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Alza internacional de precios de alimentos tendrá menor impacto que en el 2008

21 de enero del 2011

El aumento de precios (inflación) de los alimentos no preocupa al presidente del Banco Central de Reserva (BCR), Julio Velarde, quien afirmó que gran parte del alza en el precio de los commodities (maíz, trigo y soya) se dio entre julio y diciembre del año pasado, y se espera que en el segundo semestre de este año se modere, inclusive, se revierta, terminando el 2011 con una inflación dentro del rango meta (entre 1% y 3%). (Correo 21/01/2011)

En medio de la carrera electoral, algunos candidatos están exacerbando la preocupación de parte de la población respecto de posibles alzas de los precios de algunos alimentos en nuestro país, reflejando el aumento de los precios de los alimentos en el mercado internacional. Según un artículo publicado ayer por el influyente semanario The Economist sobre el tema, el precio internacional de los alimentos, medido por un índice que calcula y publica la revista mencionada, acaba de regresar a su nivel récord de julio de 2008. Recordemos que entre enero y noviembre del año 2010, nuestro país importó US$ 605 millones, US$ 345 millones, US$ 339 millones y US$ 271 millones de soya, trigo, maíz y otros alimentos, respectivamente. Buena parte de estas importaciones son insumos que utilizan industrias como la avícola que principalmente produce pollo, el alimento más consumido por los peruanos.

Utilizando la analogía que presenta The Economist, supongamos que el aumento del precio de los alimentos es un impuesto al consumo, que transfiere recursos de las amas de casa a los productores. No necesariamente a los productores locales, sin embargo, que importan los alimentos que requieren para elaborar otros. Puede, más bien, ser una transferencia a los productores internacionales de estos insumos alimenticios. En nuestro país, como sabemos, los pequeños productores locales de algunos de estos productos tampoco se beneficiarán mayormente: esencialmente lo harán los intermediarios, que tienen mucho mayor poder sobre los precios que los pequeños productores agrícolas que no están organizados.

La noticia del diario que publicó la noticia que motiva este comentario cita al Presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), Julio Velarde, quien sostiene que el “alza de precios de alimentos es temporal”. Estamos de acuerdo, aunque es claro que nadie puede asegurar cuánto durarán los aumentos de precio (ver gráfico siguiente). Para no alarmarse con comparaciones como la que hace The Economist entre la situación actual y la del año 2008 en nuestro país (en que la inflación de doce meses superó brevemente el 6%), intentaremos explicar un par de conceptos económicos básicos en cristiano. Al meter más o menos Nuevos Soles en la economía, el BCRP intenta atender su estimado de cuánto dinero necesitamos las personas y empresas para hacer transacciones. Si cree que los precios tiende a exceder su meta de un aumento sostenido de entre 1 y 3% anual, entonces reduce el ritmo al que entran Nuevos Soles a la economía. Así reduce las llamadas presiones de demanda sobre los precios: aumentos de precios explicados por una mayor presión compradora de las personas y empresas.

Tanto el BCRP como el fisco ya están moderando el impulso que le dieron a la economía para que no se afectara tanto por la crisis financiera internacional. En este contexto, las presiones de oferta asociadas al aumento de los precios internacionales de los alimentos tendrán un menor impacto en precios del que hubieran tenido si la política económica fuera más laxa. El año 2008, la política económica era muy laxa, especialmente la política de gasto público. Por ello, los aumentos de precios internacionales se trasladaron más rápido a los precios internos.
En el contexto actual de mayor prudencia monetaria y fiscal, o de mucha menor imprudencia si se quiere ser preciso en el uso del lenguaje, es probable que, como indica el BCR, el aumento internacional de precios de alimentos tendrá, un impacto temporal y menor sobre el bolsillo de los peruanos. Así que hay razones para preocuparse, pero no tanto, en la medida en que los aumentos de precios internacionales no continúen por un periodo prolongado y la población confíe en que las autoridades económicas no alimentarán excesos de demanda. El BCR viene demostrando su capacidad de hacer precisamente esto, como lo demuestra una década de inflación anual promedio casi igual a la meta del BCR.

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