Los congresistas, su demagogia y generosidad con dinero de otros

22 de noviembre de 2005

El día de ayer el congresista Javier Diez Canseco presentó una alternativa para que se mejore y aumente el Presupuesto de la República del próximo año. Durante su presentación, el congresista informó que el Estado tiene más de S/.18,000 millones en cuentas por cobrar y dijo que si tan sólo se cobrara el 5% de ese dinero el presupuesto podría incrementarse en S/.900 millones. (Gestión)

A los legisladores no les interesa que paguemos impuestos más altos que los países de la OCDE, sin que a cambio recibamos (¡sólo algunos afortunados!) servicios de calidad; que tengamos impuestos antitécnicos; que el 99% de los contribuyentes apenas explica el 15% de la recaudación; que los sobrecostos por el tiempo dedicado al pago de impuestos suman US$95 millones; que el sector privado recauda un quinto de los tributos internos (y Sunat cobra por este servicio no realizado el 2%); y las exoneraciones alcanzan los S/.4,000 millones. ¿Y encima tenemos que financiar el populismo electorero de los congresistas Calderón y Diez Canseco? ¿Por qué los cuatro gatos que pagamos impuestos tenemos siempre que asumir el costo de la ineficiencia del Estado y sus representantes?

Resulta fácil para los congresistas ser generosos con dinero ajeno. Pero no son igual de entusiastas para enfrentar el costo de eliminar las exoneraciones tributarias regionales sin sustento técnico alguno, las cuales no sólo han sido ineficaces, sino que además han generado enormes distorsiones, aumentando el margen de ganancia de los comerciantes, perjudicando a productores y consumidores, y permitiendo la aparición de mercados negros, como en el caso de los combustibles en la selva. Las únicas políticas claras de este gobierno y los políticos son postergar a como dé lugar toda reforma importante y convertir las medidas temporales en permanentes (mantener la tasa del ITF está en esa línea). La improvisación no es exclusividad del gobierno; la oposición aporta lo suyo. Y lo hace en gran medida.

Quizá el principal error del manejo económico de esta administración ha sido otorgar aumentos de sueldos indiscriminados, sin condicionarlos al cumplimiento de objetivos: los magistrados han recibido 93% de aumento real, pero la confianza de la población en el Poder Judicial sigue cayendo; y los maestros han recibido un aumento real de 48%, pero la educación peruana sigue siendo la peor de la región (el Sutep es el responsable de esto). Sean sinceros y no demagogos, señores congresistas: el tema de fondo no es el incremento del gasto, sino la reformulación del mismo para hacerlo más eficiente. Y es especialmente en Educación y Salud donde se presenta quizá la mayor pérdida por ineficiencia. Al menos esta vez, hagamos lo correcto.

 

 

 

 

 

 

El gasto no financiero aumentó en 27% en términos reales y la planilla pública lo hizo en 47%. Una valla enorme para el próximo gobierno. El costo de cualquier reforma futura será sustancialmente mayor.
Los congresistas no sienten la carga tributaria porque sólo pagan impuestos por un tercio de sus ingresos totales. La ley (hecha por ellos) los ha convertido en los mayores elusores del sistema.

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