Andina/difusión

AUS listo –pero nadie le da bola–

25 de julio del 2011

Alan García promulgó Ley de Aseguramiento Universal de la Salud. Ambos regímenes se financian con recursos que se otorgan anualmente al Seguro Integral de Salud (SIS), de los fondos de los Gobiernos Regionales y Locales. (RPP 21/07/2011)

Entre los anuncios sobre los integrantes del gabinete, las inauguraciones y una inesperada alegría en la Copa América, pasó prácticamente desapercibida la promulgación de la Ley de Financiamiento Público de los Regímenes Subsidiado y Semicontributivo del Aseguramiento Universal de Salud (AUS), la Ley Nº 29761. Hace cinco años, poco antes que Alan García juramentara como Presidente de la República por segunda vez, había consenso político en que las dos principales reformas sociales del periodo 2001-06 serían la carrera pública magisterial y el aseguramiento universal de salud. Hoy hay consenso en que la primera fue la principal reforma del segundo gobierno del Presidente García -o el primer gobierno tras el desgobierno previo, para ser precisos. El AUS, sobre el cual ya se terminó de legislar con la ley que comentamos, sigue siendo menos reconocido.

La lógica de universalizar el aseguramiento de salud es simple. Primero, se quiere evitar que un ciudadano pobre, extremo o no, deje de atender un problema de salud porque no tiene como financiarlo. Segundo, se intenta evitar que los ciudadanos busquen o reciban atención médica después que se presenta el problema de salud, en vez de prevenirlo porque no pudieron pagar una cita médica o las medicinas. Tercero y más importante, se intenta evitar el deterioro de la salud, la calidad de vida y el tiempo que el ciudadano puede dedicar a sus actividades por la enfermedad y su tratamiento extemporáneo. La única crítica que se puede hacer, hasta aquí, es que las personas de ingresos altos podrían optar por no asegurarse y el Estado no tendría por qué obligarlas a hacerlo. Si no quieren asegurarse, pagarán el costo del tratamiento: su situación financiera se debilitará, no su salud.

Un segundo reparo al AUS está en la pobre focalización -que los programas públicos lleguen a quienes deben y solo a ellos -de los sistemas de aseguramiento sobre los cuales se asienta: EsSalud y el Seguro Integral de Salud (SIS). Por definición, EsSalud no estará adecuadamente focalizado en una de las economías más informales del mundo, ya que cubre a los peruanos que están en planilla. El SIS, si bien siempre fue menos inequitativo que EsSalud, empezó cubriendo solo una fracción de los peruanos más pobres. Como puede verse en el gráfico, ha ido mejorando. En su esfuerzo por ampliar la cobertura, sin embargo, también ha crecido su cobertura de los peruanos que no son pobres, lo cual es cuestionable.

Las autoridades siguen suponiendo que la economía peruana es predominantemente formal cuando diseñan este tipo de políticas públicas. Debieron diseñar un sistema en el que los peruanos no pobres no reciben subsidio alguno del Estado. Entre los que no somos pobres, quienes contribuyen actualmente a EsSalud contribuirán al AUS. Quienes no contribuimos a EsSalud porque somos independientes, por ejemplo, contribuiremos todo lo que es necesario al AUS o, alternativamente, contrataremos un seguro privado. Los pobres no extremos contribuirán parte de lo requerido al AUS, en el esquema que la ley denomina “semicontributivo”. Los pobres extremos contribuirán un monto simbólico, que contribuya a formalizarlos y muestre parte de su disposición a pagar por un servicio de salud razonable. Este esquema, junto a un esquema previsional similar, constituirían un incentivo real a la formalización, que complementaría la reducción de costos de la formalidad en la que, parcialmente, está embarcado el Estado.

La falta de competencia en la provisión del servicio de salud es otro de los aspectos que se puede criticar del AUS. Los proveedores de siempre seguirán recibiendo a sus pacientes típicos: EsSalud, el Ministerio de Salud y los centros de salud privados. No se proveen incentivos reales para que un asegurado pueda optar dónde se atiende, en un mercado regulado. De todos modos, el AUS financiará su atención y las medicinas necesarias.
Por último, el SIS adquiere mayor relevancia en el AUS, ya que administra los Fondos de Aseguramiento en Salud y financia los Planes de Aseguramiento de Salud. Como puede observarse en un informe reciente de Presupuesto por Resultados del Ministerio de Economía y Finanzas, hay varios reparos al SIS. ¿No debió reformarse la institución antes de asignarle más responsabilidades?

COMENTARIOS

  1. […] Entre los anuncios sobre los integrantes del gabinete, las inauguraciones y una inesperada alegría en la Copa América, pasó prácticamente desapercibida la promulgación de la Ley de Financiamiento Público de los Regímenes Subsidiado y Semicontributivo del Aseguramiento Universal de Salud (AUS), la Ley Nº 29761. Hace cinco años, poco antes que Alan García juramentara como Presidente de la República por segunda vez, había consenso político en que las dos principales reformas sociales del periodo 2001-06 serían la carrera pública magisterial y el aseguramiento universal de salud. Hoy hay consenso en que la primera fue la principal reforma del segundo gobierno del Presidente García -o el primer gobierno tras el desgobierno previo, para ser precisos. El AUS, sobre el cual ya se terminó de legislar con la ley que comentamos, sigue siendo menos reconocido. (Leer texto completo) […]

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