“Existe un Estado que tiene miedo de tomar decisiones”

27 de diciembre del 2020

Diario Correo

El funcionario público teme  tomar decisiones para evitar enfrentar sanciones  administrativas, señaló Diego Macera, gerente general del Instituto Peruano de Economía (IPE). En entrevista con Correo, refirió que es importante tener reglas claras para dar predictibilidad a la inversión privada.

¿No tener asegurada la vacuna pone en riesgo la economía?

Estamos contra el tiempo; hay cosas que se debieron hacer en setiembre u octubre; no hay forma de recuperar el tiempo perdido pero nos pasará factura en el 2021. Se debe llamar la atención sobre cuáles deben ser las prioridades y el modo de trabajo en las siguientes semanas o meses.

¿Negligencia?

Posiblemente hubo algunos de los problemas típicos de la administración pública, que a veces se llena de formalismos, más aún, como en este caso, que está  en el ojo público. Los funcionarios públicos se tratan de cubrir lo más posible y, a veces, dejan de tomar decisiones, sin ninguna mala fe, pero  el peso de la ley va contra ellos, lo que explicaría el por qué no se tomaron acciones para la compra de la vacuna. Las consecuencias las pagaremos todos los peruanos.

¿Es común esa actitud?

El funcionario público debe tener algún tipo de seguridad en la medida que no haya mala fe, que no haya corrupción y que haga su trabajo de forma diligente con decisiones muy fundamentadas. Su posición tiene que estar cubierta. Muchas veces, la Contraloría u otro organismo público objeta o intenta encontrar, incluso de mala fe, decisiones de funcionarios públicos que no han actuado de mala fe. Existe un Estado que tiene miedo de actuar y tomar decisiones por los  casos Odebrecht y otros de corrupción.

Pero, ¿el 2021 pinta mejor?

En el IPE  se manejaba una cifra parecida a la del BCR, de la economía que crecerá alrededor de 11% en 2021. Claro, hay dos grandes fuentes de incertidumbre: Una es el virus y la otra, el manejo político. El Gobierno de transición tiene como mayor responsabilidad el manejo de la crisis sanitaria y organizar bien las elecciones, sin olvidar que sus decisiones  marcarán la marcha de todo el 2021.

¿Y el Congreso?

El Ejecutivo tiene que lidiar fino con el Congreso para crecer a dos dígitos en 2021. Además, la inversión privada es el motor de la reactivación y dependerá mucho cuáles son las señales que  se quiere dar entre el Ejecutivo y el Legislativo sobre un campo predecible, con reglas de juego claras; no lo que se está viendo, señales de muy baja predictibilidad, como la derogatoria de la Ley de Promoción Agraria. Pero hay señales como la del ministro de Economía, Waldo Mendoza, que se extrañaba, de hablar abiertamente de la importancia de la inversión privada.

¿Evitar confrontaciones?

Creo que la tensión política no juega a favor del país, más bien tiende a erosionar la base institucional. En ocasiones, el Ejecutivo tiene la responsabilidad de tomar una posición firme si el Congreso hace propuestas populistas, que no tienen una visión más estable, de largo plazo. Si lamentablemente el Congreso quiere insistir en normas, como la del retiro de aportes de la ONP, es responsabilidad del Ejecutivo responder con una acción de constitucionalidad en el Tribunal Constitucional. Pero, de allí saltar a pechar al Congreso, innecesariamente, no está bien.

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