Andina/difusión

(Des) incentivos para la formalización laboral, una vez más la misma historia

16 de agosto de 2006

Javier Velásquez Quesquén, presidente de la célula parlamentaria aprista, informó en Palacio de Gobierno que su bancada está trabajando una iniciativa legislativa para desterrar del marco normativo la figura del despido arbitrario o despido sin causa. Señaló que la iniciativa, además del Congreso, también será debatida en el Consejo Nacional de Trabajo. (Gestión)

Contrariamente a lo que afirma el congresista Velásquez, desterrar la figura del despido arbitrario sí implica un regreso a la estabilidad laboral, puesto que no se permitiría el despido, previa compensación de la empresa hacia el empleado. Medidas proteccionistas como esta se han dado en algunos países de Europa e incluso en Japón, con el lógico (y demostrado) resultado de que, cuando las cosas empeoran, porque la economía va mal, las empresas quiebran más fácilmente y el desempleo aumenta. La estabilidad laboral es la peor aliada de los mismos empleados, pues genera un círculo vicioso que retrasa la salida de las empresas de cualquier crisis.

En vez de restringir, se debe flexibilizar. Esto implica un incentivo para la formalización. Se debe recordar que el costo de formalización de un puesto de trabajo no solo está relacionado al costo de entrar en la formalidad, sino también del costo de despido. De este modo, insistimos en que es necesario que se otorgue el carácter de permanente a los regímenes laboral y tributario de la Ley de Mypes, así como ampliar sus beneficios a las pequeñas empresas (pues hoy la parte laboral solo se aplica a las microempresas), beneficios entre los cuales hay tratamientos especiales sobre la jornada laboral, la remuneración, el horario, el descanso, las vacaciones (15 días), el seguro, el despido (indemnización de medio sueldo hasta un máximo de 6) y las pensiones. Las propuestas de regímenes nuevos del MEF y el MTPE, que se tuvieron que archivar el año pasado por la presión política y que aplicarían solo a los nuevos trabajadores, serían un buen complemento a lo planteado.

Mientras tanto, los niveles de formalidad en el mercado laboral son altísimos y para los que no cuentan con beneficios sociales nadie legisla (en Lima hay 2.2 millones de subempleados; a nivel nacional urbano son 5.2 millones de personas). Cambiamos de congresistas, de ministros, de gobierno, pero seguimos mordiéndonos la cola. Si no se da un vuelco de 180 grados en lo laboral, no llegaremos a ningún lado.

Tasa de Ocupación y Desempleo Abierto en Lima Metropolitana (En Porcentaje y en Miles)

Fuente: INEI / Elaboración: Instituto Peruano de Economía

Se necesitan medidas innovadoras en materia laboral, que inserten y que no expulsen a los trabajadores de los sectores formales. La fiscalización es necesaria también, pero sobre todo el apoyo a la microempresa para incorporarse a la formalidad y no limitar su crecimiento.

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