Los industriales están de regreso en la era mesozóica

29 de agosto de 2006

La posibilidad de una mayor relación comercial con China ha despertado fuertes temores en el sector industrial. Para el presidente de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), Eduardo Farah, suscribir un TLC con esa nación sería suicida, toda vez que no tiene una economía de mercado. (Perú.21)

Poco tiempo después de hablar de mejoras en competitividad y abandono del proteccionismo, el gremio industrial ya había comenzado a mostrar que nunca abandonó la esencia del mercantilismo, defendiendo la aplicación de salvaguardias a los textiles y confecciones chinas, mientras reclamaba la eliminación de las salvaguardias al azúcar que encarecían los costos de sus sectores de golosinas y bebidas. Pero lo de estos últimos días ya es demasiado: para ellos un impuesto a las sobreganancias es aplicable a sectores como electricidad y pesca, pero no a la industria; y, como si fuera poco, tampoco quieren que les afecte el alza del agua, mientras todos los demás sí la pagaremos, en especial la clase media (que pagará un incremento de 20.9%). Esperamos que Produce no avale esta posición.

A los industriales poco les interesa que el consumidor pueda acceder a productos más baratos y de mejor calidad, o las inversiones que se puedan generar (China invierte fuera de sus fronteras más de US$45,000 millones; Venezuela acaba de anunciar US$5,000 millones de inversiones de ese país; y Chile ya aseguró la venta a China de la mitad de la producción de Codelco). La economía china no muestra signos de agotamiento y, por el contrario, su gobierno sigue tomando medidas para enfriar un tanto el impetuoso ritmo de crecimiento que tiene ya casi tres décadas. Y aquí en el Perú, todavía hay sectores que gastan mucho en lobbies para mantener las protecciones, en lugar de invertir en tecnología y en capacitación para mejorar la productividad de sus factores y ganar competitividad, produciendo más a menor costo.

“Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico”, reza un conocido refrán. Pero en vez de protección, los industriales deben pedir una mayor liberalización, como la de mediados de los noventa, que produjo una reconversión de la industria de la cual resultó un sector más fuerte, con mayor valor agregado y listo para competir. Con ello, se promovió una asignación de recursos más eficiente, un aumento en la competencia, un mayor acceso a la tecnología (con mejoras en los procesos productivos) y aumentos en la productividad de los factores, que explican más de 4 puntos porcentuales del 7.6% de crecimiento promedio anual del PBI entre 1993-1997. El consumidor ganó un mayor acceso a productos baratos, de mejor calidad y variedad y, en general, se obtuvo beneficios en el bienestar de la sociedad.

Crecimiento Promedio Anual Industrial por Sectores (En Porcentajes), 1990-2000

Fuente: Abusada, Illescas y Taboada (2001) / Elaboración: Instituto Peruano de Economía

Las medidas proteccionistas no permiten un real desarrollo de la industria, ni el incremento de su productividad. Durante los noventa, etapa de las principales reformas de liberalización de la economía, la industria creció a un promedio anual de 4.6%.

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