal focalizado que incentiva el consumo de GLP que es un combustible más caro que el gas natural y que ya está fuertemente subsidiado, como lo comprueba el gráfico 2 que muestra el atraso del precio local del GLP versus el precio internacional, atraso que es subsidiado por el Fondo de Estabilización del Precio de los Combustibles. En lugar de ello, se debería subsidiar el costo de conexión a la red de gas natural de las familias de bajos ingresos. Esta sí sería una política pública inclusiva, aunque no haya sido una promesa electoral incumplible.

COMENTARIOS

  1. Quiénes tienen el control del GLP? Quiénes determinan su precio? La mano invisible o los oligopolio del GLP??

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