Inversión privada y exportaciones son los motores del crecimiento

21 de noviembre de 2005

 

Según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), el PBI creció 5.8% en el tercer trimestre, acumulando 17 trimestres consecutivos de crecimiento. En la misma línea, el sector minero creció 11.8% en el mismo período, evolución explicada por el aumento en la extracción de oro, hierro e hidrocarburos. (Semanam@il y diarios)

El crecimiento de la producción en el tercer trimestre fue impulsado, principalmente, por el incremento de la demanda interna (6%) y el dinamismo de las exportaciones (8%). Entre los componentes de la demanda interna, destaca particularmente el resurgimiento de la inversión privada, que creció 16%, lo cual se refleja en el fuerte crecimiento de las importaciones de bienes de capital (28%).

Ésta es una muy buena noticia. No sólo porque nuestras exportaciones crecen a buen ritmo y aumentan su aporte al crecimiento, sino también porque la inversión privada está retomando, de a pocos, la importancia que alcanzó la década de los noventa, específicamente entre los años 1994 y 1997, cuando el Perú registró tasas de crecimiento muy altas, aunque aún estamos lejos del nivel más alto de aquél período (19% del PBI).

¿Se puede mejorar esto? Claro que sí. Si bien los resultados macroeconómicos positivos de los últimos años han mejorado el atractivo de nuestra economía para los inversionistas, aún hay problemas que corregir en relación con la estabilidad jurídica, la predictibilidad de las normas tributarias, la efectividad del Poder Judicial, la institucionalidad, el respeto por los derechos de propiedad y las leyes, así como importantes reformas económicas que esta administración evitó -por todos los medios- comenzar.

Pero quizá lo más importante ahora para fortalecer los dos motores del crecimiento actual (exportaciones e inversión privada) esté justamente por venir: la firma del TLC con EE.UU. Resulta entonces imprescindible que la discusión generada alrededor de este tema se limite al aspecto técnico. Es indiscutible que en el balance objetivo de costos y beneficios, el Perú gana: acceso de nuestros productos a un mercado 180 veces mayor, generación de empleo formal, protección de casi 1 millón de empleos actualmente en peligro, acceso a mejores productos a menores precios por la desgravación arancelaria, eliminación de ineficiencias en empresas locales por competencia, mayor inversión y la obligación de iniciar reformas de cara a la integración así como cumplir con los compromisos que estamos asumiendo.

 

 

Aunque aún no alcanza los niveles de aporte al crecimiento de la producción exhibidos entre 1994 y 1997, la inversión privada viene mostrando un dinamismo importante y aumentando su importancia en el crecimiento. El aporte de las exportaciones también va en aumento. Ambos factores ganarían aún más dinamismo con la firma del TLC con EE.UU.

 

 

 

 

 

 

 

 

Gasto social: primero hagámoslo mejor y reformémoslo, para luego aumentar su asignación

El gasto público en sectores claves como educación, salud y nutrición para niños y adolescentes ha disminuido constantemente en los últimos años. Ismael Muñoz, profesor de la Universidad Católica, plantea incorporar en la Ley del Presupuesto de 2006 una cláusula que garantice que aumenten los gastos asociados a esos sectores. (Perú.21)

Coincidimos en la importancia del apoyo a los sectores Educación y Salud. Por ello, estos deberán ser prioridad en la agenda de trabajo del próximo gobierno. Sin embargo, sería un error pretender solucionar los problemas de estos sectores vía mayores asignaciones de recursos. Lo primero que habría que hacer es reformar el gasto actual y, con el mismo monto que actualmente se les destina, eliminar las duplicidades, hacerlos más eficientes, mejor focalizados, con mayores niveles de cobertura y menores niveles de filtración, para después pensar en incrementar la asignación.

Además se necesita que el Estado se limite sólo al financiamiento y regulación del gasto asignado, dejando la provisión de los servicios de educación y salud, así como la administración de los programas sociales, a la comunidad organizada (con un tope al gasto administrativo). La calidad del gasto social depende principalmente de su ejecución. Y la constante alrededor de éste ha sido el clientelismo que se ha generado, sobre todo en épocas electorales como la actual (de ahí el nacimiento de Juntos).

La pésima calidad de la educación (nuestros escolares ocupan el último lugar en las evaluaciones del programa Pisa 2003 y de acuerdo con la última evaluación nacional los maestros también muestran serías deficiencias en las materias que enseñan), la insuficiente cobertura y mala calidad de los servicios de Salud, así como la ineficacia e ineficiencia de los programas sociales no se resuelven incrementando el gasto o creando nuevos programas sociales.
No olvidemos que si bien el gasto en programas sociales en el 2004 se incrementó en S/.240 millones, los resultados han empeorado en relación con el 2001. Los niveles de filtración son mayores, el gasto en planillas de los programas alimentarios (sin Vaso de Leche) y de FONCODES pasaron de S/.10 millones anuales entre 1999 y 2001 a S/.45 millones en el 2003 y el gasto en planillas como porcentaje del presupuesto educativo ha pasado de 82% a 91%.

 

Hay mucho por hacer en relación con el gasto social. La filtración (personas que no son parte de la población objetivo pero reciben el beneficio) va en aumento y cada vez son menos los que, debiendo beneficiarse, quedan al margen por la incompetencia de quienes administran los programas y las erradas políticas aplicadas.

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