Andina/difusión

Gran poder, gran responsabilidad

23 de setiembre de 2016
Diego Macera
Gestión

 
Presupuesto. Hoy más de la mitad de los recursos para inversión pública le pertenece a los gobiernos regionales y municipales.

Hace 10 años, 3 de cada 4 soles que el Estado invertía estaban a disposición del Gobierno central. Hoy, más de la mitad del presupuesto de inversión pública le pertenece a los gobiernos regionales y municipalidades. Este cambio –dramático como es– ha sido alcanzado en un periodo relativamente corto de tiempo y pone en relieve la profundidad del proceso de descentralización en la manera cómo opera hoy el sector público, sus capacidades y sus responsabilidades.

La política fiscal a nivel subnacional tiene varios retos por delante. Uno de los más importantes es la consolidación de un sistema eficiente para la inversión pública. De las más de 1,200 unidades de gestión de inversiones distribuidas por todo el territorio nacional, menos de la mitad contarían con la capacidad operativa para llevar a cabo proyectos de inversión pública que tengan alta rentabilidad social, a un precio bajo para los contribuyentes y en los plazos adecuados. Por ello, concentrar los proyectos y los esfuerzos programáticos en unidades de gestión de mayor escala que cuenten con los recursos humanos y operativos adecuados puede tener un gran impacto.

Al mismo tiempo, esta propuesta hace más viable la ejecución de obras de alto valor (las cuales deben pasar por procesos de revisión más exhaustivos y que por eso a veces son descartadas), pero que a la larga pueden generar un beneficio social significativamente mayor que las miles de pequeñas obras atomizadas que se ejecutan hoy. La exploración de otras alternativas a la administración directa y a la contrata, tales como las obras por impuestos y las asociaciones públicoprivadas (APP) sería también una consecuencia deseable de la reducción del número de unidades de gestión, de modo que estas sean fortalecidas, capacitadas y asesoradas por ProInversión en estos mecanismos.

Por el lado del balance fiscal, no está demás señalar que, a junio del 2016, 3 de los 26 gobiernos regionales (Huánuco, San Martín y La Libertad) estarían incumpliendo con la meta de convergencia al cumplimiento de la regla fiscal para el año 2016. Asimismo, de los 429 gobiernos locales que presentan metas de convergencia, 48 la habrían incumplido.

La principal fuente de deuda que actualmente tienen los gobiernos subnacionales es el pago previsional. La deuda real de estas entidades con las AFP asciende a nada menos que S/ 10,445 millones (41.4% del total de deuda) y se incrementó en 4% con respecto a diciembre del año pasado. La mayor parte de este monto corresponde a los intereses. Por ello, es positivo que representantes del Ministerio de Economía (MEF) hayan mencionado que planean tomar cartas en el asunto para ayudar a las entidades locales a sanear estas deudas.

Finalmente, más allá de las transferencias que puedan recibir, la posibilidad de muchos gobiernos subnacionales para recaudar los tributos que les corresponden –tales como el impuesto predial, la alcabala, entre otros– es aún limitada. Esto conlleva a que, como fuente de ingresos alternativa, se use indebidamente el cobro de derechos de trámites de emisión de licencias o altas tasas por servicios. Esta práctica perjudica no solo el ambiente de negocios en la localidad (fuente eventual de tributos), sino también al ciudadano promedio que asocia a los representantes del Estado más próximos a sí con una maraña de burocracia, sobrecostos y, en algunos casos, corrupción.

El proceso de descentralización, para bien o para mal, ha sido rápido y profundo. Lo central a tener en cuenta al momento de analizarlo es que este y sus ejecutores locales –los gobiernos subnacionales– no son un fin en sí mismo. Más bien, de lo que en realidad se trata es de proveer los mejores servicios públicos al ciudadano de la manera más eficiente posible: si diseñamos las reformas que vienen con ello siempre en mente quizá podamos anotarnos unos buenos puntos.

 

23-09-2016 – Gran poder gran responsabilidad – Diego Macera – Gestión

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