El Niño de la discordia

17 de agosto de 2015

Viviana Gálvez Córdova

El Comercio/Día.1

La infraestructura nacional está a cuatro meses de afrontar el que podría ser el período de mayor intensidad del fenómeno de El Niño. Sin embargo, existe mucha calma y no necesariamente porque estemos bien preparados.

El fenómeno de El Niño (FEN) ya empezó –aunque de manera moderada– y se espera que gane más intensidad a fin de año. Sin embargo, al cierre de esta edición, el Gobierno no había hecho público el plan multisectorial que destinará montos adicionales para afrontarlo.

¿Pero es que, acaso, no se ha hecho nada hasta el momento? Veamos: el Gobierno Central señala que en mayo del 2014 el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) destinó S/.588 millones para el sector transporte; S/.209,9 millones a los gobiernos regionales; y S/.201,5 millones a los gobiernos locales “para medidas de prevención, mitigación y adecuada preparación para la respuesta ante situaciones de desastre”, y en el presupuesto del 2015 se incrementó la inversión para mitigar las lluvias extraordinarias de este año.

Sin embargo, “hasta donde sabemos, no se ha destinado ni un solo sol a ninguna de las municipalidades que van a estar afectadas por el FEN”, indica a Día_1 José Gálvez, coordinador interino de la Asociación de Municipalidades del Perú (AMPE).

Esta contradicción de versiones resalta una vez más los problemas de gestión que existen a nivel de gobiernos subnacionales. “El hecho de asignar partidas dista mucho de la ejecución real”, señala Víctor Fuentes, del Instituto Peruano de Economía (IPE).

La situación se agrava si se tiene en cuenta que existe más del 90% de probabilidades de que el FEN continúe en el verano del 2016, y un 85% de previsión de que siga en el segundo trimestre del año y que sea fuerte, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés).

Obras vulnerables

Ante tal advertencia, ¿cuán salvaguardada está la infraestructura nacional? Por ejemplo, Juan Estuardo Chávez, presidente de la Asociación Regional Capeco de Piura, está convencido de que la carretera que une a las localidades de Sullana y Talara –vía no concesionada– se verá seriamente afectada. De hecho, afirma que ya se estarían asegurando instalaciones de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) para el almacenamiento de alimentos a favor de las poblaciones en Talara.

Para Ositrán –el regulador de la infraestructura de transporte– las obras concesionadas más vulnerables ante un FEN de intensidad fuerte son las carreteras IIRSA Norte, Buenos Aires-Canchaque, las autopistas del Sol y del Norte, y los aeropuertos de la región norte, concesionados al holding Aeropuertos del Perú (AdP). En estos últimos podrían afectarse las pistas de aterrizaje y los terminales de pasajeros, que podrían desplomarse como consecuencia de lluvias intensas, en caso no estuvieran en buenas condiciones.

Así y todo, el panorama de las obras concesionadas a privados frente a las obras administradas por el Estado es más alentador. Y es que existen obligaciones contractuales y pólizas de aseguramiento ante desastres naturales que asegurarían, por ejemplo, la transitabilidad de las vías.

Las medidas de prevención que las infraestructuras en general requieren estarían contempladas en las obligaciones de mantenimiento de las obras, que las empresas concesionarias deben cumplir según el contrato de concesión, indica Javier Illescas, ex director ejecutivo de Pro Inversión.

En el caso de las obras más vulnerables, tanto la IIRSA Norte como la Autopista del Sol tienen previsiones específicas ante el FEN. Así, por ejemplo, en el caso de la IIRSA Norte, que recorre el trayecto entre Paita y Yurimaguas, el concesionario está obligado a ir mapeando la evolución del caudal de los ríos y tiene que hacer monitoreos a la infraestructura.

Entonces, “de darse el caso de incremento del caudal, el concesionario tiene que ir acopiando material y colocar defensas ribereñas, para que cuando crezca el caudal del río, este no socave y dañe la carretera”, detalla Francisco Jaramillo, gerente de Supervisión y Fiscalización de Ositrán.

Parecería que buena parte de los escenarios ante un eventual FEN de intensidad fuerte están previstos en el caso de las obras concesionadas, y por ello quizá se explique la calma que hay por el lado de las empresas concesionarias a cuatro meses del que podría ser el período de mayor intensidad del fenómeno. Pero, en realidad, el problema no estaría del todo resuelto.

“Muchas empresas aún no han evaluado el impacto del FEN en sus concesiones”, indica Fernando Cáceres, presidente de la asociación Contribuyentes por Respeto. Esto se debería a que existe información contradictoria sobre la intensidad del FEN. Desde el punto de vista de las empresas, no habría mucho que evaluar aún. “Recién a finales de setiembre se podrá tener más certeza”, detalla Cáceres.

Obras públicas

Por el lado de las obras administradas por el Estado, Provías Nacional ha asignado un presupuesto de más de S/.44 millones para la atención de las emergencias ante el FEN, especialmente en aproximadamente 200 puntos críticos, identificados en las zonas más vulnerables, y señala que viene adquiriendo maquinaria pesada para ser distribuida en los departamentos declarados en emergencia, como son Piura, Tumbes, Amazonas, Lambayeque, entre otros puntos claves.

Asimismo, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones indica que cuenta con puentes modulares para atender cualquier eventualidad de colapso de puentes que se presente. No obstante, el hecho de que en la región norte muchos de los puentes dañados durante el FEN de 1998 aún están en proceso de reposición, según el propio MTC, deja un sinsabor de lo efectivo que vayan a ser estas medidas esta vez.

¿Cuestión de plata?

A diferencia de la pausa con la que actúan los privados, los gobiernos subnacionales están mucho más apurados y piden más presupuesto. El Gobierno Regional de Piura ha solicitado un incremento por S/.60 millones y el Gobierno Regional de Tumbes también ha solicitado un incremento de presupuesto. Por el momento, Tumbes ha destinado S/.13 millones para adquirir maquinaria a fin de mantener en buen estado las carreteras.

En Chosica (Lima) también están a la espera de que se le apruebe un incremento presupuestal de entre S/.5 mlls. y S/.6 millones para la limpieza y descolmatación de ríos y quebradas, detalla Edward Pagaza, jefe de la Oficina de Defensa Civil de ese municipio.

Pero más dinero no asegura una ejecución eficiente. Cabe recordar que la inversión pública en infraestructura cayó 30% a nivel de gobiernos locales y 10% en los regionales entre enero y junio del 2015, según Infraestructura para Todos, debido principalmente al cambio de autoridades.

Así, de nuevo, nuestras autoridades corren contra el reloj.

 

17-08-2015 – El niño de la discordia – El Comercio

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