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El mercado laboral en 2022: En la misma senda

26 de setiembre de 2022

Miguel Jaramillo Baanante
Grupo de Análisis para el Desarrollo – GRADE

En los primeros meses del año presentamos por este medio un balance del mercado laboral en 2021, enfatizando los cambios estructurales generados por la pandemia. El resumen de la situación era desalentador: nos encontrábamos frente a un mercado laboral menos productivo y más desigual y precario que aquel previo a la emergencia sanitaria, pese a la recuperación del producto.

Pasada la primera mitad del año, examinamos ahora qué tanto hemos avanzado en cuanto a revertir dicha situación. El balance, lamentablemente, continúa siendo problemático: no solamente no hemos revertido esas características, sino que tampoco se observan indicadores que sugieran que hayamos avanzado en el tema de fondo detrás de las tendencias negativas en el mercado laboral, a saber, el avance del empleo informal y estancamiento del empleo formal.

Empecemos por el comportamiento de la fuerza laboral en conjunto. Se observa un positivo crecimiento de la mano de obra ocupada de 5% con relación al periodo pre-pandemia. El crecimiento se observa tanto en el área urbana como rural. La inactividad, sin embargo, permanece 3.3% por encima de su nivel pre-pandemia, aun cuando se ha reducido en 1 punto porcentual con relación al año pasado. Parece, entonces, estar volviendo muy lentamente a su tendencia de largo plazo.

El empleo agregado, por otra parte, muestra una clara recuperación, estando ya 4.6% por encima del nivel pre-pandemia, con el área urbana volviendo a tomar el liderazgo (4.9 versus 3.3% del área rural). Por otro lado, no se observan fuertes contrastes entre grandes regiones, aunque la selva crece un tanto más por encima de la costa y la sierra (6.1 versus 4.5 y 4.2%, respectivamente). Por género, el crecimiento es apenas superior entre hombres que mujeres (4.7 versus 4.4%).

A diferencia de los otros grupos etarios, el empleo de los más jóvenes (hasta 24 años) aún no logra recuperarse, estando 1.4% por debajo de su nivel pre-pandemia. En cuanto al nivel educativo, la recuperación ha avanzado, excepto entre las personas con educación superior universitaria, cuyo nivel de empleo permanece 7.5% por debajo de antes de la pandemia, siendo el avance con relación a 2021 de apenas 1%. Seguimos, pues, con el nivel educativo de nuestra fuerza laboral ocupada reducido.

Por el lado de la demanda, sigue habiendo motivos serios de preocupación. El empleo aún no recupera sus niveles pre-pandemia en las empresas de más de 10 trabajadores. De hecho, entre las empresas de más de 50 trabajadores el empleo ha caído un brutal 14.2%. Esto es preocupante tanto desde la perspectiva de la productividad de la economía, puesto que las empresas más grandes son las más productivas, como del bienestar de los trabajadores, ya que este grupo de empresas es el que paga las mayores remuneraciones. Así, la reestructuración del empleo hacia el trabajo menos calificado y en empresas de menor productividad continúa siendo la característica central del mercado laboral post-pandemia. En cuanto a sectores, lideran Minería, Construcción y Manufactura, mientras que Servicios aún no alcanza su nivel pre-pandemia.

La informalidad, por supuesto, continúa siendo el rasgo más característico del mercado laboral peruano. En el gráfico podemos observar cómo ha evolucionado la condición de formalidad del empleo desde 2014 hasta junio de 2022. La cifra de personas en condición de informalidad continúa batiendo records históricos para el país, habiendo llegado a 9.77 millones en el segundo trimestre del año. Por otro lado, el número de trabajadores formales, 4.03 millones, sigue siendo inferior a cualquier punto de los últimos 8 años. La conclusión que se desprende es que la informalización de la economía no muestra ninguna tendencia clara a revertirse.

Finalmente, las condiciones descritas se reflejan en los ingresos, los que continúan por debajo de sus niveles pre-pandemia. Así, el ingreso nominal promedio ha caído 3% con relación a igual periodo de 2019. Si consideramos la inflación, la caída alcanza el 17% en términos reales.

En resumen, la descripción sumaria del mercado laboral que propusimos a principios del año sigue siendo válida: menos productivo, más inequitativo-con mayor brecha entre formales e informales– y más precario, con menor acceso a la protección de la ley. La caída del empleo adecuado en 7 puntos porcentuales resume bien el deterioro. Mientras el gobierno continúe enfocando sus políticas laborales en su pequeña clientela política es improbable que observemos mejoras sustantivas. Más aún, los últimos datos del lado de la producción, caída del crecimiento a apenas 1.4%, así como caída en los últimos tres trimestres móviles del empleo en Lima Metropolitana, no son buenos augurios de lo que nos espera en lo que queda del año.

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COMENTARIOS

  1. Emilio Zúñiga
    Septiembre 30, 2022 Responder

    Una política que incentive la formalización debe contemplar una política de subsidio siempre y cuando se fije un salario mayor al salario mínimo y paralelamente lograr q finalmente se dé un regimen de beneficios sociales acorde con la pequeña empresa. Y un sistema de supervisión de parte del Estado q se cumplen las reglas.

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