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Congreso insiste en legislación laboral para una minoría, en vez de buscar formalización

12 de setiembre de 2006

En la sesión de ayer de la Comisión de Trabajo del Congreso (CTC), se acordó entregarle sólo 45 días a la ministra de Trabajo, Susana Pinilla, para que, junto con los representantes de los empleadores y los sindicatos, el ministerio pueda llegar a acuerdos en el 28% del proyecto de Ley General del Trabajo (LGT) que no alcanzó consenso anteriormente. (El Comercio)

El tema del empleo es quizá el problema más importante en nuestra economía. La experiencia sugiere que los marcos legales laborales rígidos encarecen la creación de empleo y, por tanto, promueven la informalidad y el subempleo. El marco actual ya es rígido, por cuanto genera cuantiosos sobrecostos y no es amigable para la inversión ni para la generación de empleo formal. El proyecto de LGT introduciría aún más rigidez. Y un plazo tan apretado sólo empeora la calidad de una discusión que debiera ser técnica. En lugar de una LGT “a la mala”, que sólo beneficia a los pocos trabajadores formales que hay en el sector privado (el sector público tiene una legislación propia), deben hacerse cambios para las mayorías.

En los últimos años, la legislación laboral favoreció una mayor rigidez, bajo el cuento de buscar la mejora en la protección de los derechos laborales. La presión de varios ex sindicalistas miembros de la CTC hizo lo suyo. Los sindicatos, cuyos trabajadores cuentan por menos del 2% de la Población Económicamente Activa (PEA), legislaron para una minoría y marginaron al 80% de la PEA, a la cual no alcanzan las normas laborales (trabajadores informales y desempleados). Y los nuevos integrantes de la CTC no comprenden el problema e insisten en lo mismo, pese a que ninguna de las medidas dadas antes funcionó o resolvió el problema de fondo, que es: ¿cómo hacer para incentivar la generación de empleo formal?

Una medida positiva que no fue bien trabajada fue la Ley de Mypes. Sus limitaciones y la escasa difusión de sus beneficios no lograron promocionar ni formalizar al sector y, tras tres años de vigencia, de las más de 2 millones de mypes, apenas el 0.15% se formalizó y sólo a medias. Una reforma positiva, realista y al alcance de la CTC es ampliar el alcance de los beneficios laborales de esta ley para incluir a las pequeñas empresas que hoy están excluidas, de modo que incentive la formalización e impulse a las microempresas a crecer. También se debe asegurar la permanencia de estos beneficios, para evitar que, ante la incertidumbre de su renovación –dado su carácter actual de temporal–, los microempresarios opten por dejar la formalidad para regresar a un esquema ilegal, pero que les es más barato y cómodo. Si no se hacen estas reformas urgentes hoy, de nada servirá ninguna ley de trabajo, por más artículos y capítulos que tenga.

Rigidez en el Empleo e Informalidad en Algunos Países de América Latina

Fuente: Banco Mundial (Haciendo Negocios, 2007) / Elaboración: Instituto Peruano de Economía

La estadística revela que la mayor rigidez en el empleo se asocia a una mayor informalidad. Mientras otros países implementan reformas para flexibilizar el marco laboral, en el Perú caminamos como el cangrejo: hacia atrás; pero además tapándonos los ojos para no ver la profundidad del abismo en el que vamos a caer. Hay que hacer reformas claves ahora.

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