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Economía contagiada

30 de mayo del 2020
El Comercio

Impacto. Este 2020 la producción nacional caería a dos dígitos, su peor registro en 70 años. La recuperación de la crisis llegaría en el tercer trimestre del 2021.

La pandemia ocasionada por el COVID-19 y las medidas de inmovilización tomadas para frenar el avance del virus han dañado profundamente a la economía peruana. Desde que se decretó el estado de emergencia, el 16 de marzo, la actividad habría estado funcionando a menos del 50% de su capacidad y, con ello, el crecimiento del 2020 sería probablemente el más bajo desde que se tiene registro –desde 1950–.

Para este año, el Instituto Peruano de Economía (IPE) proyecta –con la información disponible a la fecha– que la producción nacional se contraería entre 13,8% y 15,8% en el 2020. Así, la caída sería mayor a las registradas durante las crisis de 1983 (-10,4%) y de 1988 y 1989 (-9,4% y -12,3%, respectivamente).

Las cifras disponibles revelan que las dos primeras semanas del actual estado de emergencia golpearon duramente a la economía: el PBI se contrajo 16,2% en marzo, lo cual indica que durante la cuarentena el PBI habría caído cerca de 35%. Con ello, el producto del primer trimestre descendió 3,4%. En ese sentido, para el segundo trimestre se espera el momento más álgido, debido a que las restricciones estuvieron vigentes durante todo el mes de abril y, en mayo, el proceso de reactivación avanzó lentamente.

Para los siguientes trimestres, se espera que continúe la reapertura gradual de la economía. Por ejemplo, la actividad en el sector manufacturero (que representa poco más de 14% del PBI en los últimos diez años) se enfocará en reducir los stocks acumulados en períodos previos. Además, la reanudación de la producción misma será paulatina y dependerá de que la demanda dé señales de recuperación. Asimismo, en construcción (que explica algo más del 6% del PBI) la reactivación será contingente a la recuperación de la demanda inmobiliaria y la reanudación de obras públicas autorizadas, de las cuales la mayoría está concentrada en Lima.

La caída esperada para el 2020 permitiría un fuerte crecimiento del 2021 de entre 14,6% y 16,6%. Este repunte se explicaría, principalmente, por la recuperación de los sectores no primarios y el gasto del sector privado. Con ello, los niveles de producción registrados previos a la crisis por el COVID-19 se alcanzarían recién hacia finales del tercer trimestre del próximo año.

Las estimaciones para el 2020 y 2021 asumen la ausencia de un rebrote del virus que implicaría imponer nuevas medidas de aislamiento social obligatorio, como las dispuestas entre marzo y mayo de este año. El escenario también es sensible a tensiones entre el Ejecutivo y el Congreso, así como a la incertidumbre política en un contexto de elecciones presidenciales y congresales hacia abril del próximo año. Por último, los resultados dependerán de la efectividad de las políticas fiscal y monetaria para la reactivación.

—Dinámica diferenciada—
En lo que resta del año, se esperaría un contraste entre la dinámica del gasto privado y el gasto público. Por el lado privado, la inversión sería la más golpeada: se registraría una fuerte caída en el segundo trimestre y los resultados negativos se mantendrían hasta el primer trimestre del 2021, aunque a un menor ritmo. Además, se espera un repunte de la inversión privada para los siguientes tres trimestres del 2021 que podría verse afectado por la incertidumbre del período electoral presidencial. Sin embargo, al cierre del año del bicentenario no se retomarían los niveles de inversión precrisis del COVID-19.

Asimismo, se espera que el consumo privado caiga a la mayor tasa de los últimos 30 años y la recuperación del crecimiento se alcanzaría también en los últimos tres trimestres del 2021. Así, hacia fines del 2021 se volvería a ver niveles de consumo de las familias similares a los registrados en el 2019.

Por el contrario, el gasto público se incrementaría para aliviar la caída del crecimiento. El crecimiento del consumo público alcanzaría la mayor tasa en los últimos cinco años, mientras que la inversión pública, pese a la caída estimada en el segundo trimestre del 2020, se recuperaría fuertemente hacia fines de este año. Para el 2021, se espera que se modere el crecimiento del gasto público con el objetivo de estabilizar las cuentas fiscales.

—Mercado golpeado—
La dinámica de la economía es clave para la creación –o destrucción– de empleos; en particular, los de mejor calidad. Las cifras disponibles a la fecha revelan que el estado de emergencia ha impactado fuertemente en el mercado laboral: el empleo solo en Lima Metropolitana cayó 25% en el trimestre móvil febrero-marzo-abril con respecto al mismo trimestre del año pasado.

Así, es esperable que la fuerte contracción de la actividad económica afecte la contratación, en particular, de empleos formales. Con información de promedios trimestrales del INEI de la Encuesta Permanente de Empleo para Lima Metropolitana, se estima que solo en abril se habrían perdido en el orden de 3 millones de empleos, de aproximadamente 5 millones existentes a fines del año pasado. En los siguientes trimestres, se espera que estos empleos se vayan recuperando conforme se reactive la actividad económica.

2020-05-30 – Economía contagiada – El Comercio

COMENTARIOS

  1. Ricardo Villavicencio
    Junio 6, 2020 Responder

    Probablemente estas proyecciones sean las más optimistas. Por ejemplo las más realistas (por no decir pesimistas), por ejemplo de Bruno Seminario, pronostican una contracción de – 20%.

  2. […] al 44% durante la fase 1, como lo señaló la ministra del sector, María Antonieta Alva? Sí, en el IPE tuvimos estimados similares, que el funcionamiento de la economía estaría entre 45% y 50% durante las semanas más duras de […]

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