Andina/difusión

A aplicar las lecciones aprendidas en Bagua

 

17 de junio del 2009


 

Entre hoy y mañana la bancada aprista tomará un acuerdo unánime con respecto a la derogación efectiva de los decretos legislativos 1090 y 1064. Unidad Nacional condicionará su voto y el fujimorismo evaluará el acta final. (El Comercio, 17/06/2009)

Además de los obvios y desastrosos resultados en cuanto a pérdidas humanas que trajo consigo el reciente conflicto social en Bagua, éste volvió a poner en tela de juicio los fundamentos de la democracia en el país. A pesar de lo que se pueda pensar, el triunfo de la democracia como un sistema óptimo de gobierno dista mucho de ser cierto. Como menciona el documento Building the Pillars of Democracy de CIPE, muchos países decidieron cambiar de una democracia más liberal a una más autoritaria, aún después del final de la Guerra Fría. Así para muchos países la idea de un gobierno “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” es aún vaga. Los sistemas democráticos realmente inclusivos, participativos y plenos son aún relativamente jóvenes actualmente.

Ahora bien, en un momento como el actual vale la pena repasar qué ocurre en el Perú que hace tan difícil hacer funcionar a la democracia. Básicamente, y entre muchas otros factores (como falta de institucionalidad, débil sociedad civil, etc.), se encuentra la relativa incapacidad de representar efectivamente a todas las etnias y culturas del país, muchas de las cuales tienen nociones culturales totalmente distintas de las “occidentales”. Como menciona el libro New Voices in the Study of Democracy in Latin America de Woodrow Wilson International Center, es de vital importancia el reconocimiento de las diferencias (en contraposición a buscar la homogeneidad) para mantener una democracia saludable. De este modo se podrían ejercer las tres dimensiones de “ciudadanía”: derechos y responsabilidades, acceso y sentimiento de pertenencia.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que, ante una crisis económica, va a parecer que muchos de los “derechos ciudadanos” están siendo violados, como lo menciona el texto Connecting Climate Change and Economic Recovery de la consultora McKinsey. Para mantener el desarrollo sostenible, se debería promover actividades que no pongan mucha presión a los bosques, por ejemplo. Esto es claramente lo que ocurrió en Bagua. Entonces, no se trata de justificar las acciones de Bagua con el argumento facilista de la diversidad de culturas. Que lo sucedido sirva para darnos cuenta de que una democracia sostenible no sólo se basa en pilares como las elecciones o el estado de derecho, sino también en la rendición de cuentas, transparencia, sociedad civil, descentralización, inclusión y tolerancia política.

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