Contundente no de respuesta del público a normas laborales rígidas que benefician a pocos

15 de noviembre de 2006

Según un estudio de opinión sobre la situación laboral en el país, encargado por la Cámara de Comercio de Lima (CCL), el 65.5% de los limeños considera que la legislación laboral actual desalienta a las empresas para generar más empleo; asimismo, un 21% opina que la normativa vigente es promotora de la generación de nuevos puestos de trabajo, mientras que el 92% cree que el Congreso debe aprobar una Ley General del Trabajo (LGT) que fomente más empleo en el país. (Semanam@il y diarios)

Lo que sorprende de los resultados del estudio de opinión encargado por la CCL no es la opinión del público sobre la legislación laboral peruana: son ellos quienes sufren el desempleo y la informalidad producto de las leyes. Los especialistas lo vienen advirtiendo hace tiempo y habría que vivir en otro planeta para no darse cuenta de ello. En cambio, sorprende lo poco efectiva que fue la campaña de los sindicatos para tratar de vender su idea de que con mayores costos de despido y estabilidad laboral absoluta se puede generar más empleo formal. Ahora se entiende por qué las cúpulas sindicales, que hacen muy mal su trabajo, no quieren que las elecciones al interior de dichos gremios sean universales y transparentes.

El estudio deja algo claro: la gente quiere empleo y sabe que las condiciones hoy no son las adecuadas. Un 28% cree que las normas actuales son rígidas, otro 27% piensa que falta inversión privada y un 24% culpa a la informalidad. E, intuitivamente, todos sabemos que una de las causas de estos dos últimos problemas es la rigidez de la legislación laboral. El círculo está cerrado. La respuesta es casi uniforme, por niveles socio-económicos, género y edad. Además, 1 de cada dos personas piensan que el tema debe ser resuelto por el Ejecutivo y apenas 1 de cada 6 piensa que debe ser el Congreso (sólo 6.8% piensa que éste foro político representaría mejor el derecho de los trabajadores).

Otra conclusión clara es que la ley no beneficia a las mayorías: 90% del público conoce poco, muy poco o nada de la legislación laboral actual; y un 58% no sabe nada de la LGT en debate (¡si supiera que es peor que la actual!); la mayoría percibe que la legislación actual beneficia más a los trabajadores sindicalizados (55%) y desalienta el empleo (66%). Sin embargo, como se sospechaba, tan sólo un 8% de trabajadores está sindicalizado (en el nivel socio-económico más bajo es apenas 2.2% y entre los jóvenes de 18 a 24 años sólo 3.7%). Y si asumiéramos que estos creen en su gremio, apenas 5.6% adicional del resto de la muestra les da crédito a los sindicatos como los mejores representantes de los derechos de los trabajadores. Aprendamos la lección. Hagamos leyes de consenso para todos y no sólo para un 8%. Nadie se opone a los derechos de los trabajadores. Lo que se pide es ser flexible. El mundo cambia, señores; y lo hace cada vez más rápido. Y el que no es capaz de adaptarse a los cambios, morirá en el intento. Así de simple.

Nuestra Legislación Laboral en la Opinión del Público

Fuente: CCL / Elaboración: Instituto Peruano de Economía

La percepción del público sobre la rigidez de nuestra legislación laboral actual y su incapacidad para generar empleo no es casualidad. El gobierno debe atender a las mayorías que reclaman normas generadoras de empleo. Y eso implica un adelgazamiento del marco y leyes más flexibles.

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