Meta fiscal

 

5 de marzo de 2003.

MEF: Déficit fiscal del 2002 fue menor que el reportado inicialmente

• El ministro de Economía y Finanzas, Javier Silva Ruete (JSR), descartó la posibilidad de crear un fondo de contingencia para subsidiar el precio de los combustibles, pero reconoció que se evalúan otras medidas. De otro lado, indicó que el déficit fiscal en el 2002 fue de 2.2% del PBI y no de 2.3%, como se calculó inicialmente. “Son unos S/100 millones menos de déficit. Este resultado se explica por la disciplina fiscal”, afirmó. De otro lado, señaló que una de las propuestas que ha presentado a los presidentes regionales es eliminar las exoneraciones tributarias de manera proporcional en el lapso de tres años y dijo que el mayor inconveniente sería la manera de devolver esos recursos en forma de inversión. Silva Ruete manifestó que todavía no se sabe qué sucederá con el Impuesto Extraordinario de Solidaridad (IES). “En el proyecto de reforma tributaria que presentaremos al Congreso en las próximas semanas, tendremos los cálculos más claros de qué es lo que puede ocurrir en el 2004, pero antes no”, señaló.

• El viceministro de Hacienda, Kurt Burneo, informó que según los estimados del MEF, al primer trimestre de este año los resultados financieros de las empresas públicas registrarían un superávit menor en S/200 millones, respecto del programa establecido, por lo que no descartó la aplicación de algunos “correctivos” para cumplir con las metas.

• El Poder Ejecutivo remitió al Congreso un proyecto de ley solicitando la aprobación de créditos suplementarios en el presupuesto de este año por US$153 millones, con el fin de permitir la ejecución de proyectos de diferentes despachos ministeriales.

• El pleno del Congreso aprobó anoche la exoneración del pago del Impuesto de Promoción Municipal y del Impuesto General a las Ventas a favor de los productores agrarios cuyas ventas anuelaes sean menores a las 50 UIT.

• La meta original de déficit fiscal registrada en la Carta de Intención con el Fondo Monetario Internacional (fechada el 18 de enero y a probada por el Directorio del Fondo el 4 de febrero del 2002) era de 1.9% del PBI, ampliable a 2.2% del PBI en el caso de que se lograran privatizaciones por un monto mayor a los US$700 millones. Como el MEF anticipó que la meta sería incumplida por cuarto año consecutivo, en abril los ministros empezaron a hablar públicamente de la posibilidad de renegociar la meta, la cual finalmente fue flexibilizada, tras el Arequipazo (junio 2002) y la imposibilidad de proseguir con el proceso de privatización. La corta negociación se produjo en medio de la crisis uruguaya y, para “suerte” nuestra, el Fondo no tenía ni tiempo, ni ganas de entrar en un proceso largo para renegociar los términos con el Perú, porque tenía a Brasil que sufría por defenderse de los ataques especulativos contra su moneda, la preocupación por encontrar una salida para la debacle de Argentina y la crisis naciente de Uruguay. En ese contexto, el Fondo consideró que la relativa mejor posición económica del Perú podría ameritar un aumento “poco significativo” del gasto de entre S/6 mil y S/8 mil millones para el año (0.3-0.4% del PBI) y autorizó “levantar la valla” del déficit fiscal a 2.2-2.3% del PBI. Aplaudir el resultado de este proceso nos parece exagerado.

• Particularmente, somos de la opinión que no hay nada que celebrar, si el gobierno no hace ningún esfuerzo por absolver los cuestionamientos existentes sobre contabilidad creativa (o window dressing), referidos a tres temas específicos. El primero se refiere un típico traslado de gastos de diciembre a enero. En este sentido, la lentitud con que se inicia la ejecución presupuestaria, con más razón ahora por la existencia de los nuevos gobiernos regionales, oculta un poco la diferencia. En segundo lugar está la novedad, al menos para nosotros, del adelanto de ingresos de enero del 2003 a diciembre del año pasado, que según algunos economistas alcanzaría los S/110 millones. Por último, el gobierno ha incorporado en el cálculo del indicador de la actividad productiva las mejoras en la recaudación tributaria producto de las medidas administrativas implementadas hacia mediados del año pasado. De este modo, el indicador de actividad recoge aumentos en el IGV que responden a la reducción de la elusión y evasión tributarias y no a una mayor producción. Si bien es cierto que el INEI ha demostrado en un foro virtual que según su metodología esta inclusión es correcta, intuitivamente no nos parece lo adecuado. Recordemos que los cambios administrativos representan el 0.7% del PBI en el segundo semestre del 2002. De otro lado, cabe mencionar que el MEF tuvo que mantener el antitécnico IES y correr a final de año presionado por las contingencias, para salir al mercado de deuda con una emisión apurada, pues las elecciones en Brasil le estaban aumentando el costo del financiamiento. Entonces, aplaudir los resultados sobre datos cuestionables, y por la forma como se lograron, parece aún más exagerado que antes.

• Como en el caso de otras declaraciones oficiales en cierta forma triunfalistas, la realidad ya está empezando a pasar la factura. En el futuro inmediato, pretender que la situación fiscal está bien debilita la posición negociadora del gobierno frente a las demandas por mayor gasto o por más exoneraciones. Peor aún si se tratara de eliminar este tipo de gasto tributario. Segundo, si seguimos en este plan, no podremos escapar de un ajuste severo y desordenado, particularmente si la economía internacional sigue débil. El aumento del endeudamiento nos conduce a necesidades de financiamiento promedio de US$3 mil millones para los próximos cuatro años, comenzando este año con US$2.75 mil millones. A esto habría que sumarle contingencias tales como las necesarias para el pago de pensiones del sector público, las que podrían surgir del reclamo de los afectados por los bonos de la reforma agraria y los juicios internacionales en los que nos estamos enredando (Luchetti, por ejemplo, y ojalá que la sangre no llegue al río con alguna empresa prestadora de servicios públicos). De acuerdo con el Reporte de Inflación del BCRP, los análisis de sostenibilidad fiscal indican que para evitar un aumento de la carga del servicio de intereses en los próximos años, en un escenario de crecimiento del PBI de 3.5% al año y una tasa de interés para el endeudamiento de 8.5%, el superávit primario del gobierno general requerido debería estar alrededor del 1.4% del PBI. El año 2002 este resultado fue de -0.2%.

• Por eso, insistimos, es necesaria y urgente la imposición de austeridad y eficiencia en el gasto. Los gastos como el cambio del logotipo del gobierno; los proyectos no rentables como Olmos o Chira-Piura; programas ineficientes como el del vaso leche, donde sólo US$0.29 de cada US$1 llega en forma de beneficio real; los sueldos y pensiones de personal poco calificado; y la falta de austeridad en los gastos del Congreso son temas que se deben solucionar. Asimismo, creemos que es necesario implementar una reforma tributaria de largo aliento y no seguir sólo con parches; el MEF debería exigir que los proyectos con implicancias tributarias del Congreso requieran la opinión de la SUNAT; y se necesita tomar la decisión política para penalizar a los infractores a los que SUNAT ya identificó. El gobierno tendría también que desarrollar una reforma en el Poder Judicial para que deje de bloquear las acciones penales que inicia la SUNAT. Y finalmente se requiere guardar consistencia. Creemos que no se puede plantear una tarea política tan compleja como la de racionalizar las exoneraciones y a la vez seguir introduciéndolas, como en el caso reciente de las nuevas exoneraciones para el agro aprobadas por el Congreso. Complementos importantes serían la inclusión en la Ley de Prudencia y Transparencia Fiscal de un monitoreo efectivo del Congreso y sanciones para los infractores de las reglas. De otro lado, nos preocupa la Ley de Administración Financiera del Sector Público, que introduce un concepto sui generis para que el Banco de la Nación controle todos los excedentes de manera que pueda posponer un eventual ajuste. Ojalá que la exitosa colocación reciente no mantenga la complacencia.

 

A pesar de ser percibido como ortodoxo, el ex ministro Kuczynski introdujo un impulso fiscal que por obvias razones no es sostenible

 

Demanda Interna (variación anual) e Impulso Fiscal (en porcentaje del PBI)
Fuentes: BCRP e Instituto Peruano de Economía

 

Las necesidades de financiamiento aumentan considerablemente en sólo cuatro años

 

 

Fuentes: LatinSource

El Perú tiene una relativa vulnerabilidad externa asociada al aspecto fiscal

 

 

Fuentes: Banco Interamericano de Desarrollo (presentación del Sr. Eduardo Lora en el CADE 2002)

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