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Columnas de opinión

Tras cuernos, palos

15. 03. 2011

14 de marzo del 2011

Aserraderos serán sancionados por emplear mano de obra infantil. Tras un operativo sorpresa en aserraderos de la región Ucayali, el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) determinó sanciones para cinco empresas por emplear mano de obra infantil, anunció la titular de ese ministerio, Manuela García. (Diario 16 14/03/2011)

Empezaremos este Comentario Diario con una anécdota. Hace unos años nos visitó en el Instituto Peruano de Economía (IPE) un ingeniero que decía haber asociado centenas de concesionarios forestales, con derechos a conservar centenas de miles de hectáreas. Lo visitamos con un especialista en el tema que, ni bien escuchó lo que había pasado, sospechó que el ingeniero que dirigía una Organización no Gubernamental (ONG) promotora de la conservación de los bosques amazónicos, era nada menos que un testaferro del inefable César Álvarez. El Ingeniero Álvarez fue el poder en y detrás del trono de la política forestal en una época -no precisamos cuál dado que estamos entrando a la recta final de la campaña de la primera vuelta de la elección presidencial. Lo que empezó como una cordial conversación con el ingeniero en cuestión se fue tornando, poco a poco, en un intercambio más hostil en la medida que el especialista presionaba al supuesto conservacionista. Las palabras finales del ingeniero quedaron grabadas: “no se puede conservar bosques amazónicos: eso es una mentira de los consultores internacionales que nos quieren seguir sojuzgando, impidiendo el desarrollo forestal; solo necesitamos inversión para instalar aserraderos en la zona”. Para redondear la faena, irrumpió en escena el mero mero César Álvarez, envuelto en un sobretodo que redondeaba su aire siniestro.

Con estos antecedentes sobre lo que, con honrosas excepciones, ilustra un ángulo de la triste y descaradamente interesada historia de las concesiones de conservación de bosques amazónicos, reseñamos la noticia. El Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) sancionó a cinco empresas que operan aserraderos de madera por emplear mano de obra infantil, niños y adolescentes de entre once y diecisiete años (ver gráfico). El resto de sus trabajadores tampoco estaban en planilla, ni utilizaban los equipos de seguridad requeridos.

La reforma del esquema de concesiones de conservación y, ojalá, venta de tierras para cultivo forestal sigue pendiente. Como sabemos, la adenda al Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos fue motivada por concesionarios forestales estadounidenses que denunciaron la competencia desleal que representa la tala ilegal e indiscriminada, especialmente de caoba y cedro si aún quedan, de árboles. El Baguazo, una trágica torpeza que resulta de la fragmentación social del país y la politiquería llevada al extrermo, complicó aún más la agenda de la reforma forestal. El costo de no actuar, que parecemos ignorar, es inmenso: tala indiscriminada e ilegal, deforestación, trabajo infantil, informalidad y abuso de los trabajadores. ¿Hasta cuándo seguiremos esperando para actuar?

Informalidad Laboral y la acción estatal en el Perú Recordamos nuestra propuesta. Se debe fortalecer al regulador y asegurar que sea independiente. El regulador debe tercerizar la supervisión en empresas especializadas, independientes de los poderes económicos y políticos, así como dotadas de tecnologías de supervisión satelital, por ejemplo. Se debe invitar a las principales certificadoras del mundo a acercarse a los productores más serios. Se debe asesorar a los pequeños y medianos productores, ya sea para que se asocien para competir por las concesiones de escala considerable o se deben licitar concesiones más pequeñas para que puedan competir. Los bosques de conservación se deben otorgar en concesión. Las concesiones de cultivo forestal, en las que no hay superficie boscosa primaria ni secundaria, en cambio, se deben transferir a los operadores. Yendo más allá del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, se debe trabajar con las comunidades nativas concesiones, a partir de la forma en que ellas se organizan. Siguiendo a la Premio Nobel de Economía Elinor Ostrom, en casos como los de las comunidades nativas se deben diseñar soluciones locales a problemas de bienes comunes -recursos naturales no renovables-. Así, evitaremos la “tragedia de los comunes” -depredación de recursos naturales por una deficiente asignación de derechos de propiedad e incentivos perversos- y las tragedias, más concretas, del Baguazo o el trabajo infantil.