Congreso nuevamente tras control de precios en la economía

9 de septiembre de 2005

Por 63 votos a favor y seis abstenciones, el pleno del Congreso aprobó la iniciativa para la homologación del sueldo de los docentes universitarios del sector público con la remuneración de los magistrados del Poder Judicial. El presidente Toledo prometió que mañana promulgará la norma. De otro lado, la propuesta del Congreso para regular los mecanismos para la determinación de la Remuneración Mínima Vital (RMV) ha producido intranquilidad en el sector empresarial, pues advierten que es una forma de intervensionismo y por lo tanto este es un planteamiento que debe ser evaluado. (Semanam@il y Gestión)

Ambos casos reflejan un nuevo impulso al control de precios. La norma aprobada restituye la vigencia del absurdo artículo 53º de la Ley Universitaria, que establece una falsa equivalencia entre las funciones de catedráticos y magistrados, asignándoles remuneraciones homólogas. La medida es una bomba de tiempo para el próximo gobierno que deberá asumir la mayor parte de la homologación. El aumento llegaría, en promedio, a unos S/.4,600 en tres años, que equivale a 10 RMV actuales. Ninguna empresa privada podría soportar un aumento de esa magnitud. Sin embargo, el Congreso, como suele hacer, asume que los contribuyentes sí podemos hacerlo y por eso nos genera mayores cargas cada día.

En el mediano plazo, esta medida podría introducir distorsiones en el mercado, pues hace más atractivo ser profesor de una universidad pública, en donde no existe un sistema de remuneración con base en la meritocracia. Incluso se podría dar cierto nivel de migración de profesores de universidades privadas a públicas, sin que esto garantice, en absoluto, mejora alguna en la calidad de la educación pública. Además, sin duda, la aprobación de esta norma dará pie a que se fortalezcan las exigencias de otros sectores que reclaman aumentos. Y el riesgo de ceder aumenta con la cercanía de las elecciones.

Debemos recordar al Nobel de Economía 1976, Milton Friedman (“Libertad de Elegir”), quien considera que el sistema de precios libres es lo suficientemente eficaz como para no necesitar la intervención del gobierno, pues desempeña tres funciones básicas: transmite información, aporta estímulos y determina la distribución de la renta. El control de precios, no refleja la verdadera dinámica de la relación entre oferta y demanda, e impide que los precios expresen la información correcta para la toma de decisiones. Es una lástima que sigamos sin aprender de la experiencia.

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