Andina/difusión

Sin infraestructura, las posibilidades del agro (y de la pobreza) son menores

18 de octubre de 2006

Una fecha más del Día Mundial de la Alimentación se celebró el lunes pasado. Un día más en el que 18 mil niños murieron de hambre en el planeta. En el que recordamos que diez millones de niños en la región-entre los cuales dos millones y medio son peruanos-sufren desnutrición crónica debido al desinterés de sus mismo coterráneos. (El Comercio)

En la última década, el gasto social en el Perú sumó unos US$38,000 millones. Pero, según el FONCODES, la tasa de desnutrición en los departamentos más pobres del país es de 45%. La situación es más alarmante si consideramos que, a nivel nacional, en los últimos 5 años, la desnutrición y la anemia en niños menores de 5 años, no se han reducido y registran tasas de 25% y 46%, respectivamente. Las regiones con más ingresos han sido las más favorecidas; hay una alta filtración (ver gráfico); la duplicidad de beneficiarios es enorme; la focalización es muy mala; y los ¿gastos administrativos son altos –por lo general– para el estándar.

Desde hace mucho, diversos analistas han advertido estos problemas, pero hasta hoy nadie se atrevió a reestructurar el gasto social, reformular los programas, eliminar la grasa y mejorar la calidad del gasto, para reducir la pobreza de manera efectiva. Y aunque esta reforma es urgente, tampoco es la única necesaria. La relación entre agricultura, alimentación y pobreza es muy cercana. Por eso la FAO (brazo de la ONU para la Agricultura y la Alimentación) propone invertir en agricultura para asegurar la alimentación. La inversión privada es necesaria, pero para que se dé a gran escala tiene que haber condiciones mínimas: estabilidad jurídica, respeto irrestricto al derecho de propiedad, un mercado formal de tierras, un mercado de aguas que se sustente en una ley de aguas, incentivos para la inversión en investigación e innovación tecnológica. ¿Cuán lejos estamos de esto? Pues creemos que bastante. Lo peor es que nada esto se está trabajando aún.

No necesitamos más gasto público en productores que son ineficientes en el uso de sus recursos disponibles. Más subsidios al agro, como propone el MINAG, no ayudarán a reducir la pobreza si se orientan a estimular productos en los que no somos competitivos. La inversión privada o público-privada en infraestructura de servicios públicos ayudaría más efectivamente a evitar la transmisión intergeneracional de la pobreza. De nada sirve invertir directamente en agricultura, si no existe infraestructura para integrarla con los mercados. Según cita de Dionisio Romero a John F. Kennedy (Gestión 18.10.06): no hay que ser ricos para tener buenas carreteras, sino que debemos tener buenas carreteras para poder ser ricos. ¿Y el gobierno? ¿Tururú…?

Beneficiarios de los Programas de Alimentación y Nutrición Según Condición de Pobreza (En Miles de Personas), 2005*

Fuente: INEI (ENAHO 2005) / Elaboración: Instituto Peruano de Economía

*Datos pertenecientes al IV trimestre del 2005.

Los beneficiarios no pobres y pobres no extremos de los programas de alimentación y nutrición para el 2005 son 65% del total. ¿Cuál fue la respuesta del gobierno hasta hoy? Ninguna sustantiva. El gobierno anterior creó Juntos, que parece haber dado ciertos resultados. Pero el resto de programas siguen intactos: tan ineficientes como antes. Mucho dinero tirado al agua.

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