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Competitividad con subsidios del Estado o del consumidor no puede ser eterna

18 de julio de 2006

Un incremento en las tarifas de agua podría afectar severamente la competitividad de las empresas, así lo aseguró el presidente de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), Eduardo Farah. En este sentido, el líder del gremio industrial hizo un llamado a todos los organismos reguladores como Sunass y Osinerg a fijar las tarifas de manera “técnica”. (La República)

El alza de las tarifas de agua no es voluntad del gobierno (no la haría si pudiera elegir, pues no es una medida muy vendedora) ni del regulador: es sólo un sinceramiento de tarifas. Probablemente, el incremento sería menor si Sedapal fuera una empresa eficiente, en manos privadas. Pero no lo es. Y los pobres están pagando más de lo que deben, porque simplemente no tienen servicio de agua y tienen que encontrar formas alternativas de abastecimiento. La solución eficiente sería entregar en concesión Sedapal y las demás EPS al sector privado y exigir el cumplimiento de metas de gestión. Pero como no hay quien quiera asumir el reto de tomar la decisión correcta –más fácil es la decisión populista con la esperanza utópica de encontrar un administrador público eficiente–, entonces se seguirá limitando a las EPS a expandirse –que no es lo mismo que crecer– sobre la base del subsidio del Estado, a pesar de lo cual brindan un servicio de baja calidad, pues ni siquiera cumplen sus programas de inversiones mínimas.

Si se toma en cuenta esto y se quiere solucionar el problema, se verá que el incremento de tarifas no refleja las verdaderas necesidades del sector, pues no incluye todo el costo de los grandes proyectos de inversión (Marca II, Huachipa y PTAR Taboada), que juntos (y completos) cuentan por S/.1,600 millones, con los cuales sí quedaría asegurado el abastecimiento de agua para los próximos años. Además, Sedapal tiene una contingencia tributaria del orden de los S/.3,100 millones (casi el tamaño de sus activos totales) que, mientras no se honre, constituye un subsidio del Estado a los consumidores.

Es cierto que el incremento de tarifas afectará los costos en algunos sectores industriales, en los cuales el agua es un insumo importante. Sin embargo, no se trata de ganar competitividad a costa de subsidios que debieran dirigirse a los más pobres (como tampoco vale hablar de competitividad en prendas de vestir vetando la entrada de prendas chinas, a costa del sobreprecio que paga el consumidor). Si quieren mejorar su competitividad reduciendo costos, apoyen la promoción de la inversión privada en las EPS -la brecha del sector supera los US$4,600 millones. En el mediano plazo, eso reduciría los costos operativos de sus agremiados y los sobrecostos por la falta o deficiencia del servicio, que bordean los US$242 millones.

Participación Porcentual del Total de Agua Subsidiada, según Escala de Consumo (m3/mes) y Estructura Tarifaria

Fuente: SUNASS / Elaboración: Instituto Peruano de Economía

En la nueva estructura tarifaria del servicio de agua en Lima se dejaría de subsidiar a quienes consuman más de 50 m3/mes, mientras que el subsidio se concentraría en quienes consuman menos de 30 m3/mes. Con esto, se trata de focalizar el subsidio cruzado en los usuarios con menor poder adquisitivo.

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