Andina/difusión

Más sobre la inequidad o la reducción de la misma

15 de septiembre del 2010

Perú ha mostrado grandes avances en la lucha contra la pobreza, pero debe esforzarse para cerrar la brecha de desigualdad social. Representantes del PNUD enfatizaron que es posible romper el círculo vicioso de la desigualdad en Perú. (RPP, 09/09/2010)

La semana pasada fue noticia que el Informe regional sobre desarrollo humano para América Latina y el Caribe 2010 del PNUD brindaba resultados bastante interesantes. El índice de desarrollo humano reporta un ligero retroceso para el Perú. No obstante, esto no responde a una reducción en los niveles alcanzados en años pasados en cuanto a el desarrollo humano del país, sino a que el índice está incorporando una variable nueva en la que no estamos muy bien parados: la desigualdad. Se señala, por ejemplo, que las mujeres en zonas rurales tienen cuatro veces más posibilidades de ser pobres y tres veces más posibilidades de no terminar la escuela que una mujer en Lima.
Este no es un resultado que deba sorprender -la preocupación por la desigualdad es algo que ha estado presente con nosotros por un buen tiempo (CD 04/03/2010). Si bien la pobreza ha bajado de 44.5% en el 2006 a 34.8% en el 2009, lo cual representa un logro bastante celebrable, a muchos nos preocupa que siga habiendo fuertes niveles de inequidad en el Perú. Para algunos incluso era motivo para argumentar que esto probaba que el modelo de desarrollo que se está aplicando al país -lo que sea que esto signifique- no era el correcto. La experiencia internacional indica que estos críticos fallaban en reconocer que la reducción de la desigualdad suele ser un fenómeno que se da después de que el crecimiento económico (que empieza por reducir la pobreza) se ha consolidado y se ha asegurado como sostenible. Es decir, la reducción de la desigualdad es un reto que a nosotros nos tocaría asumir ahora.
El informe del PNUD postula que es posible reducir la desigualdad preocupándose por que no se vuelva transgeneracional. Es decir, preocupándose por que la siguiente generación de peruanos tenga oportunidades de desarrollo relativamente más parejas. Algunas evidencias se inclinarían a mostrar un cuadro en el cual el Perú ya ha comenzado a asumir este desafío. Por ejemplo, según información de las últimas encuestas, el ingreso del 20% más pobre de la población ha crecido más que el ingreso del 20% más rico, lo cual directamente reduce la desigualdad. Aunque hay reconocer que cuando se habla de desigualdad, lo que debería preocupar más es la desigualdad de oportunidades de desarrollo. Por otro lado, es importante notar que el informe del PNUD señala que la desigualdad de ingresos en Perú es menor que en países con los que nos solemos comparar como Chile, Colombia y Brasil, lo cual por supuesto representaría un pobre consuelo si no fuese que en el IDH hubiésemos avanzado de 0.708 en 1990 a 0.806 en 2007. Más pobre aún si se considera que América Latina y el Caribe es la región más desigual del mundo en ingreso per cápita de los hogares.
Así con todo el informe indica que el Perú ha avanzado mucho en la esperanza de vida, en educación y el nivel de vida digno. Por lo pronto, las recomendaciones del PNUD pueden sonar obvias, pero ojalá sirvan para poder orientar las acciones del Estado a mejores resultados. Propone que las políticas públicas cuenten con “alcance”, o sea, que lleguen a suficiente gente (difícil en un país con tanta informalidad). Que tengan “amplitud”, o sea, que contemplen las diversas restricciones que perpetúan la pobreza y la desigualdad y no solo a una o dos de ellas (para lo que necesitamos programas sociales que intervengan y alteren integralmente precisamente esas circunstancias con mejor educación, mejores servicios de salud, etc.). Finalmente, que tengan “apropiación”, o sea, que las personas se sientan y sean agentes de su propio desarrollo (para lo cual hay que evitar intervenciones más paternalistas y proteccionistas, como varias de las propuestas de políticas más recientes).

Aquí el análisis en video de IPE Opinión:

COMENTARIOS

  1. juan flores villanueva
    Septiembre 25, 2010 Responder

    En mi opinión resulta clave, en el caso peruano, el concepto de “apropiación”, porque si se transforma en un factor poderoso se posibilitará “quemar” etapas en el desarrollo humano. En cierta forma estamos asistiendo a una modernización del concepto de ayuda social, que lo graficaría con un ejemplo: si se hace un camino afirmado en una zona apartada del país, un factor importante de los costos será la mano de obra. Sin embargo, su importancia se verá atenuada si los “beneficiarios” de la zona por donde se construirá el camino aportan una cuota de “mano de obra” que redunde en una reducción y más bien se transforme en un aporte al proyecto, en el ejemplo supuesto. Y creo que eso falta, en general, en las políticas de ayuda social: vas a recibir esto pero tu debes poner “algo” de tu parte. Con un razonamiento sencillo como éste, pero transformado en postulado firme, se avanzaría bastante más en el camino señalado.

  2. De hecho, ya hay varios programas estatales que aplican ese concepto. En algunos casos es bastante útil precisamente por lo que mencionas.

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