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Asia se alarma por brecha en infraestructura; en Perú seguimos como las tortugas

25 de setiembre de 2006

Un primer obstáculo en Apurímac es el de la integración vial. En la región todo es trocha carrozable y en la época de lluvias los caminos se vuelven muy peligrosos. El alcalde de Curahuasi, Julio César Luna, señala que esto no permite sacar los productos agrícolas con la velocidad que quisieran. (El Comercio, 24.09.06)

La importancia de la infraestructura como base del crecimiento sostenido es cada vez más apreciada por analistas y hacedores de política en el mundo. Pero no todos los gobernantes parecen apreciarlo. Y menos en nuestro país, donde se habla mucho pero no se hace nada. En los últimos 5 años se hizo poco por mejorar la infraestructura. Y los que esperábamos que con el cambio de gobierno se produjera un anuncio motivador en el sector, nos estamos quedando con los crespos hechos, al menos hasta ahora. La madre del cordero es la misma de siempre: la falta de decisión política para actuar.

El año pasado, el BID (Recuperación de la inversión en infraestructura en América Latina y El Caribe, 2005) reveló que entre 1980 y 1997, la brecha de inversión en infraestructura entre América Latina y Asia Oriental aumentó en 40% en carreteras, 70% en telecomunicaciones y casi 90% en generación eléctrica. Esa brecha explica casi la cuarta parte de la brecha del PBI entre ambas regiones. Hace unos días, el Banco para el Desarrollo de Asia (BDA), instó a los gobiernos de esa región a invertir más en infraestructura para hacer sostenible el crecimiento y reveló que los costos logísticos han subido por la saturación de la infraestructura, dañando la competitividad de esas economías. Según el BDA, Asia necesita invertir US$300,000 millones al año durante la próxima década para superar el problema.

Al margen de lo anecdótico que resulta que quienes nos llevan años luz de ventaja en infraestructura se preocupen más que nuestros gobernantes por mejorar este pilar, el problema de fondo es la incapacidad de los gobiernos para presentar proyectos atractivos para los inversionistas privados. La brecha crece cada año. En Asia, lo hace a un ritmo de US$160,000 millones al año. En Perú, ya vamos por los US$23,000 millones, con sobrecostos por US$5,500 millones. El shock de inversión es una buena intención, pero necesitamos más y, sobretodo, necesitamos efectividad. Indonesia tiene un programa de inversión de US$150,000 millones en los próximos 5 años para recuperar la caída de la inversión de 6% a 2% del PBI. China espera inversión por US$250,000 millones en los próximos 5 años. En Perú, pese a que nuestras necesidades relativas son mayores, seguimos pensando en la luna de Paita. ¿Qué se necesita? Propuestas hay (ver informe). Lo que falta es decisión.

Inversión Privada en Proyectos de Infraestructura (En Millones de US$), 2004

Fuente: Banco Mundial / Elaboración: Instituto Peruano de Economía

* Incluye China, India, Filipinas, Indonesia, Malasia, Tailandia y Vietnam.
** Incluye Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Paraguay, Uruguay y Venezuela.

Entre 1990 y 2001, América Latina y El Caribe lideraron la ola de inversión privada en infraestructura a nivel mundial. Con 887 proyectos privados, la región atrajo US$361,000 millones de capital. Para el 2004, Asia tomó la delantera, con una inversión privada de casi US$22,000 millones, mientras que el Perú, tan solo atrajo US$581 millones.

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