Andina/difusión

El largo camino para eliminar las exoneraciones

8 de noviembre del 2010

Los empresarios temen por la aprobación de proyectos de ley que atentarían contra el crecimiento económico. Se considera que el pago de los aportes a los fonavistas no es la única “bomba de tiempo” que recibirá el próximo gobierno en materia económica.

A un importante sector del empresariado peruano le preocupa que en el Congreso se cocinen proyectos que podrían poner en peligro la trayectoria a largo plazo del país, a través de proyectos que atenten contra la estabilidad financiera, distorsionen el mercado o frenen procesos de reforma. Entre éstos se podrían mencionar el que busca derogar el régimen laboral especial para las exportaciones no tradicionales o la propuesta para la creación de nuevas zonas francas. Otra preocupación es que se proponga postergar otra vez la eliminación de exoneraciones tributarias a la amazonía peruana. Considerando todas las veces que esto ya se ha hecho, volver a hacerlo da el mensaje que esta distorsión a la política tributaria nacional es deseable y que se seguirá extendiendo.

Para muchas personas, las exoneraciones tributarias suenan a una genial idea. Es fácil empaquetarlas en un discurso de lucha por la población de menos recursos y de promoción de actividad económica en las regiones de la selva. No obstante, la teoría y la evidencia de los resultados de estos años de funcionamiento de las exoneraciones comprueban que definitivamente ni son los más pobres los que se benefician de esto ni las exoneraciones corrigen el problema de fondo de la amazonía. Por el contrario, no hay resultados identificables de beneficios que hayan tenido las exoneraciones tributarias en el nivel de vida de las familias de menores ingresos. Lo que sí hay es evidencia de extrañas distorsiones que benefician actividades ilegales.

En el artículo La sinrazón de la exoneración ya repasamos estos resultados. En las dos décadas que han estado operando las exoneraciones no han tenido un impacto en la reducción de la pobreza, ni un incremento considerable en el acceso a la vivienda, a los servicios públicos o mejoras en el empleo. Las exoneraciones deberían, en principio, compensar la falta de infraestructura en la selva, pero lo ideal sería construir la infraestructura faltante. Además, las exoneraciones generan costos tributarios que se ignoran con frecuencia. Es decir, a pesar de que para algunos de nuestros sobresalientes congresistas crear exoneraciones no cuesta nada, la verdad es que hay una menor recaudación tributaria. Esto lleva a menores recursos para hacer más obras y expandir los programas sociales. Esto bajo el supuesto, claro, de que los gobiernos central y regional usen los recursos para el bien de la región. O que los usen, por lo menos.

Además, la introducción de las exoneraciones hace más complicada la estructura tributaria y facilita la evasión. Esto lleva a distorsiones que son aprovechadas por quienes están en capacidad de hacerlo. Por ejemplo, muchas veces hemos comentado el absurdamente alto consumo de gasolina en la selva, el cual es incluso mayor al consumo de gasolina por persona en Lima (CD 03/12/2008), debido a falsas ventas que luego son trasladadas al resto del país pero sin pagar impuestos.

En ese sentido, es preocupante que en el Congreso se haya presentado el Proyecto de Ley 3951/2009-CR que busca prorrogar hasta el 2012 (o sea, cada vez más cerca al infinito) la exoneración del IGV por la importación de bienes que se destinen al consumo de la amazonía, así como el reintegro tributario del IGV a los comerciantes de la región Selva.

Es una pena que no se siga e incentive el ejemplo de San Martín, que aceptó ceder las exoneraciones a cambio de un fondo especial para la ejecución de las obras que la región necesita para poder reducir los sobrecostos a los que se enfrentan las empresas. Este ejemplo debería no solamente haber recibido más apoyo, sino que debió ser más promocionado. Por ejemplo, la impresión de un sector del empresariado de esa región es que si bien en su momento hubo mucha expectativa al respecto, con el tiempo el impulso se ha perdido y no avanza lo que se esperaría. Por ejemplo, si bien para el 2009 San Martín sobresalía por encima de Loreto, Ucayali y Madre de Dios con respecto a su ejecución del PIM, lo cual era positivo, los sectores construcción y comercio en San Martín aún no despegan (ver gráfico).

Lo que es peor, según el recientemente publicado Índice de Competitividad Regional, San Martín seguiría estando por detrás de Loreto y Ucayali (CD 05/11/2010). Entonces, si sabemos que las exoneraciones no están funcionando, se debería aplicar más esfuerzo a que sus alternativas den buenos resultados. Si no, seguiremos con estas distorsiones por mucho, mucho tiempo.

COMENTARIOS

  1. respetable posición, pero argumentos insuficientes para compartirla. sería importante preguntarse respecto al modelo funcional del impacto de las exoneraciones. DESARROLLO ECONOMICO DE LA AMAZONIA = F(EXONERACIONES) SIEMPRE Y CUANDO las obligaciones del estado asumidas en la norma deben cumplirse, ejemplo: inversión en infraestructura, promoción de la actividad. que sector puede desarrollarse si el estado genera inestabilidad jurídica, altos costos labores, ausencia del estado. bueno tema debatible.

  2. Apoyo hizo, por encargo del MEF, una propuesta sobre el gasto tributario. Respecto a las exoneraciones adoptadas por la Ley de la Amazonía, recomendó eliminar el crédito fiscal especial, el reintegro tributario y la exoneración del ISC a los combustibles. El MEF canjeó con San Martín las exoneraciones por un fideicomiso para inversión en infraestructura. No pudo seguir con otros departamentos por consideraciones politiqueras. En nuestra opinión, quienes más se benefician con las exoneraciones, empresas bien organizadas para influenciar decisiones públicas, actuaron. Los ciudadanos de a pie en la Amazonía perdieron. La Amazonía requiere bienes públicos como infraestructura (terminales fluviales, aeropuertos, las carreteras de IIRSA, la Marginal, caminos, banda ancha, telefonía, agua, saneamiento, tratamiento de aguas, electricidad, etc.), investigación, ciencia y tecnología (becas y fondos concursables, no asignando recursos para que algunas universidades hagan centros de cómputo), nutrición, educación y salud. Tercerizar el diseño del plan de infraestructura en bancos de inversión, consultoras y estudios de abogados para después cofinanciarlo sería el camino correcto. Para la ICyT, se podría reforzar al IIAP, para empezar. Cualquiera de estas políticas públicas nos parece más efectiva que exonerar impuestos, dado que las exoneraciones no están focalizadas, parecen ser poco efectivas (hubiera sido ideal una línea de base y una evaluación de impacto para saber qué tan poco efectivas son) y generan comportamientos oportunistas en un país cuya principal falencia es la debilidad institucional combinada con búsqueda de rentas hiperactiva.

  3. robert ñaupari
    Noviembre 15, 2010 Responder

    me gustaria saber si uds. han hecho la medicion del impacto economico que significa el valor total de las exoneraciones tributarias para la selva en forma anualizada para poder comentar en forma coherente y no demagogica, porque en la selva hay deficit de infraestructura es evidente,pero el estado no puede justificar su ineficiencia en el gasto aduciendo que no hay dinero por efecto de las exoneraciones tributarias. no nos engañemos el peru es un pais minero y este principal ingreso economico deberia ser utilizado para redistribuir y promover otros sectores economicos que generen empleo y calidad de vida para la poblacion.

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