Andina/difusión

Un necesario balance de los nuevos primeros 100 días de gobierno aprista

6 de noviembre de 2006

Como se verá, nos queda una gran duda sobre el compromiso del gobierno con gran parte de las reformas pendientes para hacer sostenible el crecimiento y el desarrollo en el largo plazo.

Lo positivo:

  • Las buenas señales que se dieron al mercado y que mejoraron la confianza de los agentes económicos, como la mediación del gobierno para neutralizar intentos de reformar la Constitución, legalizar la hoja de coca, afectar la estabilidad jurídica con la infracción a los contratos ley firmados por el Estado y levantar a las comunidades en contra de actividades extractivas.
  • El nombramiento de técnicos que gozan del reconocimiento del mercado en puestos claves de la administración (Carranza, Velarde, Zavala, Aráoz, De Soto, Ortiz de Zevallos, etc.), lo cual influyó en una mejora sustancial en la confianza de los inversionistas.
  • La identificación de problemas claves que se heredó de la gestión anterior, como la mala calidad del gasto público, y las acciones adoptadas para revertir tan grave problema: medidas de austeridad y mayores recursos destinados al gasto en inversión pública.
  • La introducción de sanciones al incumplimiento de la regla fiscal y la decisión de implementar, en el corto plazo, el presupuesto por resultados, reforma que mejorará la eficacia y calidad del gasto público. En el plano tributario, se trabaja en un plan de racionalización de exoneraciones y otro de desgravación sin discriminación de origen para evitar aumentar la dispersión arancelaria que produce distorsiones en la asignación de recursos. Este último comenzaría con la reducción de los aranceles a los bienes de capital e insumos para la industria.
  • La ágil reacción del gobierno para impulsar el TLC con EEUU, ante la presión del sector privado. Se logró persuadir a congresistas norteamericanos y el apoyo explícito del influyente think tank The Heritage Foundation. Entendemos que en los próximos días habría un nuevo rally de visitas a congresistas y empresarios.
  • Los avances en la desburocratización. Se redujo el número de días para comenzar un negocio y para litigios judiciales derivados de problemas comerciales, gracias a los nuevos juzgados especializados. También se anunciaron medidas para reducir el tiempo de obtención de licencias, entre ellas el silencio administrativo positivo. Además, Produce y el Mintra plantearon un plan para acelerar la formalización de las mypes.
  • La propuesta para hacer cambios en el directorio del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), de manera que los directores sean elegidos por períodos que no coincidan con los períodos electorales y para evitar el conflicto de interés entre el ejercicio del cargo de director del Central y cualquier otra función pública.

Lo negativo:

  • La absoluta falta de ideas en todo el tema social. En educación se habló de evaluaciones sin especificar el objetivo y el gobierno sigue temiendo enfrentarse al causante del fracaso de la educación en el Perú: el Sutep. Además, se intenta una municipalización de la educación primaria sin metas ni estrategia y sin transferir la gestión de las escuelas rurales a la comunidad organizada. En salud y programas sociales no hay absolutamente nada.
  • El retroceso en el plano laboral con el apoyo del gobierno a la pésima ley de trabajo preparada por los sindicatos (a espaldas de los desempleados y subempleados). La Ley General de Trabajo (LGT) solo genera mayor rigidez en el mercado laboral y no soluciona el desempleo ni la informalidad.
  • Cero reformas en el sistema judicial y en el sistema de seguridad ciudadana. En estos, que son los puntos más débiles y copados por la corrupción, el avance es nulo. La predictibilidad del sistema de justicia es casi nulo y el sobrecosto por la ausencia de seguridad en las calles es cada vez mayor.
  • El injustificado aumento nominal de 16% en el gasto corriente presupuestado para el año 2007; las nuevas propuestas de exoneraciones tributarias, en especial la destinada a las zonas altoandinas; y la no eliminación del ITF son medidas que siguen impidiendo la consecución de metas fiscales más ambiciosas en el marco de un sistema tributario más ágil y amigable a la inversión.
  • Más de lo mismo (que no funcionó) en el agro. Se ha planteado subsidios, sin eliminar las exoneraciones. Se ha duplicado el capital del Banco Agropecuario, sin condiciones para una mayor transparencia y para atraer gestión privada que permita su fortalecimiento y el apalancamiento de recursos privados. Se pretende crear un nuevo rescate financiero agrario. Y se creó Sierra Exportadora, a pesar de que los especialistas han advertido que las expectativas sobre el programa se han sobredimensionado.
  • La marcha atrás del APRA en el nombramiento de directores independientes en el directorio del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), que ha conducido a una repartición política de los tres asientos que le corresponde nombrar al Congreso.
  • La clara falta de norte en el plano de las concesiones, las cuales no han tomado la dinámica que se esperaba para mejorar nuestra infraestructura básica y, con ello mejorar las posibilidades de acceso de los peruanos al comercio libre y a la integración con el mundo. En el campo del agua y saneamiento, se anunció la creación de una nueva empresa pública para atender a los distritos del sur de Lima.

Deja una respuesta

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *