Andina/difusión

Reforma de pensiones debe aumentar cobertura y lograr sostenibilidad del sistema

13 de setiembre de 2006

“En Perú no hay algo como la pensión existencial que sí hay en Chile y llama mucho la atención que en un país donde el grueso de la población (10 millones de personas) no está cubierta por la seguridad social, el debate esté centrado en el margen del sistema contributivo y no haya un debate extendido sobre qué hacer con ellos”, sostuvo el especialista chileno en pensiones Augusto Iglesias. (La Primera)

En el Perú, la coexistencia de dos sistemas de pensiones -el privado (SPP) y el público (SNP)- genera enormes distorsiones: no permite la consolidación de un sistema autofinanciado, como el SPP; impone una gran carga fiscal en el presente; aumenta la rigidez del presupuesto público; reduce la posibilidad de mejorar la calidad del gasto público; y crea un considerable contingente, derivado de la provisión que el Estado no hace, para pagar las pensiones futuras de los afiliados al SNP. Esto permite que, 13 años después de creado el SPP, aun haya intentos por revertir la reforma, como el que se esconde tras el proyecto de libre desafiliación.

El sistema previsional requiere una reforma con dos objetivos básicos: lograr sostenibilidad y aumentar su cobertura (apenas 3.7% en el quintil más pobre de la PEA). Para eso, hay que cerrar el SNP y fortalecer el SPP. Lo primero, porque el desbalance del SNP es tal que el subsidio del Tesoro ha subido de 18% de la planilla en 1995 a 75% de la misma en 2005. Y lo segundo, porque el SPP demostró que puede autofinanciarse. Reformas complementarias básicas para aumentar la cobertura son: una pensión mínima (equivalente al primer pilar propuesto por el Banco Mundial, pero financiada con el ahorro que obtuvo el Estado por la reforma, en vez de hacerlo con los aportes de los afiliados a las AFP); obligar a cotizar a los trabajadores independientes (el número de cotizantes en abril apenas fue de 38% de los afiliados activos) e incentivar el ahorro voluntario (lo que permitiría concentrar el subsidio a la pensión mínima en las capas efectivamente más pobres).

Sabiendo que quienes hoy acceden a las pensiones son menos que antes de existir el SPP (habría sido peor sin el SPP, porque en ambos sistemas las pensiones están en función de lo que se aporta, pero el SNP no capitaliza), es inmoral que, en un país pobre, nos demos el lujo de no hacer nada, aun cuando sabemos que en unos años tendremos que subsidiar casi la totalidad de las pensiones de los nuevos trabajadores que ingresan hoy al quebrado SNP. Y lo es, además, porque eso se presta a la demagogia de algunos políticos que, ante un cambio inesperado en las condiciones económicas y una mayor presión social, no dudarán en aumentar las pensiones en el SNP, empeorando el panorama fiscal y promoviendo la libre desafiliación.

Cobertura Previsional de la Población Económicamente Activa (En Porcentajes, Según Quintil de Ingreso)

Fuente: Rofman, Rafael (Social Security Coverage in Latin America, 2005) / Elaboración: Instituto Peruano de Economía

Chile ha mejorado su cobertura en casi todos los niveles de ingreso y es de lejos el líder en cuanto al quintil más pobre. En Perú, la cobertura es sustancialmente mayor en los segmentos de altos ingresos. La dificultad para la mejora de la cobertura radica en que nuestro mercado laboral tiene un gran número de independientes e informales. La reforma debe incorporarlos al sistema.

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