Andina/difusión

Necesitamos replantear el gasto social

4 de octubre de 2006

El presidente del Consejo de Ministros, Jorge del Castillo, anunció que el Poder Ejecutivo proyecta destinar el próximo año S/.400 millones para expandir el programa social Juntos. El monto se repartirá entre 252,000 familias que en conjunto beneficiarán a más de 1 millón de personas entre niños y adultos. Añadió que el programa se ampliará de cuatro regiones a 13 en el 2007, abarcando 378 distritos, identificados como los de mayor pobreza. (Semanam@il y diarios)

Juntos es un programa de transferencias condicionadas de dinero. Entrega dinero en efectivo al beneficiario, a cambio de ciertas condiciones, como enviar a los hijos menores al colegio, llevarlos a chequeos médicos y mediciones periódicas, etc. De esta manera, el Estado focaliza mejor la ayuda a los más pobres y, a la vez, obtiene mejoras en la cobertura de los servicios que les brinda. Y, si la oferta de dichos servicios es suficiente y de calidad, los resultados en educación, salud y alimentación de los más necesitados pueden ser bastante positivos. En otros países, estos programas han dado muy buenos resultados. En el Perú, pese a que la puesta en marcha del programa fue improvisada, los resultados –según cifras oficiales que sería bueno contrastar con las de una auditoría externa de gestión– parecen buenos. Aunque eso no justifica el aumento.

En los últimos 10 años, el gasto social en el Perú sumó US$38,000 millones. Pero favoreció a las regiones con más ingresos y los resultados no fueron buenos: la filtración es alta (el total de beneficiarios no pobres o pobres no extremos de los programas de alimentación y nutrición pasó de 59% en 2001 a 65% en 2005), las pérdidas en el camino son considerables (sólo S/.0.29 de cada S/.1 gastado en el Vaso de Leche llega al público objetivo) y hay duplicidad de beneficiarios entre distintos programas. Juntos tuvo problemas serios de filtración al inicio y hace poco su presidente ejecutivo dispuso medidas correctivas para evitar problemas logísticos que encarecían el costo de cobrar el subsidio (transporte, alimentación, etc.). Según el MEF, en 1 año, Juntos aumentó la vacunación (de 1 y 5 años) en 119%, los niños que reciben dieta suplementaria en 98%, la asistencia a chequeos de peso y estatura en 96% y la vacunación (menos de 1 año) en 79%.

Nada garantiza que el mayor presupuesto mejore estos resultados. Eso dependerá de la cobertura y calidad de la oferta de los servicios públicos (educación y salud), así como de la gestión de Juntos. Pero, si el mayor presupuesto se justifica en los buenos resultados parciales, entonces, por equivalencia, los recursos de los programas con malos resultados deben reducirse. Y ya sabemos que los resultados, por lo general, son malos. Por tanto, el gasto social debe replantearse, tal como propusimos en nuestra agenda de corto plazo.

Desnutrición Crónica Infantil de Niños Menores de 5 años (En Porcentaje del Total de Niños), 1996, 2000 y 2005

Fuente: ENDES 1996, 2000, 2004/2005 / Elaboración: Instituto Peruano de Economía

En diez años, la desnutrición crónica en niños menores de 5 años se ha reducido tan solo en 1.7 puntos porcentuales, mientras que el gasto en programas alimenticios totalizó la minucia de US$2,200 millones. Este es el resultado de programas mal focalizados y gasto ineficiente. Se necesita una reforma del gasto social.

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