Recaudación sigue creciendo; ojalá pensemos en el ahorro antes que en el gasto

10 de octubre de 2005

La Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (Sunat) informó que la recaudación de tributos internos (sin considerar contribuciones sociales) creció 13.9% en setiembre, en términos reales, alcanzando los S/.2,356 millones. Lo recaudado por el IGV interno tuvo una variación de 37.2%; por el ISC, de -26%; y por el IR, de 7.2%. (Semanam@il y diarios)

Las demandas presupuestales adicionales para el 2006, hasta el momento, bordean los S/.5,900 millones, según información preliminar de la Comisión de Presupuesto del Congreso. (Gestión)

Ya no sabemos si celebrar el incremento de la recaudación como una buena noticia, porque en definitiva cualquier exceso sobre lo proyectado va a generar presiones por mayor gasto y, dada la debilidad de este gobierno y las crecientes demandas por más gasto (que alcanzan el 12% del proyecto del presupuesto de 2006), lo más probable es que éste termine cediendo y gastándose los mayores ingresos.

Es una lástima que no aprovechemos los favorables resultados en la recaudación, producto del buen viento, para generar ahorros que permitan mantener determinado nivel de gasto en épocas de vacas flacas. A diferencia de Brasil, Argentina, Chile o México, que este año cerrarán con resultados primarios del gobierno general de 4.6%, 4.5%, 4% y 2.6% del PBI, respectivamente, en el Perú nos tendremos conformar con apenas 0.9% del PBI, gracias al notable incremento del gasto. Y lo peor es que la mayor parte de éste está orientado al gasto corriente, principalmente a planillas.

La recaudación del IGV por medidas administrativas creció en 67%, la tasa más alta desde agosto de 2002. El mayor incremento viene por el lado de las detracciones (201%) que en lo que va del año ha acumulado un crecimiento de 154% respecto de similar periodo de 2004. Las percepciones crecieron en 50% y también lo hicieron las retenciones (0.7%), que en los últimos 10 meses habían venido cayendo a tasas superiores al 10%.

Es una pena que el marco tributario no deje de ser visto únicamente como la salida fácil para satisfacer las mayores demandas de gasto, sin considerar lo importante que éste es para la atracción de inversión. Seguimos parchando las normas –como las últimas modificaciones al IGV, cuestionables para algunos especialistas– en vez de preparar una verdadera reforma que garantice estabilidad y promueva la formalización y la generación de negocios.

Ahora el cuento es que a México le fue mal con el TLC

Según un cable de la agencia de noticias Efe, sindicalistas mexicanos instaron a nuestro país a “tener cuidado” al firmar un TLC con el país del norte, ya que el acuerdo que ellos firmaron ha sido “desastroso” para el sector agrícola de México. (La República)

Los problemas en el agro existen hoy sin TLC y a pesar de los múltiples beneficios (tasas diferenciadas del impuesto a la renta, exoneración del IGV en algunos productos, tasas de interés subsidiadas por Agrobanco, fraccionamientos tributarios, protección patrimonial, rescate financiero agrario, fondos rotatorios, subsidios directos como en el caso del algodón y protección arancelaria y paraarancelaria entre las más altas de la región) que le brinda el Estado Peruano con los impuestos que los contribuyentes formales pagamos puntualmente.

Independientemente de lo que digan algunos interesados, entendemos que la visita de representantes del sector agrícola a México fue positiva y ayudará a evaluar la firma del TLC con mayores elementos de juicio. Además, la experiencia peruana con el ATPA y el ATPDEA evidencia también el potencial del sector en relación con las exportaciones y la generación de empleo. Recordemos que entre los años 1993 y 2003 el empleo en el sector agropecuario asociado a las exportaciones bajo estas concesiones unilaterales creció 33 veces y las exportaciones agropecuarias se multiplicaron por casi 20 veces.

La literatura y los números evidencian que el TLC sí fue positivo para México como nación. El PBI per cápita se incrementó en 50% en los 10 primeros años de vigencia del tratado.

Las exportaciones agroalimentarias aumentaron un 150% en los primeros nueve años (el 78% va a EE.UU.) y la inversión estadounidense en la industria agroalimentaria bordeó los US$6,000 millones (el stock total de IED en México aumentó en más de 540%). Las exportaciones totales de México a EE.UU. entre 1993 y 2003 se incrementaron en más de 260% y el número de empresas exportadoras en México creció en 80% entre 1993 y 1999.

La oposición al TLC sigue buscando pretextos e ignorando hechos concretos como los señalados líneas arriba. No hay ninguna justificación técnica para no firmar el TLC. No es justo que quienes defienden intereses particulares sigan escudándose en la desinformación para ganar “agua para su molino”. Lo peor de esto es que no se quieren arruinar solos sino que quieren llevarnos a todos los peruanos con ellos.

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