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Agua: el tema no es sólo la tarifa; hay que mejorar la gestión y eso requiere una reforma

13 de julio de 2006

Entre un millón y medio y dos millones de pobladores de Lima no tienen los servicios de agua ni desagüe actualmente, y resulta complicado que puedan tenerlos en el corto plazo a no ser que aumente la tarifa de agua que cobra Sedapal, la cual se mantiene en el mismo nivel desde el año 2002. Más allá de los motivos que han llevado al estancamiento del cobro de este servicio básico, es un hecho que la tarifa aumentará, en promedio, en 15.8%, a partir del próximo mes. (Perú 21)

El alza en las tarifas de agua es necesaria, aunque se trató de evitar por 4 años, en perjuicio de la inversión para aumentar la cobertura en el sector. Los motivos para mantener las tarifas embalsadas han sido poco racionales y la simple oposición de la empresa bloqueaba el aumento. Si hubiera sido alguna empresa privada de servicios públicos la que se opusiera al sinceramiento de tarifas, no pocos congresistas y otros politiqueros sin ocupación conocida se hubieran ido encima de la empresa y del regulador. En el caso del agua, el problema es la interferencia política: el Estado regula al Estado. Y el regulador no tiene el marco legal apropiado y la autonomía suficiente para sancionar a las empresas reguladas que incumplan las normas. Entonces, mantener las tarifas embalsadas depende solo de la discrecionalidad de un burócrata.

Existen en el sector fuertes necesidades de inversión. Al año 2005, de los 17.3 millones de habitantes en el ámbito de las empresas prestadoras de servicios de saneamiento, solo 2.8 millones no tenían acceso al servicio de agua potable. No obstante, el acceso real de la población es mucho más limitado que lo que revelan las cifras de cobertura. En el área urbana, casi una cuarta parte de la población tiene agua menos de doce horas al día, mientras que en las comunidades rurales la situación es bastante más crítica. Y no solo existen problemas de continuidad del servicio, sino que, además, a nivel nacional el tratamiento de aguas residuales llega a solo 24%. La brecha en infraestructura del sector alcanza los US$4,619 millones.

El aumento de tarifas no es suficiente, faltan mejoras en la gestión de las empresas de agua, que el sector público ha evidenciado no estar en capacidad de realizar. Si solo se elevan las tarifas, sin cambiar el esquema de gestión, no habrá cambios sustanciales y los indicadores seguirán en franco deterioro. Eso equivaldría a que las empresas de saneamiento sigan actuando como entidades públicas –que solo piensan en los votos del elector– y no como empresas –que se preocupan del consumidor. Solo con inversión, gestión privada y transparencia, se ampliará la cobertura y mejorará de la calidad del servicio.

Incremento en la Cobertura y en las Tarifas de los Principales Servicios Públicos (En Porcentajes): 1994-2006

Fuentes: OSIPTEL, SUNASS, OSINERG, BCRP y empresas / Elaboración: Instituto Peruano de Economía

Es claro que la cobertura mejoró significativamente más en las empresas privadas que en Sedapal, aún cuando fue en ésta que las tarifas subieron más, en términos reales. Eso se debe, en parte, a la disponibilidad de recursos para la inversión y a la mejor gerencia de las primeras.

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