Andina/difusión

Evaluación docente debe asegurar reforma educativa para reducir desigualdad

20 de setiembre de 2006

El Jefe de Estado anunció que antes de finalizar este año el gobierno medirá el nivel de preparación de los maestros y alumnos mediante una evaluación general. Por su parte, el Sutep adelantó que sin una capacitación los docentes no pueden ser sometidos a esta medida, mientras que expertos del tema advierten que el anuncio presidencial sería inviable de realizar de aquí a diciembre. (Semanam@i y diarios)

En nuestro país, la educación pública no es gratuita, no es para todos, ni es de buena calidad, por lo tanto, el Sutep y el gobierno nos estafan. Como contribuyentes, tenemos el derecho (y como padres de familia, el deber) de exigir una verdadera reforma educativa. Más allá de evaluaciones estandarizadas para medirnos con otros países, lo importante de la evaluación es su objetivo. Y en nuestro caso, ésta debe servir para superar nuestras muchas deficiencias. El estrecho vínculo entre educación y pobreza justifica el cambio. Por ello, la reforma debe hacerse, aunque el Sutep no quiera. La buena educación provee la base para lograr trabajos mejor remunerados, lo cual la convierte en la única vía sostenible para reducir la desigualdad.

En 2001, la Unesco hizo una evaluación a los estudiantes de 43 países; el Perú quedó último. El año pasado el Mined presentó los resultados de la evaluación que hizo en 2004 a estudiantes y profesores. La situación es alarmante: 74% de los alumnos de primaria está en el nivel más bajo de comprensión de lectura; 68% de los de secundaria no comprende lo que lee y 41% de estos mismos apenas resuelve problemas matemáticos simples. Además, sólo se cumple el 65% del currículo previsto. Los vacíos en habilidades y conocimientos condenan al fracaso a los alumnos. Estos resultados están determinados por la capacidad de los docentes. Y las pruebas señalan que la mayoría de éstos no entiende lo que lee y apenas puede resolver una operación matemática. Aún así, el gobierno anterior se creyó el cuento de que el problema se resolvería aumentando los sueldos y el resultado fue un incremento nulo en la calidad de la educación. Esta política no debe seguir.

La formación docente es deficiente y produce más profesionales de los que el mercado requiere. El Estado es un pésimo administrador y debiera dedicarse sólo a financiar y regular el sistema. Las propuestas están sobre la mesa (ver informe). Necesitamos revisar la carrera magisterial, el financiamiento, la gestión, las metas, el currículo, la infraestructura y la política salarial. La reformulación de los programas sociales debe complementar la reforma para estimular la demanda y expandir la cobertura. La evaluación debe asegurar el gran cambio. La asignación de recursos debe responder al avance en las metas de gestión (presupuesto por resultados). Esto mejoraría la calidad del gasto en el sector, en vez de seguir con medidas que no reducen la desigualdad. Esta es otra decisión política pendiente que tendrá repercusiones en el largo plazo.

Ubicación del Perú en los Ránking de Calidad del Sistema Educativo, de las Escuelas Públicas y de la Educación en Ciencias y Matemáticas

Fuente: Foro Económico Mundial (Reporte Global de Competitividad, 2007) / Elaboración: Instituto Peruano de Economía

Aunque nuestro sistema educativo no es el peor de la región, sí lo son nuestras escuelas públicas y la calidad de la educación en ciencias y matemáticas. En general, nuestra educación es de las peores del mundo. La evaluación del 2002 a más de 95 mil maestros arrojó un promedio equivalente a 06 (sobre 20). Así, no se puede esperar mucho, si no se emprende una reforma urgente.

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