Concesión Callao: tantas veces anunciada que ya casi parece realidad

27 de septiembre de 2005

El presidente del Consejo de Ministros, Pedro Pablo Kuckzynski, informó que antes de fin de año se darían a conocer las bases para la participación del sector privado en la concesión el muelle sur del puerto del Callao. (Perú.21)

Si con anuncios bastara, Callao ya estaría concesionado y nuestros exportadores no estarían pasando las de Caín en relación con la predictibilidad en la entrega de sus productos y los costos logísticos asociados a sus operaciones de venta al exterior. El retraso en la modernización de los puertos -y no sólo del Callao- es tal que los cuellos de botella son una realidad a la vuelta de la esquina, mientras aquí tenemos autoridades que quieren concertar con 250 partes interesadas, que no toman decisiones por temor al costo político y que se tiran la pelota para no asumir la responsabilidad que juraron asumir al tomar posesión de su cargo.

Que las bases aún no estén listas dice mucho de un proceso que debió salir hace meses, considerando que la versión final del Plan Nacional de Desarrollo Portuario está lista hace más de medio año. La presión política ejercida por los trabajadores de Enapu ha podido más hasta ahora que un gobierno elegido democráticamente por una mayoría de peruanos. Por eso es que argumentos tan poco sólidos como las supuestas utilidades generadas por Enapu que podrían ser destinadas a invertir en la modernización portuaria siguen prevaleciendo. Y sólo unos pocos funcionarios del gobierno defienden el proceso. Aquellos que entienden la premura del proceso dada la cercanía de las elecciones.

Los opositores -principalmente trabajadores desinformados por personas con intereses particulares- debieran saber que las inversiones de Enapu las decide el directorio y que la gestión de la empresa no ha sido capaz sino de ejecutar (a junio) apenas el 22% de las inversiones presupuestadas para el año. Además, la deuda previsional de Enapu supera los US$200 millones y sólo por concepto de pago de cedula viva debe destinar cerca de US$20 millones al año de sus ingresos totales. Los trabajadores de Enapu debieran entender que la concesión representa para ellos una oportunidad inmejorable de elevar su calidad de vida. Y los sindicatos, en vez de intentar frustrarla, deberían aceptarla, preparase para ella, capacitar a los trabajadores en relación con el cambio, colaborar en la solución de problemas y en el establecimiento de las nuevas relaciones laborales.

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