Contrato de gerencia no soluciona problemas de agua; Sedapal debe ser concesionada

19 de diciembre de 2005

A partir de mayo del 2006, un operador privado ingresará a Sedapal para hacerse cargo de la gestión del servicio de agua potable y alcantarillado en Lima, sin que ello implique la privatización de esa empresa estatal. El ingreso del operador privado se hará mediante un contrato de gerencia por resultados, según informó el presidente de Sedapal, Guillermo León. (La República)

Como es usual en este gobierno, se opta por la vía políticamente más fácil, pero no necesariamente la mejor. Un contrato de gerencia no soluciona el problema de la falta de inversión en el sector. Peor aún si consideramos que se trata de un contrato de gestión comercial, que empaquetaría el actual outsourcing de varias actividades (lectura, cobranza, corte, reposición y mantenimiento) que realizan terceros hacia un solo operador para reducir el elevado nivel de agua no facturada y mejorar la micromedición. Pero los problemas que tiene Sedapal son muchos más: falta de fuentes de abastecimiento, ineficiencia operativa, escaso tratamiento de las aguas servidas, entre otros. Y, con lo propuesto, nada de eso se toca. Sedapal debe ser entregada en concesión.

La gran mentira es que los ingresos adicionales que se obtengan por la recuperación del agua no facturada serían invertidos en la ampliación de cobertura. ¿Quién garantizará esto, si el manejo de las inversiones quedaría en manos de la administración central, que hasta hoy ha dejado mucho que desear? Además, las inversiones necesarias (US$3,800 millones según Sunass) requieren de grandes recursos que no alcanzarían a cubrirse con las tarifas. Mucho menos considerando que el actual esquema tarifario es deficiente, inequitativo (subsidios cruzados) y apenas cubre los costos (y ha habido decisión política para no aplicar incrementos en tarifas). Las grandes inversiones se financian con préstamos.

De otro lado, los ataques de las EPS al regulador, con el aval del Ejecutivo, se sustentan en argumentos falsos. El regulador ha establecido un procedimiento estandarizado para la fijación tarifara que las EPS no quieren cumplir. Este proceso tiene como finalidad ordenarlas y obligarlas a ser eficientes, pues vincula los incrementos tarifarios a metas de gestión. Lamentablemente, los alcaldes –que por el tipo de organización son prácticamente quienes manejan las EPS– no están interesados en amarrarse a este proceso, pues perderían la caja chica en la que han convertido a estas empresas.

Sedapal se ubica largamente por debajo en relación con los niveles de micromedición y agua no facturada para el promedio de empresas eficientes.
El sector saneamiento necesita una política integral, que incluya un cambio en el modelo de gestión de las EPS (similar al de las cajas municipales) así como la total eliminación de la interferencia política.

 

 

 

Más ciego que el que no puede ver: BCRP sigue culpando al mercado 

La recomendación de algunos bancos de inversión para que sus clientes no inviertan en papeles peruanos debido a la incertidumbre electoral es prematura porque se están anticipando a los resultados, afirmó el director del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), Eduardo Iriarte. A las recomendaciones del Bear Stearns alertando sobre la situación peruana, también se sumaron el JP Morgan, UBS y Credit Suisse First Boston. (Gestión)

Resulta lógico que los inversionistas reduzcan su sobreexposición a papeles del gobierno peruano ante la cercanía de las elecciones y que, por la incertidumbre que han generado algunos sondeos parciales, este proceso se haya acelerado. Guiados por el razonamiento financiero, los inversionistas actuarían de la misma forma aún cuando los bancos de inversión se abstuvieran de emitir opinión. ¿Acaso creen que matar al mensajero soluciona el problema?

Insistimos en que la política cambiaria aplicada por el BCRP ha sido equivocada, ya que permitió el aumento de la volatilidad en el tipo de cambio con la consecuente pérdida de un colchón de alrededor de 15 centavos de sol por no intervenir en el mercado oportunamente. Y ahora, con el ruido político, recuperar ese terreno es mucho más difícil. Lo peor de todo es que, en vez de reconocer la lentitud que lleva al error, el Central sigue optando por culpar a los agentes del mercado por todos sus males.

En lugar de buscarse más enemigos en el mercado, los directores del Central deberían hablar menos e intentar transmitir un mensaje de confianza. Y, en este sentido, el que un miembro de ese directorio sea ahora candidato a vicepresidente por un movimiento de extrema izquierda -cuyo ascenso en las encuestas es justamente lo que ha puesto nervioso al mercado- no es precisamente el mensaje que se espera. ¿Significará esto que para el mercado el Perú está pasando de moda?

 

 

 

 

 

 

Si bien el riesgo país todavía está bajo, lo que suceda en las próximas semanas dependerá de la evolución de las preferencias electorales.

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