Gasto en salud en tiempos del COVID-19

12 de julio del 2021

Informe IPE – El Comercio

La fuerte caída en los ingresos de las familias puso a los hogares en una situación de grave vulnerabilidad financiera. En muchos casos, esta se agravó más por los gastos adicionales en salud que tuvieron ante el COVID-19. La Encuesta Nacional de Hogares 2020 (Enaho) muestra que los seguros de salud habrían jugado un rol importante para cofinanciar parte del gasto extra en salud. Sin embargo, aún persiste un problema de cobertura efectiva.

Gasto monetario de los hogares en salud

Sobre la base de la información de la Enaho, en el 2020, los hogares en el Perú reportaron gastos en servicios de salud por más de S/10 mil millones. Contrario a lo esperado, dicho monto fue inferior a lo reportado en el 2019. Así, mientras que en ese año un hogar promedio declaró gastar S/1.291 de su propio bolsillo en consultas, medicinas, entre otros, en el 2020 dicho monto fue de S/1.136, 12% inferior.

Sin embargo, dicha caída no fue uniforme. Las familias en el quintil de menores ingresos vieron incrementado su gasto de bolsillo de salud entre el 2019 y el 2020, de S/311 a S/426, un aumento de 37%.

Este se debería a que los hogares más pobres fueron los más perjudicados económicamente por la pandemia. Además, en este quintil, las familias con algún miembro con síntomas de COVID-19 declararon gastar en salud 4,5 veces más que las no afectadas por el virus.

La tenencia de un seguro de salid ayudó a mitigar parte del gasto en salud. Según lo estimado por la Enaho 2020, la población asegurada declaró pagar directamente entre el 46% y 48% del costo total de los servicios recibidos (el resto fue cubierto por sus seguros o por otros aportes públicos o privados). En contraste, se estima que las personas sin ninguna cobertura declararon haber pagado el 78% del costo total de esos servicios.

Sin embargo, por su naturaleza, la Enaho podría no ser la fuente de información más adecuada para medir la importancia de los seguros de salud para cubrir los costos de atención médica. Esto es más evidente en el 2020, cuando el COVID-19 pudo llevar a gastos catastróficos que tendrían que ser asumidos por las aseguradoras para la población con cobertura de salud. Así, para la población asegurada, el porcentaje pagado de bolsillo sobre el total de costos de salud podría ser menor, con una mayor cobertura provista por los seguros de salud.

Esta limitación también afecta el análisis de la cobertura que ofrecieron los seguros por COVID-19. Según la Enaho, la población con síntomas de la enfermedad, pero sin seguro declaró incurrir en un gasto 45% mayor que aquella población con algún tipo de seguro. Sin embargo, este dato podría ser mayor si se utilizara información –aún no disponible– de los distintos aseguradores, público o privados.

A pesar de sus limitaciones, estas cifras apuntan a que los seguros menores costos para las familias. Sin embargo, la cobertura no llega a ser efectiva para todos los asegurados. Según el registro del Aseguramiento Universal de Salud (AUS), el 95% de la población al 2020 está afilado en al menos una institución aseguradora. No obstante, esto difiere con lo reportado por los hogares en la Enaho, cuya información arroja una cobertura de solo 77%.

Medidas a futuro

El mayor gasto proporcional de los hogares más pobres del país y de la población sin cobertura se debe a las dificultades para acceder a establecimientos de salud. De acuerdo con Videnza Consultores, las limitaciones de acceso se explican, en parte, por la segmentación del sistema de salud peruano y a una gestión que prioriza la atención en los hospitales por sobre el primer nivel de atención. Modificar las brechas de salud requerirá de reformas sustanciales en estos ámbitos durante los próximos años.

Además, Eduardo Morón, presidente de la Asociación Peruana de Empresas de Seguros, recomienda promover los intercambios prestacionales entre seguros de salud para proveer una adecuada cobertura. Un intercambio es la facultad de que una persona pueda atenderse en cualquier establecimiento –aún si no es parte de la red de salud de su aseguradora– y ser financiado por el seguro al cual está afiliado.

“El rol de los seguros debería ser financiar los servicios de sus afiliados, sin importar el lugar en el que se atiendan. Se necesitan protocolos claros y previsibles entre los seguros de salud para que los intercambios sean fluidos, rápidos y masivos. Así, se evitarían los casos en los que personas aseguradas tuvieron que pagar gastos catastróficos por COVID-19 solo por no poder atenderse en los prestadores de salud de su seguro”, señala Morón.

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