Menos crecimiento sin TLC y sin ATPDEA

20 de octubre de 2005

Mientras que en Washington el Perú sigue pidiendo que EE.UU. flexibilice sus posiciones, en Lima los ánimos se caldearon en torno a la evolución de las negociaciones agrícolas e incluso se rumoreó que el responsable de este sector en el TLC, Julio Paz Caferatta, renunció a seguir encabezando las tratativas. Todo se habría originado con los acuerdos a los que llegaron el entonces presidente interino David Waisman y al ministro de Agricultura, Manuel Manrique, de incrementar el pago de compensaciones para el algodón y de brindarle este beneficio a los trigueros. (El Comercio)

Anoche escuchamos en RPP al líder aprista Luis Alva Castro hablar sobre la posibilidad de renovar el ATPDEA. No nos engañemos con falsas premisas destinadas a bloquear la firma del TLC. No habrá renovación del ATPDEA. Y el panorama en estas circunstancias es muy desalentador a partir del 2007. Basta con saber que las positivas proyecciones contenidas en el Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2006-2008 del MEF no consideran un escenario sin TLC y sin ATPDEA.

Sin TLC y sin ATPDEA, con una economía global creciendo a menor ritmo (el FMI estima para el 2006 un crecimiento de 4.3% para el mundo, 2.7% para las economías avanzadas y 3.3% para EE.UU.), asumiendo el mejor de los escenarios (sin ajuste de los déficit en EE.UU.), en el Perú tendríamos un impacto negativo que ubicaría nuestro crecimiento en poco más de 4% en el 2007, usando las proyecciones del MMM. Esto se debe a la importancia del mercado de EE.UU. para el Perú (más del 25% de nuestras exportaciones) y al gran peso de las exportaciones en el crecimiento del PBI. Éstas explicaron 2.7 puntos porcentuales del crecimiento del PBI en el 2004 (en lo que va del año explican ya más de 3 puntos porcentuales).

En relación con los productos sensibles, insistimos en que hay un programa de compensación que se está trabajando en el Ejecutivo. Dicha compensación debiera definirse para un período determinado y debería estar condicionada a la reconversión gradual del agro, tema que los agricultores no quieren tocar. Es fácil y cómodo vivir del Estado y la enorme protección que éste provee, pasándoles la cuenta a los consumidores, pero esto no debe prolongarse. Es hora que los agricultores comiencen a aprender a andar solos. Consideremos sólo los larguísimos plazos de desgravación para los productos sensibles (entre 18 y 20 años, según la propuesta peruana), para darnos una idea del tiempo que dicen necesitar para conseguir ser eficientes y competitivos. ¿Por qué los consumidores debemos esperar tanto?

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