Andina/difusión

Lentitud de procesos judiciales nos tiene capturados a todos los peruanos

4 de febrero del 2008.

La titular de Justicia, Rosario Fernández, levantó el tono de voz para pedir enérgicamente al Poder Judicial que cumpla con celeridad los plazos de los procesos judiciales de los internos que se encuentran hacinados en los centros penitenciarios del país. Expresó indignación ante la indiferencia y la insensibilidad del Poder Judicial ante los casos extremos. (El Comercio, 02/02/2008)

En realidad la ministra de justicia ha debido manifestar indignación ante la indiferencia y la insensibilidad del Poder Judicial frente a todos los peruanos, los cuales sufrimos sus consecuencias en distinta medida. Si bien estudios como Regional best practices, 2004 muestran cómo uno de los problemas comunes a los sistemas judiciales de distintos países es la demora innecesaria de procesos, también muestra cómo el sistema de administración de justicia nacional (SNAJ) peruano se lleva todos los premios por ser el que más los estira. Parte del problema, según el documento, es la tendencia al excesivo formalismo y a la presencia de demasiados procesos burocráticos dentro del proceso judicial peruano. Resultados encontrados en la práctica del excesivo formalismo en un SNAJ son menor consistencia, menor honestidad, menor imparcialidad y más corrupción.

Lo que es peor, nuestro Poder Judicial ni siquiera cumple su propio excesivo formalismo cuando no le conviene. Por ejemplo, según el análisis hecho por la Comisión Especial para la Reforma Integral de la Administración de Justicia (Ceriajus), la Corte Suprema tarda poco más de ocho meses en calificar una sentencia, cuando la ley define que debería hacerlo en 20 días. Todo esto lleva a que la tasa de pendientes (la relación entre los expedientes no procesados y la suma de estos más los ingresados) haya crecido de 36% a 59% entre 1997 y 2002.

A pesar de todo esto, el actual gobierno no ha visto como prioritario impulsar la reforma judicial que ya estaba en marcha. Es más, no ha visto necesario seguir las recomendaciones de Ceriajus, que hasta el momento es la propuesta con mayor grado de consenso. La solución a este problema no va a ser sencilla, porque implica reformar además del Poder Judicial al Ministerio Público, a la Policía, al Ministerio de Justicia, al Consejo Nacional de la Magistratura, al Tribunal Constitucional, a la Defensoría del Pueblo, etc. Para que la justicia sea predecible y no demore demasiado cada una de estas instituciones debe operar adecuadamente y de manera coordinada. Por un lado la solución está en la mejor preparación del stock humano que conforma estas instituciones (CD 11/01/2008). Pero más importante es a largo plazo fomentar una reforma verdadera de toda la maraña que consiste nuestro SNAJ.

Perú: Tiempo promedio para hacer cumplir una sentencia a través de procesos judiciales, 2004 (En porcentaje)

Fuente: IFES 2004 / Elaboración: Instituto Peruano de Economía

Quizás lo más peligroso de la penosa situación en la que se encuentra nuestro Poder Judicial es que nos acostumbremos a su lentitud e ineficiencia. Por eso necesitamos indicadores de su rendimiento, que nos permitan verificar periódicamente si se está mejorando o si nos estamos quedando estancados en esta reforma pendiente, como efectivamente parece ser el caso.

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