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Conflictos sociales costaron al menos S/ 450 millones al turismo en Cusco

14. 11. 2023

Informe IPE – Gestión

Cusco es una de las pocas regiones que, hasta el 2022, no había recuperado sus niveles de actividad económica previos a la pandemia. Peor aún, el escenario de conflictividad social a inicios del año aplazó aún más la reactivación del turismo, y las condiciones climáticas desfavorables vienen afectando al agro. Uno de los pocos sectores que ha sostenido la economía de Cusco durante el 2023 es el de minería e hidrocarburos, que se traducen en importantes transferencias para la región.

Con el inicio de CADE Ejecutivos, que para esta edición N° 61 se trasladó a Cusco, el Instituto Peruano de Economía (IPE) compartió en exclusiva con Gestión un análisis de la región y lo que se espera hacia adelante.

Inversiones clave

La inversión ha sido un motor importante para el desarrollo económico y social de Cusco. Un ejemplo claro es el ­turismo, cuya actividad fue impulsada por una mayor inversión en infraestructura y la promoción de su potencial turístico.

La oferta hotelera en Cusco se triplicó, al pasar de 690 establecimientos de hospedaje en el 2004 a más de 2 mil en el 2019. Asimismo, la declaración de Machu Picchu como una de las siete maravillas del mundo en el 2007 despegó el atractivo turístico a nivel mundial, lo que contribuyó a que las visitas a la ciudadela inca se duplicaran desde ­ entonces hasta el 2019.

Otro sector que recibió ­ importantes inversiones fue el de minería e hidrocarburos. Cusco ha sido la séptima ­ región que más inversión minera recibió en las últimas dos décadas, por casi US$ 6 mil millones, superando las ­ inversiones de otras regiones mineras como lea, La Libertad y Pasco. Ello, sumado a la inversión inicial del proyecto Camisea por US$ 6.5 mil millones y posteriores, permitió que el sector minería e ­ hidrocarburos creciera aun ritmo promedio anual de 8.6% entre el 2007 y 2019, contribuyendo con cerca de la mitad del crecimiento económico de la región en ese periodo.

El despliegue de estas ­ inversiones permitió que el producto bruto interno (PBI) per cápita de Cusco se ­ multiplique 2.4 veces entre el 2004 y 2019 (142%), un avance superior al promedio nacional (81%), y que la ­ pobreza disminuya de 64% a 23%, algo también ­ observable en el ámbito rural (de 70% a 32%) y el urbano (de 47% a 15%). Sin embargo, Cusco aún enfrenta ­ importantes retos vinculados al cierre de brechas sociales y productivas.

Por ejemplo, mientras que el acceso a servicios básicos es mayor al 65% en los distritos capitales de las provincias de Cusco y Urubamba, la cifra disminuye drásticamente ­ para distritos alejados de la ­ capital, como Coporaque (6%) y Megantoni (3%), según el Censo 2017. Además, al 2019, distritos como Machu Picchu, Cusco y Urubamba ­ alcanzaron un índice de Desarrollo Humano mayor a 0.6, en ­ contraste con el 35% de distritos de la región con un puntaje menor a 0.3.

Desempeño pospandemia

La recuperación económica de Cusco pospandemia ha sido menos dinámica que en el ­ resto del país. Al cierre del 2022, el FBI per cápita del Perú casi había recuperado sus niveles prepandemia, mientras que Cusco aún se ubicaba 5% por debajo.

Este escenario empeoró a inicios de este año con los ­ conflictos sociales y condiciones climáticas desfavorables, ­ ocasionando que la economía de Cusco se contraiga 0.2% en el primer trimestre. Salvo el ­ mayor impulso de la minería e ­ hidrocarburos en el segundo trimestre, que permitió que el primer semestre cierre con un ligero crecimiento (0.9%), el panorama de los sectores de la región continúa en negativo.

Por un lado, el agro viene siendo perjudicado por la ­ escasez de lluvias y los altos ­ costos de insumos que afectaron las siembras en la campaña agrícola 2022-2023. El área sembrada de papa y maíz -principales cultivos de la ­ región- fue 12% menor que en la campaña previa. Entre julio y agosto, el PBI agropecuario en Cusco se contrajo casi 18%, acumulando cuatro trimestres consecutivos de caída

El retroceso del agro es grave porque emplea a más del 40% de los trabajadores de la región, quienes son informales casi en su totalidad. Ello se condice con el bajo nivel de productividad laboral (S/7 mil por trabajador), en comparación con otras regiones del sur como Puno (S/16 mil), Arequipa (S/35 mil) e Ica (S/46 mil).

Por su parte, las protestas y los cierres de carreteras interrumpieron la recuperación del turismo. El Instituto Cusqueño de Economía (Incuse) y el IPE estiman que la inestabilidad social habrían significado un costo económico de al menos S/450 millones para el turismo en Cusco entre diciembre del 2022 y marzo del 2023. Ante la poca capacidad para volver a ganar la confianza de los turistas internacionales, el número de turistas hospedados en la región continuó disminuyendo. Al cierre del tercer trimestre acumula una caída anual de 21% y de 43% respecto del nivel prepandemia.

Consistentemente, en 2023, en promedio, Machu Picchu viene recibiendo solo la mitad de los visitantes extranjeros que en el 2019. Para cambiar eso, sin duda se debe, entre otros, lograr que el 100% de las entradas se vendan online. Finalmente, la pronta reactivación del turismo es clave también porque el cierre del 2022 aún quedaba por recuperar la mitad de los empleos que se perdieron desde el 2019.

En contraste, el PBI de minería e hidrocarburos de la región creció 16% en julio y agosto, impulsado por un mayor extracción de cobre, gas natural y líquidos de gas natural. Además de impulsar la economía regional, el alto dinamismo del sector genera importantes recursos a las municipalidades y al gobierno regional del Cusco. En los últimos diez años, la región ha recibido la mayor cantidad de transferencias por canon y regalías mineras y gasíferas, por un total de S/22 mil millones.

En efecto, cinco de las 15 municipalidades con mayores recursos por estas fuentes en el Perú son cusqueñas, con más de S/100 millones cada una en 2022, pero con grandes disparidades y retos en sus capacidades de ejecución.

Por ejemplo, Megantoni es el segundo distrito que más transferencias recibió en 2022 (S/356 millones), solo detrás de San Marcos (Áncash), pero apenas ejecutó el 51%. Asegurar una adecuada utilización de estos recursos es clave porque, hacia el futuro, Cusco cuenta con dos proyectos mineros en cartera por US$ 1,880 millones (Quechua e Integración Coroccohuayco), aunque ninguno con fecha definida de inicio.

Inversión como receta

El adecuado aprovechamiento de las enormes potencialidades de Cusco permitirá un mayor bienestar para los cusqueños y el resto de los peruanos. Retomar la receta de un crecimiento impulsado por una mayor inversión, que antes dio paso a un importante desarrollo, debería ser prioridad para asegurar más empleos, mejores salarios, y menor pobreza en el Cusco.

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